Falla en regasificadora y crisis de Afinia elevan riesgo de apagón en Colombia

El sistema energético colombiano enfrenta una creciente presión por la menor disponibilidad de gas natural, las dificultades financieras de empresas distribuidoras y comercializadoras de electricidad y la posibilidad de una reducción en la generación hidroeléctrica por el fenómeno de El Niño. La situación se agravó tras una nueva falla en la Regasificadora de Cartagena y las dificultades de liquidez de Afinia, filial de Empresas Públicas de Medellín (EPM), que atiende a usuarios de la región Caribe.

La combinación de estos factores ha encendido las alertas sobre la continuidad del suministro energético. Aunque no significa que se haya confirmado un apagón nacional, sí evidencia riesgos operativos y financieros que podrían afectar a determinados sectores y usuarios si no se adoptan medidas para garantizar el abastecimiento de combustibles y el cumplimiento de las obligaciones del mercado eléctrico.

Nueva falla reduce la capacidad de la regasificadora de Cartagena

El 27 de octubre de 2026, la Regasificadora de Cartagena, operada por la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), volvió a presentar una contingencia en uno de sus cuatro trenes de regasificación. Esta infraestructura recibe gas natural licuado importado y lo convierte nuevamente en estado gaseoso para incorporarlo al sistema nacional.

Como consecuencia de la falla, la capacidad de regasificación pasó de 533 millones a 400 millones de pies cúbicos diarios. La empresa estimó que los trabajos correctivos durarían entre siete y ocho días, periodo durante el cual se mantendría la capacidad reducida.

La contingencia llevó al Ministerio de Minas y Energía a establecer un racionamiento programado de gas natural para administrar la disponibilidad del combustible. Las restricciones podrían afectar especialmente a los usuarios industriales no prioritarios, mientras se procura proteger la demanda esencial y atender los requerimientos de generación térmica contemplados en las disposiciones oficiales.

La repetición de incidentes en menos de un mes también ha generado preocupación sobre la dependencia del país de esta infraestructura. Según cifras citadas por el Ministerio de Hacienda, alrededor del 32% del gas consumido en Colombia proviene del exterior, una proporción que podría aumentar ante la disminución de la producción nacional.

Menos gas disponible aumenta la presión sobre la generación eléctrica

La reducción de la capacidad de importación de gas tiene implicaciones que van más allá de los consumidores industriales. Las centrales térmicas que utilizan este combustible son importantes para respaldar la generación eléctrica, especialmente cuando disminuye la disponibilidad de agua para las hidroeléctricas.

Un fenómeno de El Niño puede reducir los aportes hídricos a los embalses y obligar al sistema a recurrir en mayor medida a otras fuentes de generación. Si al mismo tiempo se restringe el suministro de gas, las plantas térmicas pueden enfrentar mayores dificultades para disponer del combustible necesario para operar.

Expertos del sector han advertido que la dependencia de una terminal de regasificación concentra riesgos para el abastecimiento nacional. La falta de capacidad alternativa suficiente limita la respuesta ante fallas técnicas y puede incrementar los costos de suministro para los usuarios que deben recurrir a combustibles sustitutos.

Entre las soluciones de mediano y largo plazo se encuentran diversificar las fuentes de abastecimiento, ampliar la infraestructura de importación y desarrollar proyectos que permitan fortalecer la producción nacional de gas. Sin embargo, estas medidas requieren inversiones y plazos de ejecución que impiden resolver de inmediato las contingencias actuales.

Afinia enfrenta dificultades de liquidez y deudas en el mercado eléctrico

A la presión sobre el suministro de gas se suma la situación financiera de Afinia, empresa que opera en departamentos de la región Caribe y atiende aproximadamente a 1,4 millones de usuarios, de acuerdo con la información divulgada por EPM.

El gerente de EPM, John Maya, informó que Afinia recupera cerca de $57 por cada $100 que destina a la compra de energía para atender a sus clientes. Esta diferencia limita su capacidad para cumplir oportunamente con las obligaciones frente a proveedores, generadores y otros participantes del mercado eléctrico.

Según las cifras expuestas por EPM, la filial registra un déficit mensual de caja cercano a los $400.000 millones. A ello se suman obligaciones pendientes por $131.000 millones con XM, operador del sistema y administrador del mercado mayorista, así como deudas de entidades estatales con Afinia por aproximadamente $420.000 millones a septiembre de 2026.

EPM indicó que transfirió $1,5 billones a su filial durante 2025 para contribuir a sostener su operación. Sin embargo, la empresa matriz ha advertido que necesita una solución estructural para continuar respaldando financieramente a Afinia y atender las necesidades de inversión de sus propias operaciones.

La situación también está relacionada con los niveles de recaudo y las pérdidas de energía. Según Maya, Afinia registra un recaudo de entre el 83% y el 84%, mientras que sus pérdidas agregadas alcanzan aproximadamente el 29%, por encima del promedio nacional señalado por el directivo.

Riesgo de restricciones eléctricas en la región Caribe

Las dificultades financieras de Afinia han generado preocupación por el cumplimiento de sus obligaciones ante los agentes del mercado. XM mantiene procedimientos relacionados con los compromisos de la compañía, por lo que existe el riesgo de que se apliquen mecanismos que limiten su participación en el suministro eléctrico si no se resuelve la situación.

No obstante, la existencia de estos procedimientos no significa que los cortes de energía estén confirmados ni que todos los usuarios de Afinia vayan a quedarse sin servicio. La materialización de eventuales restricciones dependerá de la evolución de las obligaciones pendientes y de las decisiones que adopten las entidades competentes.

La situación es relevante para el sistema nacional porque el mercado eléctrico de la región Caribe representa una parte importante de la demanda del país. Si las dificultades financieras afectan los pagos entre comercializadores, distribuidores y generadores, podrían extenderse las presiones sobre otros participantes de la cadena energética.

EPM ha señalado que busca alternativas con la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) para ampliar los plazos de pago y dar tiempo a Afinia para conseguir los recursos necesarios. El objetivo es evitar que las dificultades de liquidez se traduzcan en afectaciones operativas y garantizar el cumplimiento de las obligaciones del mercado.

Gobierno busca medidas para contener la crisis energética

Ante este panorama, el Gobierno colombiano ha planteado destinar $1,2 billones a las plantas térmicas para facilitar la compra de combustibles y respaldar la generación de electricidad. También mantiene conversaciones con EPM para buscar una salida a la crisis financiera de Afinia.

Estas acciones buscan aliviar las presiones inmediatas, aunque persisten desafíos estructurales vinculados con la disponibilidad de gas, la dependencia de infraestructura crítica, el estado financiero de los agentes del mercado y la exposición del sistema a condiciones climáticas adversas.

La evolución del abastecimiento durante los próximos días será determinante para conocer el alcance de las restricciones derivadas de la falla en la regasificadora. Paralelamente, la capacidad de Afinia para cumplir sus compromisos será clave para reducir los riesgos de interrupciones en la región Caribe.

Colombia enfrenta así dos desafíos simultáneos: garantizar el combustible necesario para mantener la generación eléctrica y preservar la estabilidad financiera de las empresas responsables de llevar la energía hasta los usuarios. Resolver ambos frentes será fundamental para proteger la continuidad del servicio, sin que ello implique que un apagón nacional sea inevitable.

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