Chile desarrolla tecnología para recuperar el 97,7% del litio de baterías eléctricas

Universidad Autónoma desarrolla método para recuperar minerales de baterías usadas

Un equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Chile desarrolló una tecnología capaz de recuperar hasta el 97,7% del litio y el 95,7% del hierro contenido en baterías de vehículos eléctricos que llegaron al final de su vida útil. El proceso utiliza ácidos orgánicos biodegradables, como el cítrico, ascórbico y oxálico, en reemplazo de reactivos químicos más agresivos, lo que abre nuevas posibilidades para el reciclaje de materiales estratégicos y el desarrollo de la economía circular.

La innovación busca responder a un desafío creciente para la industria chilena. Se estima que el país acumulará más de 15.000 toneladas de baterías de litio-ferrofosfato (LFP) en desuso durante los próximos cinco años, debido al avance de la electromovilidad. Actualmente, Chile no cuenta con una tecnología local para tratar este tipo de residuos, por lo que deben almacenarse o enviarse al extranjero para su procesamiento.

Tecnología fue validada en una planta piloto

El método contempla el desmontaje de las baterías, la separación de sus componentes y la recuperación de litio y hierro mediante ácidos orgánicos, a presión atmosférica y temperaturas moderadas.

Las pruebas se realizaron con baterías reales y reactores de 20 litros en una planta piloto del Centro de Investigación e Innovación de la Universidad Autónoma, ubicada en Huechuraba. El desarrollo alcanzó un nivel de madurez tecnológica TRL 5, lo que significa que ha sido validado en un entorno relevante, aunque todavía requiere avanzar hacia etapas de demostración y escalamiento industrial.

El proyecto Fondef IT24I0044 recibió un financiamiento de $230 millones de pesos chilenos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y contó con la colaboración de la empresa Hidronor y la filial local de Jungheinrich.

Reciclaje podría reducir la huella de carbono en 39%

Uno de los beneficios ambientales identificados por el equipo investigador es la posibilidad de reducir en 39% la huella de carbono asociada al tratamiento de las baterías, en comparación con el envío de estos residuos al extranjero.

La recuperación local permitiría aprovechar materiales que, de otra manera, podrían perderse como recursos productivos. Además, reduciría la dependencia de servicios internacionales de tratamiento y los costos logísticos relacionados con el traslado de baterías usadas.

María Luisa Valenzuela, decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma y directora del proyecto, explicó que uno de los principales desafíos técnicos fue mejorar la recuperación del hierro. Para ello, el equipo debió controlar su estado de oxidación hasta alcanzar las condiciones necesarias para obtener los rendimientos esperados.

Minería urbana y economía circular ganan protagonismo

El desarrollo se enmarca en el concepto de minería urbana, que consiste en recuperar minerales y materiales valiosos presentes en residuos de productos industriales y tecnológicos para reincorporarlos a nuevos procesos productivos.

Iván Suazo, vicerrector de Investigación y Doctorados de la Universidad Autónoma, destacó que los resultados de la planta piloto demuestran el potencial de esta solución para avanzar hacia una aplicación industrial.

Por su parte, Cristian Castillo, gestor de innovación y escalamiento del proyecto, señaló la importancia de contar con alternativas locales ante el crecimiento de los residuos de baterías y las exigencias asociadas a la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP).

Escalamiento industrial será el siguiente desafío

Las baterías LFP tienen aplicaciones en automóviles eléctricos, autobuses, montacargas y sistemas estacionarios de almacenamiento energético. El aumento de estos equipos en el mercado incrementará también la necesidad de desarrollar soluciones para gestionar sus componentes una vez concluida su vida útil, estimada entre ocho y quince años.

En ese contexto, la tecnología desarrollada por la Universidad Autónoma representa un avance para fortalecer las capacidades de reciclaje en Chile y recuperar materiales estratégicos que pueden reincorporarse a la cadena productiva.

El siguiente paso será avanzar desde la validación en planta piloto hacia pruebas de mayor escala y evaluar las condiciones técnicas y económicas necesarias para su implementación industrial. De concretarse, el desarrollo podría contribuir a consolidar una nueva línea de aprovechamiento de recursos vinculada con la electromovilidad y la transición energética.

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