El diseño de plazas y espacios públicos está cambiando para responder a uno de los desafíos actuales de las ciudades: recuperar el interés de los niños por el juego al aire libre frente al atractivo de los celulares, las tabletas y los videojuegos. Los tradicionales columpios y resbalines están dando paso a entornos con juegos sensoriales, estructuras para escalar, circuitos de cuerdas, elementos musicales y espacios interactivos que promueven el movimiento, la creatividad y la exploración.
Esta transformación también está modificando la forma en que se concibe la infraestructura recreativa. Las plazas ya no se consideran únicamente lugares de entretenimiento, sino espacios que contribuyen al desarrollo infantil, la convivencia entre familias y la integración de las comunidades. El objetivo es ofrecer experiencias que motiven a las personas a salir de casa y relacionarse con su entorno.
El juego al aire libre como parte del desarrollo infantil
El uso creciente de dispositivos electrónicos ha generado preocupación por el tiempo que los niños dedican a actividades sedentarias. En Chile, las iniciativas públicas bajo el concepto “Más juegos, menos pantallas” buscan promover alternativas que favorezcan la actividad física y el contacto con espacios abiertos.
De acuerdo con cifras recogidas por la Política Nacional de Actividad Física y Deporte de Chile, solo el 13,1% de los menores de cinco años cumple simultáneamente las recomendaciones de actividad física, sueño y exposición a pantallas. Este indicador pone de relieve la necesidad de impulsar entornos que faciliten hábitos más activos durante la primera infancia.
La terapeuta ocupacional María Inés Rodríguez explica que el valor de las plazas va más allá del ejercicio físico. En estos espacios, los niños tienen oportunidades para observar, imitar, explorar y relacionarse con otras personas. Al correr, trepar, balancearse y experimentar con distintas superficies, desarrollan habilidades motoras y sensoriales, al mismo tiempo que aprenden a resolver desafíos y desenvolverse en su entorno.
Por ello, el diseño de los espacios recreativos busca ofrecer experiencias que involucren el cuerpo y los sentidos, en lugar de limitarse a estructuras de juego convencionales.
Diseños que incorporan diversidad e inclusión
Las nuevas plazas integran equipamientos con diferentes niveles de dificultad para responder a las necesidades de niños de distintas edades y capacidades. Entre las soluciones incorporadas se encuentran estructuras de escalada, juegos de cuerdas, paneles interactivos, elementos musicales y juegos de agua.
La accesibilidad también adquiere mayor importancia en el desarrollo de estos proyectos. El propósito es que los espacios permitan no solo llegar a las zonas recreativas, sino también permanecer en ellas con comodidad y participar activamente en las experiencias de juego.
Esta perspectiva impulsa la incorporación de equipamiento inclusivo y sensorial, así como superficies de seguridad y materiales adecuados para el uso intensivo. La variedad de actividades permite que un mismo espacio combine movimiento, equilibrio, coordinación, creatividad e interacción social.
El desafío para los diseñadores y responsables de proyectos urbanos consiste en crear espacios que sean atractivos y seguros, pero que también ofrezcan oportunidades reales de participación para diferentes usuarios.
Infraestructura recreativa para fortalecer las comunidades
La renovación de las plazas también responde a una necesidad social. En un contexto en el que las familias disponen de menos tiempo para actividades compartidas y las pantallas ocupan una parte importante de la rutina cotidiana, los espacios públicos pueden contribuir a recuperar las relaciones vecinales.
Estos lugares facilitan el encuentro entre niños, padres, cuidadores y adultos mayores, favoreciendo la convivencia entre generaciones. Además, ofrecen alternativas gratuitas de recreación y actividad física, lo que refuerza su importancia como infraestructura accesible para la población.
La presencia de adultos responsables también cumple una función relevante en el desarrollo infantil. Un entorno seguro permite que los niños exploren progresivamente nuevas actividades, prueben sus habilidades y aprendan a afrontar desafíos adecuados a su edad.
De esta manera, una plaza bien diseñada puede beneficiar tanto a quienes juegan como a las personas que acompañan y cuidan, fortaleciendo el sentido de comunidad.
Urbanplay apuesta por nuevas experiencias de juego
La evolución del diseño recreativo se refleja en el trabajo de Urbanplay, empresa chilena con más de 23 años de experiencia en el desarrollo de espacios de juego. Entre sus proyectos figuran intervenciones en Playa Las Almejas, en Antofagasta; Parque Bicentenario y Cerro San Cristóbal, en la Región Metropolitana; el borde costero de Iloca, en la región del Maule; y el Parque Urbano Isla Cautín, en La Araucanía.
Sus propuestas incorporan equipamiento que busca ampliar las posibilidades de interacción de los usuarios con el espacio. La selección de materiales, las texturas, los colores y la disposición de los juegos forman parte de una estrategia orientada a generar experiencias recreativas variadas.
La durabilidad también es un aspecto relevante para la infraestructura pública. La elección de equipamiento resistente puede reducir las necesidades de mantenimiento y reposición, contribuyendo a una gestión más eficiente de los recursos destinados a parques y plazas.
Para Nadia Betancourt, gerente general de Urbanplay, el reto es diseñar espacios que despierten la curiosidad y motiven a los niños a moverse, imaginar, experimentar y relacionarse con otros, sin imponer una única forma de jugar.
El diseño urbano frente a los nuevos hábitos digitales
La transformación de las plazas refleja un cambio en las prioridades del diseño urbano: el espacio público debe ofrecer experiencias atractivas, accesibles y adaptadas a las necesidades de sus usuarios. Frente a la presencia constante de los dispositivos digitales, los proyectos recreativos buscan recuperar el valor de la exploración física y la interacción directa.
La tendencia también plantea oportunidades para el sector de la construcción y el equipamiento urbano, que debe responder a mayores exigencias en seguridad, inclusión, resistencia de materiales y funcionalidad.
En este escenario, el desarrollo de espacios públicos recreativos adquiere una dimensión que combina infraestructura, bienestar y cohesión social. El desafío consiste en construir plazas que no solo se vean modernas, sino que también sean utilizadas por la comunidad y ofrezcan experiencias significativas para personas de distintas edades y capacidades.



