La transformación digital está redefiniendo los procesos de manufactura de John Deere en México, donde la compañía busca avanzar de la automatización tradicional hacia un modelo de producción predictiva. Mediante la interconexión de equipos, el análisis de datos en tiempo real y el uso de algoritmos, la empresa apunta a anticipar fallas, optimizar sus operaciones y elevar la eficiencia de sus plantas industriales.
Gerardo Mendoza, líder de Manufactura de John Deere en México, explicó que esta evolución ha implicado una transformación progresiva durante las últimas décadas: desde el registro manual de operaciones hasta la incorporación de plataformas digitales, robótica y vehículos autónomos. El siguiente paso consiste en aprovechar la información generada por los equipos para identificar patrones de funcionamiento y tomar decisiones antes de que se presenten problemas en las líneas de producción.
Siete décadas de presencia industrial en México
John Deere inició sus operaciones en México en 1955, en San Pedro Garza García, Nuevo León. Actualmente, su infraestructura industrial en el norte del país comprende una planta de componentes en Santa Catarina y diversas instalaciones en Coahuila: tres en Ramos Arizpe, una en Saltillo y una planta de motores en Torreón.
Esta red productiva respalda sus operaciones vinculadas con la fabricación de maquinaria agrícola y de construcción. La compañía busca que la innovación tecnológica tenga un impacto directo en la productividad y los costos de sus clientes, por lo que analiza el desempeño de sus equipos y las condiciones en las que son utilizados.
Bajo esta perspectiva, la automatización no se limita a incorporar maquinaria o sistemas digitales, sino que debe responder a objetivos concretos de rendimiento, calidad y eficiencia operativa.
Robótica y automatización exigen nuevas capacidades técnicas
La incorporación de robots, sistemas interconectados y plataformas de análisis también está modificando los perfiles profesionales que requiere la industria manufacturera. Los conocimientos tradicionales de mecánica y electricidad ahora deben complementarse con programación, control de procesos automatizados y manejo de robots colaborativos.
Para responder a esta necesidad, John Deere desarrolló el área Factory Automation, encargada de identificar tecnologías emergentes y establecer las capacidades técnicas que necesitan sus equipos de ingeniería.
Asimismo, la compañía está incorporando vehículos de guiado automático (AGV) y robots móviles autónomos (AMR) para optimizar el traslado de materiales dentro de sus instalaciones. Estas tecnologías permiten reducir determinadas actividades manuales, pero requieren procesos estandarizados y repetitivos para garantizar un funcionamiento adecuado.
La preparación del personal se convierte así en un componente esencial de la transformación industrial, debido a que los trabajadores deben comprender y supervisar sistemas cada vez más automatizados.
Inteligencia artificial para anticipar fallas
Uno de los principales objetivos de John Deere es ampliar la conectividad de sus equipos, incluidos aquellos que todavía no transmiten información de manera continua. Con una mayor cantidad de datos operativos, la compañía busca desarrollar modelos capaces de relacionar variables de funcionamiento con posibles fallas y niveles de eficiencia.
La manufactura predictiva permitiría identificar combinaciones de condiciones que históricamente han precedido a una avería y generar alertas para intervenir antes de que se produzca una interrupción.
Este enfoque también podría ayudar a reconocer las condiciones que permiten alcanzar el mejor rendimiento de una línea de producción, facilitando la replicación de prácticas eficientes en otras operaciones.
La empresa considera que la inteligencia artificial y el aprendizaje automático deben aplicarse para resolver necesidades específicas de manufactura. Por ello, el desafío no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en recopilar información confiable y convertirla en decisiones que generen mejoras medibles.
Ramos Arizpe: tecnología aplicada a la fabricación de cabinas
La planta de John Deere en el Parque Industrial Santa María, en Ramos Arizpe, Coahuila, representa uno de los ejemplos de integración tecnológica de la compañía. Allí se fabrican cabinas para maquinaria mediante procesos que combinan automatización, trazabilidad digital y controles de calidad.
La instalación procesa diariamente alrededor de 75,000 números de parte y utiliza sistemas de abastecimiento sincronizado bajo esquemas Just-in-Time. Cada cabina recibe un registro digital después de pasar por pintura, lo que permite seguir su recorrido a través de más de 140 estaciones de trabajo.
La línea de producción incorpora celdas robóticas, 20 controladores lógicos programables (PLC) y más de 20 sistemas de visión artificial para detectar anomalías y supervisar parámetros de fabricación. Además, los procesos de soldadura, pintura y ensamble están sujetos a controles específicos de calidad.
Esta infraestructura permite configurar las cabinas de acuerdo con más de 45,000 opciones, atendiendo los requerimientos de diferentes mercados. Antes de abandonar la planta, cada unidad pasa por auditorías para verificar su funcionalidad, configuración y cumplimiento de las normas correspondientes.
Con esta evolución, John Deere busca consolidar sus operaciones mexicanas como parte estratégica de su red manufacturera internacional, donde la integración de datos, automatización y talento especializado será determinante para mejorar la competitividad industrial.



