La industria minera mexicana enfrenta un escenario marcado por el aumento del valor de los metales, los cambios regulatorios y la expectativa de recuperación de las inversiones en nuevos proyectos. De acuerdo con un análisis publicado por Mining México el 27 de octubre de 2026, el sector prevé que la inversión minera total alcance los US$6.400 millones durante este año, lo que representaría un incremento del 30,8% respecto al periodo anterior.
El panorama combina oportunidades vinculadas con la transición energética y la relocalización de las cadenas de suministro en Norteamérica con desafíos relacionados con los permisos, la seguridad y la relación con las comunidades. Aunque los precios internacionales han impulsado el valor de la producción, el crecimiento no se ha traducido necesariamente en un mayor volumen de extracción.
El valor de la producción aumenta, pero cae la extracción física
En 2024, el valor de la producción minero-metalúrgica de México alcanzó los 379.290 millones de pesos, equivalentes a aproximadamente US$17.500 millones, según las cifras recogidas por el análisis. El resultado representó un incremento del 21,2% frente al año anterior, impulsado principalmente por las cotizaciones de los metales.
El oro concentró el 30,6% del valor de la producción, seguido por el cobre, con el 27,2%, y la plata, con el 17,6%. Sin embargo, el documento advierte que la extracción física disminuyó de 45,5 millones de toneladas en 2018 a 37,8 millones en 2024.
Esta diferencia entre el valor económico y el volumen extraído refleja una de las principales dificultades de la industria: los precios favorables pueden elevar los ingresos del sector, pero no sustituyen la necesidad de desarrollar nuevos yacimientos y ampliar la capacidad productiva.
El análisis también señala que la inversión en nuevos proyectos cayó un 49,2% durante 2025, hasta alcanzar su nivel más bajo en dos décadas. Para 2026, la expectativa de recuperación está vinculada con la liberación de permisos y el avance de obras subterráneas.
Cambios legales condicionan el desarrollo de nuevos proyectos
La reforma minera de 2023 modificó las condiciones para el otorgamiento de concesiones y reforzó los requisitos relacionados con la disponibilidad de agua, los planes de cierre y las consultas a comunidades indígenas y afromexicanas. Entre los cambios señalados se encuentra la reducción de la vigencia de las concesiones de 50 a 30 años y la incorporación de mecanismos de licitación pública.
Estas disposiciones forman parte de un marco regulatorio que exige a las empresas integrar desde etapas tempranas aspectos ambientales y sociales en sus planes de desarrollo. Al mismo tiempo, el análisis identifica las demoras en los permisos y la incertidumbre jurídica como factores que han influido en el ritmo de inversión.
Otro punto relevante es el régimen del litio. El Estado mexicano reservó este recurso para la nación y creó Litio para México como entidad encargada de su desarrollo. El artículo también menciona controversias internacionales relacionadas con la cancelación de concesiones, entre ellas los casos de Ganfeng Lithium y Almaden Minerals.
La evolución de estos procedimientos puede influir en la percepción de riesgo de los inversionistas y en las decisiones sobre nuevos proyectos. No obstante, el efecto concreto dependerá de la resolución de cada controversia y de las condiciones que establezcan las autoridades.
Permisos ambientales y tecnologías sostenibles
La gestión ambiental constituye otro componente de la estrategia para reactivar proyectos. Según el análisis, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) evaluó 176 expedientes que permanecían detenidos y aprobó 110, vinculados con inversiones estratégicas en estados como Zacatecas, Sonora, Chihuahua y Durango.
El documento destaca que los permisos ambientales incorporan compromisos relacionados con la reforestación, el manejo del agua y el uso de electricidad procedente de fuentes renovables. Estas exigencias se suman a la necesidad de mantener controles sobre los residuos y las instalaciones de almacenamiento de relaves.
Entre las tecnologías mencionadas figura el uso de jales secos, una alternativa que puede facilitar la recuperación de agua y modificar la forma en que se gestionan los residuos mineros. Sin embargo, sus resultados dependen de las características de cada operación, el diseño de las instalaciones y las medidas de control implementadas.
