Minería y energía transforman la contratación de grandes proyectos en Chile

Nuevo ciclo de inversiones exige estrategias contractuales

El próximo ciclo de inversiones en minería y energía en Chile está impulsando cambios en la forma de planificar y contratar grandes proyectos de infraestructura. De cara a 2027, las empresas del sector enfrentan el desafío de asegurar recursos especializados, cumplir los cronogramas de ejecución y controlar los costos en iniciativas cada vez más complejas desde el punto de vista técnico y logístico.

Estos desafíos fueron abordados durante el seminario “Estrategias para las nuevas inversiones en la minería y energía: Riesgos y Oportunidades”, organizado por el estudio jurídico Halpern & Pino. El encuentro reunió a cerca de 50 ejecutivos y especialistas para analizar cómo las decisiones contractuales adoptadas durante las primeras etapas de planificación pueden influir en los resultados de los proyectos.

La jornada contó con la participación de representantes de Pinsent Masons, Diales, Cintac y Kinross, quienes intercambiaron experiencias sobre modelos de colaboración, distribución de responsabilidades y mecanismos para anticipar contingencias durante la construcción.

Kinross aplica gestión integrada en proyecto Lobo Marte

Uno de los casos presentados fue el proyecto aurífero Lobo Marte, de Kinross, ubicado en la cordillera de Atacama. Mauricio Aguilar, director de la iniciativa, explicó que la compañía optó por implementar un modelo de gestión integrada de proyectos (IPMT), mediante el cual el mandante y la empresa de ingeniería trabajan de manera coordinada desde las etapas iniciales.

Este esquema busca agilizar la toma de decisiones, mejorar la comunicación entre los equipos y mantener el control estratégico sobre el desarrollo de la iniciativa. La elección responde a los desafíos técnicos y logísticos del proyecto, así como a la creciente competencia por profesionales y contratistas especializados.

Aguilar señaló que no existe un modelo contractual único que pueda aplicarse a todas las iniciativas. Por ello, la selección debe considerar el nivel de madurez de la ingeniería, las condiciones del proyecto y los riesgos identificados antes de iniciar su ejecución.

Contratos colaborativos buscan reducir controversias

La elección del modelo contractual también fue uno de los principales temas de discusión. Sofía Parra, socia de Pinsent Masons, explicó que las modalidades de colaboración deben adaptarse a las características de cada proyecto, especialmente cuando existen altos niveles de incertidumbre técnica o plazos exigentes.

La especialista destacó la importancia de incorporar tempranamente a los equipos involucrados y establecer incentivos que permitan alinear los objetivos del mandante, las empresas de ingeniería y los contratistas. Una coordinación anticipada puede facilitar la identificación de riesgos y reducir dificultades durante las distintas etapas de ejecución.

Por su parte, Javier Sánchez, especialista en construcción de Diales, advirtió sobre los riesgos de comprometer precios y plazos cuando la ingeniería todavía presenta definiciones pendientes. También señaló que transferir responsabilidades a los contratistas sobre aspectos que no pueden controlar puede generar controversias durante el desarrollo de las obras.

En ese sentido, precisó que los contratos colaborativos permiten gestionar y acotar los conflictos, pero no eliminan por completo las diferencias entre las partes. Por ello, resulta necesario mantener mecanismos de administración contractual y seguimiento durante toda la ejecución.

Planificación y diseño concentran oportunidades de productividad

La productividad fue otro de los ejes del seminario. Francisca Cruz, directora de Cintac, sostuvo que una parte importante de las oportunidades de mejora se encuentra en las etapas de planificación y diseño, cuando todavía es posible incorporar tecnologías, optimizar procesos constructivos y anticipar posibles contingencias.

La especialista también señaló que la dispersión de los contratos y las desviaciones en plazos y costos representan desafíos para la competitividad de los proyectos en Chile. Estos factores pueden afectar la eficiencia de las inversiones y dificultar el cumplimiento de los compromisos establecidos con los inversionistas.

La incorporación temprana de soluciones tecnológicas y una mejor coordinación entre las empresas participantes pueden contribuir a reducir las modificaciones durante la construcción y optimizar el uso de recursos. Para ello, las compañías necesitan definir con mayor precisión sus necesidades antes de cerrar los acuerdos contractuales.

Grandes proyectos requieren mayor coordinación entre empresas

Los especialistas coincidieron en que el nuevo ciclo de inversiones en minería y energía exigirá modelos de contratación más flexibles y adaptados a las condiciones de cada iniciativa. La disponibilidad de profesionales, contratistas y proveedores especializados será un factor relevante para cumplir los cronogramas y evitar sobrecostos.

El desafío no se limita a seleccionar una modalidad contractual, sino que también implica fortalecer la colaboración entre mandantes, ingenierías y empresas constructoras. La identificación temprana de riesgos, la definición de responsabilidades y el seguimiento de los compromisos serán elementos centrales para mejorar la ejecución.

En este contexto, la industria busca avanzar hacia una gestión más integrada de sus proyectos, con decisiones contractuales alineadas con las condiciones técnicas y financieras de cada inversión. Estas estrategias serán relevantes para materializar las nuevas iniciativas de infraestructura minera y energética previstas para los próximos años.

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