La Fiscalía Nacional Económica (FNE) de Chile aprobó sin condiciones la operación entre Aceros AZA y Grupo CAP para desarrollar un nuevo proyecto de producción de acero sostenible en Talcahuano, Región del Biobío. El organismo concluyó que la transacción no resulta apta para reducir sustancialmente la libre competencia, despejando uno de los principales requisitos regulatorios para avanzar con la iniciativa.
El acuerdo contempla la adquisición por parte de AZA de 91 hectáreas del complejo industrial Huachipato, junto con activos siderúrgicos estratégicos que incluyen una acería y dos laminadores. La operación busca recuperar parte de la infraestructura productiva que permanece sin actividad desde septiembre de 2024 y darle un nuevo uso bajo un modelo de fabricación basado en el reciclaje de chatarra ferrosa.
FNE descarta riesgos significativos para la competencia
La aprobación de la autoridad se produjo luego de evaluar los posibles efectos de la operación sobre los mercados relacionados con la producción y distribución de acero.
La FNE determinó que la transacción no genera riesgos que puedan reducir sustancialmente la competencia. Entre los aspectos analizados estuvo la situación de Huachipato en ausencia del acuerdo, concluyendo que la siderúrgica no retomaría su producción de manera autónoma ni mediante una operación alternativa con un tercero.
La autoridad también evaluó posibles efectos en segmentos como alambrón, barras de refuerzo, pernos helicoidales y perfiles de acero, además de las relaciones comerciales entre la producción siderúrgica y la construcción modular.
La autorización fue otorgada de manera pura y simple, aunque la FNE mantiene sus facultades para supervisar permanentemente las condiciones de competencia en los mercados involucrados.
Una operación valorizada en US$484 millones
La asociación entre ambas compañías fue anunciada en junio de 2026 y contempla una valorización total de US$484 millones. AZA incorporará sus plantas productivas de Colina y Renca, además de su red nacional de recolección y procesamiento de chatarra, activos valorizados en US$354 millones.
Por su parte, Grupo CAP recibirá una contraprestación de US$130 millones, compuesta por US$25 millones en efectivo, una participación del 15% en la empresa combinada valorizada en US$62,5 millones y un pago contingente de US$42,5 millones, sujeto al cumplimiento de determinados hitos operacionales.
El acuerdo también contempla la posibilidad de que CAP aumente su participación hasta el 20% una vez que se materialice el proyecto de construcción y puesta en marcha de una nueva acería eléctrica.
Producción de acero mediante reciclaje de chatarra ferrosa
El proyecto plantea transformar el modelo productivo de Huachipato mediante el aprovechamiento de chatarra ferrosa como materia prima, en reemplazo del esquema tradicional basado en mineral de hierro y altos hornos.
La iniciativa se desarrollará en dos etapas. En la primera, AZA utilizará la capacidad de laminación existente en el complejo siderúrgico, con una producción estimada de 200.000 toneladas anuales.
Posteriormente, las empresas evaluarán la incorporación de una nueva acería eléctrica, cuya inversión podría alcanzar aproximadamente US$250 millones. Su ejecución dependerá de las evaluaciones técnicas y de las condiciones del mercado.
Este modelo busca reducir la huella de carbono asociada a la fabricación de acero y aprovechar la infraestructura industrial existente, integrándola con la experiencia tecnológica y logística de AZA.
Reconversión de Huachipato y desarrollo industrial del Biobío
La operación forma parte del proceso de reconversión que Grupo CAP impulsa en el complejo Huachipato, luego de la suspensión de sus actividades siderúrgicas en septiembre de 2024.
El plan contempla el desarrollo de cuatro áreas: industrial, logístico-portuaria, innovación y desarrollo inmobiliario. En este esquema, la alianza con AZA constituye uno de los principales proyectos para recuperar la actividad productiva del recinto y aprovechar sus instalaciones estratégicas.
Nicolás Burr, gerente general de Grupo CAP, señaló que la aprobación de la FNE representa un paso clave para avanzar hacia el cierre de la operación y dar continuidad al proceso de reconversión industrial.
Pese a la autorización regulatoria, ambas compañías todavía deben completar otras condiciones acordadas para materializar la transacción. Entre ellas figura la reorganización societaria de Huachipato, que permitirá separar los activos que serán incorporados al nuevo negocio.
La iniciativa busca posicionar nuevamente a Talcahuano como un polo de producción siderúrgica, con un modelo industrial orientado a la economía circular y al desarrollo de acero de menor impacto ambiental.



