Gobierno evalúa ampliar Obras por Impuestos para culminar obras públicas paralizadas

El Gobierno peruano evalúa ampliar el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI) para financiar los saldos pendientes de proyectos públicos inconclusos y acelerar su culminación en distintas regiones del país. La propuesta busca incorporar una modalidad que permita seleccionar intervenciones con avances importantes, pero que permanecen detenidas por falta de presupuesto.

El anuncio fue realizado por el ministro de Economía y Finanzas, Elmer Cuba, durante el encuentro empresarial Open for Business Perú–USA. Según explicó, la iniciativa forma parte de una estrategia contracíclica destinada a mantener el dinamismo económico frente a los posibles efectos del fenómeno El Niño y el contexto internacional marcado por el incremento de los precios de los combustibles y las tasas de interés.

La propuesta apunta a utilizar el financiamiento privado para completar tramos pendientes de obras que ya cuentan con condiciones técnicas para continuar, evitando que las inversiones permanezcan paralizadas por falta de recursos.

Obras con expedientes técnicos adecuados tendrán prioridad

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) plantea priorizar proyectos que cuenten con expedientes técnicos adecuados y cuya ejecución se haya detenido porque los gobiernos regionales o municipales no aseguraron el financiamiento necesario.

La selección excluiría las intervenciones que presenten controversias legales o indicios de corrupción, debido a que estas condiciones pueden impedir una reactivación rápida y generar nuevos riesgos durante la ejecución.

El ministro explicó que existen gobiernos subnacionales que iniciaron numerosos proyectos sin contar con los recursos suficientes para terminarlos. Frente a esta situación, el Ejecutivo busca concentrar el financiamiento en obras que tengan mayores posibilidades de concluirse en el corto plazo.

Nueva modalidad buscaría financiar saldos de obra

La propuesta contempla utilizar Obras por Impuestos para cubrir los montos que faltan ejecutar en proyectos iniciados bajo otras modalidades de inversión pública. De esta manera, las empresas privadas podrían participar en el financiamiento de las intervenciones pendientes, conforme a las condiciones que establezca el mecanismo.

El objetivo es reducir los tiempos necesarios para completar infraestructura que ya registra avances físicos y cuya culminación permitiría poner en funcionamiento servicios públicos o mejorar la conectividad de distintas localidades.

Cabe señalar que el nuevo Reglamento de Obras por Impuestos, publicado en marzo de 2026, ya habilitó la posibilidad de ejecutar saldos de obra mediante este mecanismo. El anuncio del Gobierno apunta a impulsar una modalidad enfocada específicamente en acelerar la culminación de proyectos detenidos por falta de financiamiento.

Mantenimiento de colegios, hospitales y carreteras también será impulsado

La estrategia contracíclica del Ejecutivo contempla otros tres componentes adicionales: entrega de bonos a familias vulnerables, impulso a la construcción de viviendas e inyección de liquidez a sectores económicos afectados.

También incluye un programa de mantenimiento descentralizado de colegios, establecimientos de salud, comisarías y carreteras. En este caso, el MEF plantea que los recursos lleguen directamente a los responsables de las instituciones beneficiarias, como directores de centros educativos, establecimientos de salud y comisarías.

Este esquema busca agilizar la ejecución de trabajos de mantenimiento y evitar que los recursos deban pasar por procesos administrativos adicionales en los gobiernos locales o regionales.

Las intervenciones permitirían atender necesidades de infraestructura que, aunque no necesariamente requieren grandes proyectos de inversión, son importantes para conservar las instalaciones y garantizar la continuidad de los servicios públicos.

Reactivación de inversiones busca dinamizar la economía

La ampliación de Obras por Impuestos se plantea como una herramienta para acelerar la ejecución de inversiones y aprovechar la participación del sector privado en la culminación de infraestructura pública.

El mecanismo podría beneficiar a proyectos de transporte, educación, salud, saneamiento y otros sectores, siempre que cumplan los criterios técnicos y legales establecidos para su priorización.

