Perú busca acelerar proyectos mineros ante el crecimiento de la demanda mundial hacia 2040

El crecimiento de la inteligencia artificial, la electromovilidad y la transición energética podría impulsar una mayor demanda mundial de minerales estratégicos hacia 2040, abriendo una oportunidad para que el Perú atraiga nuevas inversiones y fortalezca su posición como productor minero. Sin embargo, aprovechar este escenario dependerá de la capacidad del país para acelerar el desarrollo de proyectos y reducir los plazos que separan la exploración del inicio de las operaciones.

La perspectiva fue planteada por Juan Carlos Miljanovich, gerente de Administración y Finanzas de Summa Gold Corporation, quien destacó que el país cuenta con un importante potencial geológico y una participación relevante en la producción mundial de minerales como el cobre y el oro. Según las cifras difundidas por la compañía, el Perú aporta el 11,7 % de la producción mundial de cobre y se encuentra entre los principales productores de oro, con 3,54 millones de onzas.

El ejecutivo advirtió que disponer de recursos minerales no garantiza que estos se conviertan oportunamente en producción. Para aprovechar el crecimiento esperado del mercado, consideró necesario fortalecer las condiciones regulatorias, administrativas y de infraestructura que permiten desarrollar nuevas operaciones.

La demanda de minerales críticos podría duplicarse

Las necesidades de cobre, plata y otros minerales estratégicos están vinculadas con el despliegue de nuevas tecnologías, la expansión de la infraestructura energética y el crecimiento de la digitalización. En particular, la inteligencia artificial requiere centros de datos y sistemas de suministro eléctrico que incrementan las necesidades de infraestructura y materiales.

De acuerdo con Miljanovich, la demanda de minerales críticos podría duplicarse hacia 2040, aunque la magnitud del crecimiento dependerá de factores como la evolución de la inteligencia artificial y sus requerimientos energéticos.

El ejecutivo sostuvo que esta coyuntura debe abordarse con una visión de largo plazo. Recordó que los ciclos de auge de los recursos naturales pueden perder impulso cuando cambian las condiciones del mercado o aparecen tecnologías sustitutas, por lo que consideró importante desarrollar oportunamente los proyectos que permitan responder a las necesidades futuras.

Para el Perú, esta perspectiva representa una oportunidad de captar inversiones destinadas a ampliar la producción minera y fortalecer su participación en las cadenas internacionales de suministro.

Desarrollar una mina de cobre puede tomar décadas

Uno de los principales desafíos señalados por Summa Gold Corporation es el tiempo que requiere llevar un proyecto minero desde sus primeras etapas hasta la producción comercial.

Según la información difundida por la empresa, poner en marcha una mina de cobre en el Perú puede tomar entre 40 y 62 años, mientras que en países mineros como Chile y la República Democrática del Congo los plazos pueden oscilar entre 10 y 30 años.

Estas cifras evidencian la necesidad de examinar las distintas etapas de desarrollo, desde la exploración y los estudios de viabilidad hasta la obtención de permisos, la construcción y el inicio de las operaciones. Los tiempos pueden variar considerablemente según las características de cada proyecto, su ubicación, la complejidad técnica y los requisitos ambientales y sociales.

Reducir retrasos evitables permitiría que los recursos minerales se conviertan en capacidad productiva en menos tiempo. También podría mejorar la competitividad del país frente a otros destinos que buscan captar capital para atender la demanda internacional.

Predictibilidad regulatoria e infraestructura para atraer inversión

Entre las principales medidas planteadas por Miljanovich figuran la modernización de los procedimientos administrativos, una mayor predictibilidad regulatoria y el fortalecimiento de la infraestructura necesaria para desarrollar proyectos mineros.

Contar con reglas claras y plazos previsibles facilita la planificación de las inversiones, especialmente en una industria que requiere capital elevado y periodos prolongados para recuperar los recursos comprometidos. Asimismo, la disponibilidad de carreteras, energía, agua y servicios logísticos puede influir en los costos y en la viabilidad de las operaciones.

El desafío consiste en mejorar la eficiencia de los procesos sin dejar de cumplir los requisitos ambientales, técnicos y sociales correspondientes. Una gestión más previsible puede ayudar a reducir la incertidumbre para las empresas y las comunidades, además de facilitar la coordinación entre las autoridades y los titulares de los proyectos.

Miljanovich afirmó que el Perú posee las condiciones geológicas y la capacidad para consolidarse como un actor relevante en la minería del futuro, pero que aprovechar ese potencial exige fortalecer la eficiencia y las condiciones para desarrollar nuevas iniciativas.

Una cartera minera que requiere convertirse en operaciones

El Ministerio de Energía y Minas presentó en junio de 2026 una cartera de 66 proyectos de inversión minera, distribuidos en 19 departamentos, con un valor estimado superior a US$ 64.075 millones. Este portafolio refleja el volumen de oportunidades que podrían contribuir a ampliar la producción y generar actividad económica en distintas regiones del país.

No obstante, la inclusión de un proyecto en la cartera no significa que su construcción esté asegurada ni que vaya a entrar en operación dentro de un plazo determinado. Cada iniciativa debe avanzar por sus respectivas etapas de evaluación, permisos, financiamiento y ejecución.

Por ello, la capacidad de convertir los anuncios de inversión en proyectos operativos será determinante para aprovechar el crecimiento de la demanda global. La coordinación institucional, la estabilidad de las reglas y la gestión oportuna de los trámites figuran entre los factores que pueden influir en ese proceso.

El reto de convertir el potencial geológico en desarrollo

El escenario hacia 2040 plantea una oportunidad para que el Perú refuerce su posición en el mercado internacional de minerales estratégicos. Sin embargo, el crecimiento de la demanda no garantiza automáticamente nuevas inversiones ni mayores niveles de producción.

Para capitalizar esa oportunidad, el país deberá mejorar las condiciones que permitan desarrollar proyectos de manera eficiente y previsible, junto con una adecuada gestión ambiental y social. La infraestructura y la capacidad de coordinación entre el Estado, las empresas y los territorios también serán importantes para sostener las operaciones.

Si consigue reducir los retrasos y acelerar la puesta en valor de sus recursos, el Perú podría fortalecer su capacidad para atraer capital, ampliar la producción minera y generar oportunidades económicas en las regiones. El desafío será transformar el potencial geológico en inversiones concretas que respondan a las necesidades del mercado y contribuyan al desarrollo sostenible.

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