Minera Centinela cuestiona huelga de hambre durante negociación colectiva

Minera Centinela, operación perteneciente a Antofagasta Minerals en Chile, rechazó el uso de medidas de presión que considera impropias en el marco de la negociación colectiva con dos de sus sindicatos, luego de que tres trabajadores iniciaran una huelga de hambre durante el paro legal que comenzó el 7 de octubre. La compañía llamó a las partes a mantener el diálogo y buscar una salida al conflicto laboral, que involucra a 709 trabajadores de las organizaciones sindicales Minera Esperanza y Distrito Centinela.

La empresa manifestó su preocupación por los riesgos que una huelga de hambre representa para la salud y la integridad de las personas. Según el gerente de Personas y Organización de Minera Centinela, Boris Astete, recurrir a este tipo de medidas resulta desproporcionado en un proceso de negociación colectiva reglado, especialmente en una industria cuyas actividades presentan riesgos laborales que requieren condiciones adecuadas de seguridad y protección.

El conflicto se originó tras el rechazo de la última oferta presentada por la compañía, que contemplaba un reajuste real del 2% en el sueldo base y beneficios económicos por un total de $26 millones líquidos por trabajador, considerando un bono de término de negociación de $22,5 millones y un préstamo blando de $3,5 millones. La propuesta también incluía mejoras en beneficios relacionados con salud, educación, incentivos variables, becas, aguinaldos y vacaciones.

Los sindicatos involucrados representan en conjunto a 709 personas: 420 pertenecen al Sindicato de Trabajadores Minera Esperanza y 289 al Sindicato de Trabajadores Distrito Centinela. Según la empresa, esta cifra equivale aproximadamente al 22% de su dotación propia. La huelga comenzó después de que las conversaciones contractuales no permitieran alcanzar un acuerdo, pese a una instancia previa de mediación ante la Dirección del Trabajo.

Uno de los puntos de discusión corresponde a las diferencias entre los beneficios obtenidos por distintas organizaciones sindicales. La compañía ha señalado que estas variaciones responden a la evolución de instrumentos colectivos negociados en fechas y condiciones diferentes, y no a una política de trato discriminatorio. Desde 2020, los calendarios de negociación de los sindicatos se separaron, lo que habría generado diferencias en los reajustes y beneficios incorporados en cada acuerdo.

En paralelo, Minera Centinela reiteró que mantiene su disposición a continuar las conversaciones con los representantes de los trabajadores. La compañía también afirmó que ha logrado sostener su producción de acuerdo con lo previsto y que continúa operando en cumplimiento de la legislación vigente, aunque el desarrollo del conflicto mantiene la atención sobre sus posibles efectos operacionales.

El proceso de negociación retomó el diálogo el 13 de octubre, cuando la empresa y las organizaciones sindicales participaron en una instancia de mediación voluntaria propuesta por la Dirección Regional del Trabajo en Antofagasta. La reunión buscó abrir un nuevo espacio institucional para acercar posiciones y explorar alternativas que permitan resolver las diferencias.

La huelga, sin embargo, continúa siendo un foco de tensión entre las partes. Mientras la empresa insiste en la necesidad de mantener un proceso de negociación dentro de los mecanismos establecidos y advierte sobre los riesgos de la huelga de hambre, los trabajadores movilizados mantienen sus demandas en el marco del conflicto colectivo.

El desarrollo de las próximas conversaciones será determinante para establecer si las partes logran un acuerdo que permita poner fin a la paralización. Por ahora, Minera Centinela mantiene su llamado al diálogo y sostiene que la búsqueda de una solución debe resguardar tanto los derechos laborales como la salud y seguridad de las personas involucradas.

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