No obstante, la propuesta todavía se encuentra en evaluación y requiere precisar sus condiciones de aplicación. Su efectividad dependerá de la identificación de las obras elegibles, la disponibilidad de empresas interesadas y la capacidad de las entidades públicas para asegurar una adecuada supervisión.

Con esta iniciativa, el Gobierno busca reducir el número de proyectos inconclusos y convertir inversiones detenidas en infraestructura operativa. El reto será garantizar que los recursos se concentren en obras viables y que su culminación se traduzca en servicios efectivos para la población.

Perú registra 2.416 obras paralizadas por S/67.139 millones y Congreso plantea inventario nacional

El Perú acumulaba 2.416 obras públicas paralizadas al cierre de 2025, con un costo de inversión actualizado de S/67.139 millones, según información de la Contraloría General de la República. Frente a esta situación, el Congreso aprobó un dictamen que propone crear un Inventario Nacional de Obras Paralizadas y establecer mecanismos para dar seguimiento a los proyectos detenidos y a las recomendaciones formuladas por el organismo de control.

Del monto total comprometido, S/32.243 millones corresponden a recursos que todavía faltan ejecutar en las obras que no han sido culminadas. La magnitud del problema también se refleja en la asignación presupuestal: durante 2025, únicamente 911 proyectos, equivalentes al 37,7% del total, contaron con Presupuesto Institucional Modificado (PIM), por una suma conjunta de S/3.596 millones.

La propuesta forma parte del dictamen de la Cuenta General de la República correspondiente al ejercicio fiscal 2025. Entre sus disposiciones contempla que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) elabore un plan para implementar las recomendaciones de la Contraloría, con el objetivo de fortalecer el seguimiento y la gestión de las inversiones públicas.

Gobierno Nacional concentra el mayor monto de inversión detenida

La distribución de las obras paralizadas evidencia diferencias entre los niveles de gobierno. Los gobiernos locales concentran la mayor cantidad de proyectos detenidos, con 1.693 intervenciones valorizadas en S/10.525 millones. Esto representa el 70,1% del total de obras, pero apenas el 15,7% de su costo actualizado.

En contraste, el Gobierno Nacional registra 386 proyectos paralizados, cuyo valor asciende a S/37.432 millones, equivalente al 55,8% de la inversión comprometida. Los gobiernos regionales, por su parte, acumulan 337 obras detenidas, valorizadas en S/19.180 millones.

Estas cifras muestran que los proyectos de mayor envergadura económica se concentran principalmente en el ámbito nacional y regional, mientras que las municipalidades reúnen la mayor cantidad de intervenciones pendientes.

Incumplimientos contractuales y falta de financiamiento explican las paralizaciones

Entre las principales causas de la interrupción de las obras figuran los incumplimientos contractuales, que representan el 26,2% de los casos. Le siguen la falta de recursos financieros o liquidez, con el 22,9%; las deficiencias en los expedientes técnicos, con el 9,1%; y las controversias, disputas o arbitrajes, que explican el 8,7%.

Estos problemas afectan directamente los cronogramas de ejecución y generan dificultades para concluir proyectos de infraestructura que ya cuentan con inversiones comprometidas. Además, la falta de presupuesto asignado limita la posibilidad de retomar los trabajos, incluso cuando existen condiciones para continuar con su desarrollo.

La situación evidencia la necesidad de mejorar la planificación, la elaboración de expedientes técnicos y los mecanismos de contratación, así como asegurar los recursos financieros antes de iniciar las intervenciones.

Congreso plantea crear un inventario nacional de obras paralizadas

El dictamen aprobado propone establecer un registro nacional que permita consolidar información sobre los proyectos detenidos y facilitar su seguimiento. La iniciativa busca mejorar la disponibilidad de datos para identificar las condiciones de cada obra, sus necesidades presupuestales y las acciones requeridas para reanudar su ejecución.

La propuesta también contempla que el MEF elabore un plan para implementar las recomendaciones de la Contraloría y que esta última pueda acceder a información tributaria anonimizada de la Sunat, respetando la reserva tributaria.

