El Ministerio de Minería de Chile convocó a una Mesa por la Seguridad Minera para acordar medidas urgentes de prevención, luego de una serie de accidentes fatales registrados en distintas faenas durante las últimas semanas. La instancia reunirá a representantes de los trabajadores, empresas operadoras, gremios, parlamentarios y del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), con el objetivo de fortalecer la aplicación de las normas vigentes y avanzar hacia la meta de cero fatalidades en la industria.
La convocatoria, anunciada por el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, busca que los distintos actores del sector revisen las condiciones de seguridad en las operaciones e identifiquen las fallas que deben corregirse. La autoridad sostuvo que cada accidente fatal obliga a examinar con transparencia las causas y adoptar medidas concretas para evitar nuevas pérdidas de vidas humanas.
El subsecretario de Minería, Álvaro González, precisó que la mesa estará orientada a establecer acciones preventivas y operativas, más allá de la elaboración de diagnósticos. La estrategia considera la participación de empresas, trabajadores, proveedores, mutuales y organismos fiscalizadores, con el propósito de reforzar una cultura de seguridad que abarque todos los niveles de la actividad minera, desde las gerencias hasta los equipos que trabajan directamente en terreno.
Como parte de las acciones inmediatas, Sernageomin anunció que intensificará las fiscalizaciones y reforzará su presencia en las regiones mineras. El organismo también solicitará a las compañías la presentación de medidas específicas para controlar los riesgos críticos, con responsables identificados y plazos verificables para su implementación.
Una de las principales disposiciones establece que las direcciones regionales de Sernageomin deberán activar los Comités Regionales de Seguridad Minera (CORESEMIN) en un plazo máximo de siete días hábiles. Estas instancias articularán a especialistas en prevención de riesgos, comités paritarios y representantes gremiales para coordinar medidas destinadas a contener los accidentes fatales y fortalecer la supervisión de las faenas.
Asimismo, cada turno y jornada laboral en las operaciones mineras del país deberá comenzar con un bloque dedicado exclusivamente a la seguridad. Durante este espacio se deberán identificar los peligros presentes en el área de trabajo y verificar las barreras críticas de protección antes de iniciar las actividades. La medida busca incorporar la prevención como una práctica cotidiana y no limitarla a las capacitaciones periódicas o a las revisiones posteriores a un incidente.
El plan también contempla un refuerzo de las fiscalizaciones no programadas en territorios con menor concentración de faenas, entre ellos la Región de Tarapacá y la zona austral. En estas áreas, los equipos técnicos realizarán inspecciones exhaustivas y reuniones directas con las jefaturas mineras y los encargados de prevención de riesgos para verificar las condiciones de operación y el cumplimiento de los procedimientos de seguridad.
Sernageomin, además, mantendrá la facultad de ordenar la paralización preventiva inmediata de cualquier área, equipo o faena en la que se detecte un peligro inminente para las personas. La medida podrá aplicarse de acuerdo con la magnitud del riesgo identificado y busca impedir que los trabajadores continúen expuestos a condiciones que puedan comprometer su integridad.
La convocatoria se produce en un contexto de creciente preocupación por los accidentes laborales en la minería chilena. De acuerdo con reportes publicados el 14 de octubre, 13 trabajadores habían fallecido en accidentes mineros durante 2026, mientras que varios de los casos recientes ocurrieron en un periodo de pocas semanas. Esta situación ha reactivado el debate sobre la eficacia de los controles, la capacidad de fiscalización y la responsabilidad de las empresas en la gestión de los riesgos.
Con la instalación de la mesa y la aplicación de nuevas medidas de supervisión, el Gobierno chileno busca fortalecer la coordinación entre autoridades, compañías y trabajadores para reducir la ocurrencia de accidentes graves. El desafío será traducir los acuerdos en procedimientos verificables en terreno, con seguimiento efectivo y responsabilidades claras para avanzar hacia operaciones mineras más seguras.



