El gobierno colombiano impulsa conversaciones anticipadas sobre el futuro de la mina de carbón Cerrejón, mientras crecen las preocupaciones por el impacto económico y social en La Guajira.
Colombia está aumentando la presión sobre Glencore para que comience a preparar el eventual cierre de la mina de carbón Cerrejón, abriendo un debate clave sobre cómo una de las mayores operaciones de carbón a cielo abierto del mundo puede reducir sus actividades sin provocar una crisis económica regional.
La iniciativa surge luego de que el gobierno del presidente Gustavo Petro solicitara iniciar conversaciones tempranas sobre la transición del complejo minero, cuya concesión se extiende actualmente hasta 2034.
Las autoridades advierten que esperar hasta los últimos años de operación podría dejar a la región de La Guajira —fuertemente dependiente del carbón— expuesta a graves impactos económicos y sociales.
Cerrejón sigue siendo uno de los pilares económicos de Colombia
Según un informe de la consultora minera chilena GEM, Cerrejón produjo 16,8 millones de toneladas de carbón en 2025, por debajo de los 19,2 millones registrados el año anterior.
La operación sigue siendo uno de los activos exportadores más relevantes de Colombia y sostiene más de 12.000 empleos directos y de contratistas. Además, incluye una red ferroviaria de 150 kilómetros y un puerto de exportación en el Caribe que respaldan gran parte de la economía de La Guajira.
“La verdadera decisión en este caso es entre una transición gestionada o un shock descontrolado”, señaló Juan Ignacio Guzmán, director de GEM, en el informe que analizó los riesgos de un cierre acelerado.
La consultora advirtió que una intervención política abrupta, sin industrias de reemplazo, financiamiento adecuado ni resguardos comunitarios, podría afectar presupuestos municipales, proveedores locales y programas ambientales en toda la región.
GEM estima que Cerrejón aporta cerca de US$ 166 millones anuales en regalías y genera aproximadamente US$ 86 millones en compras y contratación de proveedores locales.
La transición energética de Colombia enfrenta una prueba clave
El caso Cerrejón se ha convertido en uno de los principales desafíos para la estrategia de transición energética impulsada por el gobierno colombiano.
La administración de Gustavo Petro prohibió nuevos contratos de exploración de carbón e hidrocarburos, mientras promueve inversiones en energías renovables, especialmente proyectos solares y eólicos en La Guajira, una de las zonas con mayor potencial renovable de América Latina.
Al mismo tiempo, Cerrejón ha enfrentado durante años cuestionamientos ambientales y sociales relacionados con el uso de agua, emisiones de polvo de carbón y desplazamiento de comunidades indígenas Wayuu.
Organizaciones ambientales sostienen que un eventual cierre de la mina podría reducir la presión sobre los escasos recursos hídricos de la región árida. Sin embargo, sindicatos y líderes locales temen que una transición mal gestionada provoque un fuerte deterioro económico y social.
Experiencias internacionales advierten riesgos de cierres abruptos
El informe de GEM señala que las mayores crisis asociadas al cierre de minas ocurren cuando los procesos son impulsados por conflictos políticos, incertidumbre legal o problemas financieros antes de que gobiernos y comunidades estén preparados.
Entre los ejemplos citados aparecen el proyecto Cobre Panamá de First Quantum Minerals, además de los casos de Blyvooruitzicht en Sudáfrica y Kabwe en Zambia, donde cierres abruptos generaron desempleo, presión fiscal y problemas de contaminación de largo plazo.
Para evitar escenarios similares, GEM recomendó implementar un “acuerdo de transición gestionada” entre el gobierno colombiano, Glencore, la administración de Cerrejón y las comunidades locales.
Las propuestas incluyen fondos especiales para financiar la transición, programas de reconversión laboral, apoyo a proveedores, financiamiento ambiental y planes de reutilización futura de infraestructura ferroviaria, portuaria y logística.
Cerrejón se transforma en símbolo de la salida del carbón en Colombia
El informe concluye que la presión sobre Glencore no busca necesariamente acelerar un cierre inmediato, sino posicionar a Cerrejón como eje central de la estrategia colombiana para reducir su dependencia de combustibles fósiles.
Para el gobierno de Petro, el futuro de Cerrejón representa una prueba práctica y simbólica sobre la capacidad de Colombia para avanzar hacia una transición energética sin repetir las crisis económicas y sociales observadas en cierres mineros abruptos en otras partes del mundo.