Aunque ya existen mecanismos de registro y seguimiento, la propuesta busca fortalecer la articulación de la información y mejorar la capacidad de respuesta de las entidades responsables. El inventario del Banco de Inversiones, por ejemplo, registraba 762 obras paralizadas al cierre de 2025; de ellas, 466 no contaban con un informe de estado situacional actualizado.

Ejecución presupuestal y control de inversiones

El problema de las obras detenidas se produce en un contexto de importantes niveles de ejecución del gasto público. Durante 2025, el sector público ejecutó S/328.363 millones, equivalentes al 93,6% de su presupuesto modificado. La inversión pública alcanzó S/61.941 millones, con una ejecución del 83,8% del presupuesto asignado a este rubro.

Sin embargo, el nivel de ejecución presupuestal no garantiza que todos los proyectos culminen dentro de los plazos previstos ni que se cumplan sus objetivos. Las obras paralizadas reflejan dificultades específicas en la gestión contractual, técnica y financiera de las inversiones.

Por ello, el fortalecimiento del control y el seguimiento resulta fundamental para identificar oportunamente los riesgos que pueden afectar la continuidad de los trabajos y evitar que los proyectos acumulen mayores retrasos y costos.

Reactivación de obras será uno de los principales desafíos

La creación del Inventario Nacional de Obras Paralizadas y el seguimiento de las recomendaciones de la Contraloría buscan mejorar la gestión de los proyectos públicos pendientes. No obstante, la reactivación dependerá de que las entidades responsables identifiquen las causas de cada paralización y establezcan soluciones técnicas, contractuales y presupuestales.

La magnitud de la inversión comprometida evidencia el impacto que tiene la falta de continuidad de las obras sobre la infraestructura nacional. Hospitales, colegios, carreteras, sistemas de saneamiento y otras intervenciones públicas requieren mecanismos que permitan superar los obstáculos que impiden su culminación.

El desafío será convertir las medidas de seguimiento en acciones concretas para retomar y concluir los proyectos, priorizando aquellos que puedan ponerse nuevamente en marcha y que generen beneficios directos para la población.

Nueva Ley MAPE enfrenta desafíos por el acceso a concesiones mineras en Perú

La propuesta de una nueva Ley de la Pequeña Minería y Minería Artesanal (MAPE) en Perú enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad para resolver los problemas estructurales de la formalización minera. CooperAcción advierte que modificar el marco normativo no sería suficiente si no se revisan también las condiciones de acceso a las concesiones mineras, la distribución de los derechos sobre el territorio y los mecanismos de fiscalización.

La organización presentó diez tesis para replantear la política de formalización minera y sostiene que el debate legislativo debe ir más allá de establecer nuevos procedimientos administrativos. Según su análisis, miles de pequeños productores continúan dependiendo de acuerdos con titulares de concesiones para acceder a terrenos donde desarrollar sus actividades, una situación que limita sus posibilidades de incorporarse a la economía formal.

El planteamiento adquiere relevancia en medio de la discusión del proyecto de Ley MAPE impulsado por el Ejecutivo, que busca establecer un régimen permanente para nuevos operadores y un régimen temporal de consolidación para determinados inscritos en el Registro Integral de Formalización Minera (REINFO).

Acceso a concesiones, una de las principales barreras

De acuerdo con las cifras presentadas por CooperAcción, en Perú existen aproximadamente 22 millones de hectáreas concesionadas. Sin embargo, alrededor de tres millones tienen algún uso relacionado con prospección, exploración, explotación, plantas de beneficio o cierre de minas.

La organización considera que esta distribución reduce las posibilidades de los pequeños productores que buscan áreas disponibles para desarrollar sus operaciones y cumplir con las exigencias legales, ambientales y tributarias.

El proyecto de Ley MAPE contempla incentivos para que los titulares de concesiones suscriban contratos de explotación con mineros artesanales y pequeños productores. Entre las medidas propuestas figuran menores pagos por derechos de vigencia y exoneraciones de penalidades.

