La inversión vinculada al desarrollo de la inteligencia artificial (IA) continuará creciendo durante los próximos años y podría generar nuevas oportunidades para los países productores de minerales críticos, debido a la creciente demanda de infraestructura, energía y materias primas necesarias para sostener esta tecnología.
Así lo señaló Peter Martin, vicepresidente y jefe de Economía de Wood Mackenzie, durante la conferencia “Global Economy Approaching a Tipping Point”, organizada por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).
Según Martin, existe una alta probabilidad de que el ciclo de inversión asociado a la IA se mantenga durante los próximos dos o tres años, debido a que una parte importante del capital actualmente se destina a construir la infraestructura necesaria para ampliar el desarrollo y despliegue de estas tecnologías.
El crecimiento de la IA no se limita a los programas y modelos digitales. La expansión de los centros de datos, redes eléctricas, sistemas de almacenamiento y otras instalaciones tecnológicas requiere grandes cantidades de infraestructura física, energía y minerales.
Este escenario representa una oportunidad para los productores de minerales críticos, ya que el aumento de la infraestructura tecnológica podría elevar los requerimientos de materias primas utilizadas en su construcción y funcionamiento.
América Latina gana relevancia
Wood Mackenzie considera que América Latina podría beneficiarse de esta tendencia debido a la disponibilidad de recursos minerales estratégicos en la región. El crecimiento de la IA y la preocupación por la seguridad energética están generando nuevas necesidades de abastecimiento a nivel mundial.
A esto se suma el proceso de reorganización de las cadenas globales de suministro y el desacoplamiento económico entre Estados Unidos y China, factores que están llevando a las principales economías a buscar fuentes de minerales y materias primas más diversificadas.
En este contexto, los países latinoamericanos con importantes reservas minerales pueden adquirir una posición estratégica como proveedores para distintos mercados y bloques económicos.
Sin embargo, Martin también advirtió que el fuerte nivel de inversión actual deberá demostrar resultados concretos en el mediano y largo plazo. En un horizonte de cinco años o más, las inversiones en infraestructura para IA tendrán que traducirse en mayores niveles de productividad y beneficios económicos que permitan justificar el capital comprometido.
De esta manera, el crecimiento de la inteligencia artificial plantea una doble oportunidad para la minería: aumentar la demanda de minerales necesarios para su expansión y fortalecer el papel de los países productores dentro de las nuevas cadenas globales de suministro.
Para América Latina, este escenario abre una posibilidad de posicionarse como proveedor estratégico de minerales críticos, aunque el aprovechamiento de esta oportunidad dependerá también de su capacidad para desarrollar proyectos, atraer inversión y fortalecer sus cadenas de valor mineras.


