Denarius Metals confirma nuevos hallazgos de oro y plata en el campo Las Brisas

La incorporación de inteligencia artificial, automatización, sensores avanzados y nuevas técnicas de procesamiento está revolucionando la mineralurgia, permitiendo aumentar la recuperación de minerales, reducir el consumo energético y avanzar hacia operaciones más sostenibles.

Impulsada por la creciente demanda de minerales críticos para la transición energética y el descenso de las leyes de los yacimientos, la mineralurgia ha evolucionado de un proceso tradicional a un ecosistema altamente tecnológico. Actualmente, el procesamiento de minerales incorpora herramientas digitales, automatización e inteligencia artificial para optimizar la recuperación de metales y mejorar la eficiencia de las plantas concentradoras.

Entre las principales innovaciones destacan los sistemas de inteligencia artificial híbrida aplicados al control de procesos, capaces de estabilizar la operación frente a las variaciones geometalúrgicas del mineral. Asimismo, tecnologías como la clasificación inteligente mediante resonancia magnética y sensores de rayos X permiten separar roca estéril antes de la molienda, incrementando la eficiencia del procesamiento hasta en un 32 %. En procesos de separación gravimétrica de cromita, algoritmos predictivos han reducido las pérdidas de cromo en relaves y mejorado significativamente la ley del concentrado obtenido.

Otra de las áreas de mayor desarrollo corresponde a la conminución, considerada una de las etapas de mayor consumo energético en la minería. Nuevas soluciones, como el uso de dióxido de carbono transcrítico para fracturar la roca desde su interior, podrían disminuir el consumo de energía hasta en un 55 %. Paralelamente, la biometalurgia gana protagonismo al emplear microorganismos para recuperar metales desde minerales de baja ley y pasivos ambientales, ofreciendo una alternativa más eficiente y sostenible frente a los métodos convencionales.

De acuerdo con especialistas del sector, la combinación de digitalización, automatización y nuevas tecnologías de procesamiento será determinante para responder al aumento de la demanda mundial de minerales estratégicos. Estas innovaciones permitirán mejorar la productividad, reducir costos operativos, optimizar el uso de agua y energía y fortalecer la sostenibilidad de una industria llamada a desempeñar un papel clave en la transición energética global.

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