El terremoto de magnitud 7,4 que afectó a Colombia dejó daños importantes en viviendas, edificios e infraestructura pública y volvió a poner en el centro del debate la seguridad estructural de las edificaciones. Según el balance citado por Valora Analitik, el sismo había dejado 61 edificios colapsados, 1.575 viviendas averiadas y 37 destruidas, además de afectaciones en hospitales, colegios, aeropuertos y vías.
Ante este escenario, especialistas en ingeniería estructural explicaron cuáles son las principales características que pueden aumentar la vulnerabilidad de una construcción frente a un movimiento sísmico y qué señales deben ser evaluadas antes de permitir el regreso de los habitantes.
La construcción informal incrementa el riesgo
Una de las principales preocupaciones señaladas por los expertos es la construcción informal, especialmente en viviendas que fueron levantadas sin diseños estructurales, cálculos de ingeniería o supervisión técnica.
De acuerdo con la ingeniera Marisol Nemocón Ruiz, directora del programa de Ingeniería Civil de la Universidad Católica de Colombia, entre las construcciones que pueden presentar mayor vulnerabilidad se encuentran aquellas levantadas sobre rellenos sanitarios, humedales o terrenos sin un adecuado mejoramiento del suelo, así como edificaciones que no cumplen con las normas sismorresistentes o que carecen de un sistema estructural diseñado por profesionales.
Los elementos no estructurales también representan un factor de riesgo. Fachadas, cielorrasos, recubrimientos y otros componentes pueden desprenderse durante un movimiento de gran intensidad si no fueron instalados adecuadamente.
La importancia de cumplir las normas sismorresistentes
Los especialistas destacan que las edificaciones construidas formalmente bajo la Norma Sismorresistente NSR-10, así como bajo sus versiones anteriores de 1997 y 1984, fueron diseñadas con criterios destinados principalmente a proteger la vida de sus ocupantes.
Esto no significa que una estructura construida bajo estas normas permanezca completamente libre de daños después de un terremoto. Las edificaciones pueden presentar afectaciones importantes, especialmente en elementos no estructurales. Sin embargo, el diseño sismorresistente busca evitar el colapso total y permitir que las personas puedan evacuar.
El riesgo aumenta considerablemente en viviendas autoconstruidas o modificadas sin criterios técnicos. Entre los problemas identificados por los especialistas se encuentran la ausencia de vigas y columnas de confinamiento, materiales inadecuados, morteros deficientes y ampliaciones realizadas sin estudios de ingeniería.
También pueden generar vulnerabilidad las construcciones que agregaron pisos adicionales sobre diseños originalmente concebidos para una o dos plantas.
¿Qué señales indican posibles daños estructurales?
Una edificación que permanece en pie después de un terremoto no necesariamente es segura. Por ello, los especialistas recomiendan realizar una inspección técnica cuando existan daños visibles o cambios en el comportamiento de la estructura.
Entre las señales que requieren especial atención se encuentran:
- Fisuras en forma de X.
- Grietas diagonales cercanas a 45 grados en columnas o vigas.
- Fisuras que se originan alrededor de puertas o ventanas.
- Desprendimiento del concreto.
- Muros inclinados o abombados.
- Pisos que presentan desniveles.
- Puertas o ventanas que comenzaron a trabarse después del sismo.
- Separaciones entre muros, techos y pisos.
- Hundimientos o deformaciones visibles en las cubiertas.
La presencia de estas señales no permite por sí sola determinar que una estructura necesariamente colapsará, pero sí constituye un motivo para evitar el reingreso y solicitar una evaluación profesional.
El suelo también determina la vulnerabilidad
El comportamiento de una edificación durante un terremoto no depende únicamente de sus características estructurales. El tipo de suelo sobre el que se encuentra construida también puede modificar la intensidad con la que se perciben las ondas sísmicas.
Los especialistas mencionan como zonas potencialmente vulnerables los humedales, rellenos artificiales, depósitos aluviales, terrenos próximos a ríos, suelos saturados de agua y laderas inestables.
Por esta razón, los estudios geotécnicos y los mapas de microzonificación sísmica constituyen herramientas importantes para la planificación urbana y el diseño de nuevas edificaciones.
¿Qué hacer después de un terremoto?
Los expertos recomiendan no regresar inmediatamente a una vivienda que presenta daños visibles, incluso si la estructura permanece aparentemente estable.
En edificaciones autoconstruidas, antiguas o que presenten grietas importantes, se aconseja solicitar un peritaje estructural antes de autorizar nuevamente su ocupación.
En edificios y conjuntos residenciales, la evaluación debe considerar tanto las áreas comunes como las unidades privadas, ya que una afectación localizada puede proporcionar información importante sobre el comportamiento general de la estructura.
También es recomendable reportar cualquier fisura, deformación o anomalía detectada dentro de una vivienda para que pueda ser incorporada a la evaluación técnica integral.
El desafío para la construcción colombiana
El terremoto vuelve a evidenciar la importancia de fortalecer los estándares de diseño, construcción, supervisión y mantenimiento de edificaciones en Colombia.
Para el sector construcción, la emergencia representa además un llamado a reforzar la prevención frente a eventos sísmicos, especialmente en zonas donde persisten procesos de autoconstrucción o donde las edificaciones han sido modificadas sin estudios estructurales.
La evaluación de las estructuras afectadas será fundamental para determinar cuáles pueden ser reparadas o reforzadas y cuáles deberán ser demolidas y reconstruidas.
Más allá de la respuesta inmediata ante el desastre, el desafío será incorporar criterios de resiliencia desde la planificación urbana y garantizar que las nuevas construcciones, así como las intervenciones sobre edificaciones existentes, cuenten con el respaldo de estudios de ingeniería y cumplan las disposiciones sismorresistentes.
El comportamiento de las edificaciones durante este terremoto demuestra que la calidad del diseño estructural, las condiciones del suelo, el cumplimiento de la normativa y la supervisión técnica son factores determinantes para reducir el riesgo de colapso y proteger la vida de los ocupantes.