No obstante, CooperAcción cuestiona que estos beneficios no garanticen que los concesionarios faciliten el acceso a sus derechos mineros. Por ello, plantea establecer mecanismos de negociación que permitan aprovechar determinadas áreas concesionadas e incorporar a productores dispuestos a cumplir las obligaciones correspondientes.

La producción aurífera cambió y exige nuevas reglas

Otro de los aspectos identificados por la organización es la transformación de la actividad aurífera peruana. Según las diez tesis, el número de productores de oro registrados pasó de 39 a más de 300 desde comienzos del siglo XXI.

Asimismo, la participación de los cuatro principales productores disminuyó de casi 80 % en 2005 a 31,1 % en 2024. Para CooperAcción, estos cambios reflejan una mayor participación de pequeños productores y una estructura productiva que no ha sido acompañada por una actualización suficiente del marco institucional.

La situación también presenta diferencias territoriales. En las zonas andinas, los principales conflictos están relacionados con el acceso a las concesiones, la superficie y la distribución de beneficios. En la Amazonía, los problemas incluyen la expansión de la minería aluvial mecanizada, la deforestación, la contaminación por mercurio y la presencia de organizaciones criminales.

Esta diversidad de escenarios plantea la necesidad de establecer mecanismos diferenciados de regulación, supervisión y formalización, de acuerdo con las características de cada territorio y operación minera.

REINFO y formalización requieren cambios estructurales

CooperAcción también cuestiona los resultados alcanzados por el REINFO, al considerar que este mecanismo no ha conseguido establecer una ruta efectiva para que los pequeños productores culminen su formalización.

La propuesta del Ejecutivo contempla un régimen temporal de consolidación para determinados inscritos en el registro, cuyo vencimiento está previsto para el 31 de diciembre de 2026. Además, plantea la creación de una entidad especializada para conducir el proceso de formalización.

Sin embargo, la organización considera que estas medidas no resuelven por sí solas las dificultades relacionadas con el acceso a las concesiones, la disponibilidad de terrenos y la capacidad de fiscalización del Estado.

Entre sus planteamientos figuran implementar procedimientos diferenciados según el tipo de operación minera, fortalecer la protección ambiental y la seguridad, mejorar el acceso a servicios básicos y establecer mecanismos que permitan distinguir a los productores que buscan formalizarse de las redes vinculadas con actividades criminales.

Debate legislativo debe considerar la realidad de los territorios

La discusión de la nueva Ley MAPE también ha puesto en evidencia diferencias entre los actores del sector. Durante la presentación del proyecto ante la Comisión de Energía y Minas del Congreso, representantes de instituciones públicas, gremios y organizaciones mineras plantearon observaciones sobre sus alcances y mecanismos de aplicación.

Entre los temas señalados estuvieron la necesidad de precisar las obligaciones del Estado, mejorar los procedimientos de formalización y garantizar que el régimen propuesto no se convierta en una nueva extensión del REINFO.

El debate también contempla la necesidad de fortalecer la trazabilidad de los minerales, la supervisión de las operaciones y la articulación entre las entidades responsables de la gestión minera y ambiental.

Nueva normativa necesita acompañarse de reformas institucionales

Las observaciones de CooperAcción plantean que la formalización minera requiere una intervención integral que considere las condiciones económicas, territoriales y legales en las que operan los pequeños productores.

La revisión del sistema de concesiones, el fortalecimiento de la fiscalización y la disponibilidad de asistencia técnica aparecen como elementos necesarios para complementar una nueva legislación. Sin estos componentes, advierte la organización, los cambios normativos podrían mantener las barreras que han limitado los anteriores procesos de formalización.

El desafío para el Estado será establecer reglas que permitan desarrollar una pequeña minería formal y sostenible, sin dejar de combatir las operaciones ilegales y las actividades vinculadas con redes criminales. La discusión de la Ley MAPE representa una oportunidad para abordar estos problemas desde una perspectiva que integre regulación, acceso a derechos mineros y gestión territorial.