Ecopetrol declaró desiertos los procesos de contratación para adquirir gas natural licuado (GNL) importado durante cinco años, destinado a los proyectos de regasificación del Pacífico colombiano y Puerto Bahía, en Cartagena. La decisión se tomó luego de evaluar las ofertas recibidas de proveedores internacionales, cuyos precios, según la compañía, no contaban con suficiente respaldo en los compromisos de compra que estaban dispuestos a asumir los clientes del mercado nacional. Por este motivo, la petrolera determinó que no existían las condiciones comerciales necesarias para garantizar la competitividad del suministro y recuperar los costos asociados a la importación.
La empresa explicó que contratar volúmenes de gas en el mercado internacional sin contar con una demanda local comprometida representaba un riesgo financiero. Los costos de adquisición, transporte marítimo y regasificación debían ser compatibles con los precios que los compradores colombianos estaban dispuestos a pagar. Al no cumplirse estas condiciones, los procesos finalizaron sin adjudicaciones, lo que obliga a continuar evaluando opciones para incorporar nuevas fuentes de abastecimiento al sistema energético del país.
El mercado internacional condiciona los costos de suministro
La decisión se produce en un escenario de presión sobre el mercado colombiano del gas natural, que requiere complementar su producción nacional con importaciones para atender la demanda. El GNL debe adquirirse en el exterior, transportarse mediante buques especializados y convertirse nuevamente en gas antes de ingresar a las redes de distribución. Estos procedimientos incrementan el costo final del energético y exponen a los compradores a la competencia de otros mercados internacionales, especialmente Europa y Asia.
A este contexto se suman las tensiones geopolíticas que afectan los precios y la disponibilidad de combustibles, así como las perspectivas de un fenómeno de El Niño. Según lo señalado por Ecopetrol, la reducción de la generación hidroeléctrica durante periodos de sequía puede aumentar el uso de centrales térmicas que funcionan con gas, elevando las necesidades de suministro para la generación eléctrica.
En consecuencia, la disponibilidad de gas a precios competitivos se convierte en un factor relevante para los sectores residencial, comercial e industrial, además de las empresas generadoras de electricidad. La falta de acuerdos para estas nuevas compras mantiene el desafío de asegurar volúmenes adicionales sin trasladar costos excesivos a los consumidores.
Los proyectos de regasificación deberán buscar nuevas alternativas
Los procesos declarados desiertos estaban vinculados a dos iniciativas destinadas a ampliar la capacidad de importación de gas en Colombia. Por un lado, el proyecto del Pacífico busca habilitar una nueva vía de ingreso del energético a través de infraestructura portuaria en Buenaventura y operaciones de regasificación en el Valle del Cauca. Por otro, Puerto Bahía, ubicado en Cartagena y asociado a Frontera Energy, contempla aprovechar instalaciones portuarias para recibir gas importado y conectarlo con el sistema nacional de transporte.
Ambas alternativas forman parte de los esfuerzos para diversificar las fuentes de abastecimiento y responder a las necesidades del mercado. Sin embargo, la falta de adjudicación de los contratos de suministro introduce incertidumbre sobre la disponibilidad comercial del gas que se esperaba adquirir mediante estos procesos.
Ecopetrol deberá evaluar nuevas condiciones de contratación que permitan equilibrar los precios internacionales, los compromisos de compra de los clientes y los riesgos financieros. La infraestructura de regasificación, por sí sola, no garantiza el suministro: también es necesario asegurar la adquisición del combustible y establecer acuerdos comerciales que permitan llevarlo hasta los usuarios finales.
Sirius y la producción nacional, entre las alternativas de mediano plazo
Ante las dificultades para contratar gas importado en las condiciones previstas, Ecopetrol destacó la importancia de fortalecer la producción nacional, con especial atención al proyecto Sirius, ubicado en aguas del Caribe colombiano. Este desarrollo costa afuera se plantea como una fuente relevante para ampliar la oferta de gas en los próximos años, aunque su aporte depende del avance de las actividades de desarrollo, los permisos correspondientes y la infraestructura necesaria para transportar el recurso hasta los centros de consumo.
La compañía también señaló la necesidad de impulsar nuevos descubrimientos y avanzar en proyectos exploratorios que permitan ampliar las reservas y la producción del país. No obstante, estas iniciativas requieren plazos de desarrollo que hacen necesario gestionar, en paralelo, soluciones para atender las necesidades de suministro de corto plazo.
El reto para el sector energético colombiano será combinar la producción local con importaciones comercialmente viables y nuevas infraestructuras de abastecimiento. La evolución de los precios internacionales, la demanda de los compradores nacionales y el avance de los proyectos de producción y regasificación serán determinantes para definir las alternativas disponibles en los próximos años.