La adopción de tecnologías de menor impacto puede contribuir a mejorar el desempeño ambiental de las operaciones, aunque requiere inversiones, planificación y supervisión continua.
Sonora, Zacatecas y Chihuahua concentran proyectos relevantes
La cartera minera mexicana incluye iniciativas de cobre, oro, plata y otros metales en distintas etapas de desarrollo. El análisis identifica a Sonora, Zacatecas y Chihuahua entre los estados con proyectos relevantes para las próximas inversiones.
En Sonora, destacan El Pilar, de Grupo México, con una inversión estimada de US$430 millones y una producción proyectada de 36.000 toneladas anuales de cátodos de cobre a partir de 2029. También figura la concentradora Buenavista Zinc, cuyo costo estimado asciende a US$439 millones. En oro, Alamos Gold continúa trabajando en objetivos subterráneos en Mulatos, mientras Silver Tiger y Sonoro Gold avanzan en los proyectos El Tigre y Cerro Caliche.
En Zacatecas, el proyecto San Nicolás, desarrollado por Teck Resources y Agnico Eagle Mines, contempla una inversión estimada de entre US$1.100 millones y US$1.400 millones para extraer cobre, zinc, oro y plata. También destaca Camino Rojo, de Orla Mining, que considera la continuidad de sus operaciones y el desarrollo de recursos subterráneos.
En Chihuahua, la cartera incluye el proyecto de plata Cordero, de Discovery Silver, con una inversión estimada de US$1.377 millones, y Orisyvo, de Fresnillo PLC, para el desarrollo de una mina subterránea de oro, con una inversión prevista de US$500 millones.
Por su parte, Durango registra iniciativas como Metates, de Chesapeake Gold, y La Preciosa, de Avino Silver and Gold. En Jalisco, el proyecto Terronera, de Endeavour Silver, completó infraestructura tras una inversión de US$332 millones y avanzó hacia las pruebas operativas.
Estas iniciativas representan oportunidades para la actividad minera y sus proveedores, aunque sus calendarios de construcción y producción están sujetos a los avances técnicos, financieros y regulatorios de cada proyecto.
Minerales críticos fortalecen la estrategia regional
La transición energética y la demanda de materias primas para nuevas tecnologías también forman parte de las perspectivas de la minería mexicana. En febrero de 2026, México y Estados Unidos formalizaron un plan de acción bilateral sobre minerales críticos, orientado a reforzar las cadenas de suministro regionales.
La cooperación contempla el intercambio de información geológica y el desarrollo de oportunidades relacionadas con minerales estratégicos. El análisis atribuye al Servicio Geológico Mexicano la identificación de áreas prospectivas para recursos polimetálicos, litio y tierras raras.
Además de los metales utilizados en baterías y tecnologías energéticas, México mantiene una posición relevante en minerales industriales. El documento destaca su participación en la producción mundial de fluorita, wollastonita y celestita, recursos empleados en diferentes procesos industriales.
La evolución de estas cadenas de suministro dependerá de la disponibilidad de proyectos económicamente viables, la infraestructura para procesar los minerales y las condiciones comerciales entre los países de la región.
Seguridad y relación con las comunidades siguen entre los desafíos
Más allá de los factores geológicos y regulatorios, la seguridad pública representa otro reto para las operaciones mineras. El análisis menciona riesgos como la extorsión a proveedores, el robo de metales y los ataques contra el transporte de carga.
Según las cifras recogidas en la publicación, el gasto de la industria en seguridad privada pasó de US$105,7 millones en 2024 a US$108,7 millones en 2025. Estos costos reflejan la necesidad de proteger las instalaciones, el personal y los materiales durante las distintas etapas de la operación.
La relación con las comunidades también es determinante para la continuidad de los proyectos. La consulta, el manejo responsable del agua, la atención de impactos ambientales y la generación de beneficios locales pueden influir en la aceptación social y en el avance de las inversiones.
En conjunto, la minería mexicana afronta 2026 con expectativas de recuperación de capital y una cartera diversificada de proyectos, pero su crecimiento dependerá de que las inversiones previstas se materialicen. La certidumbre regulatoria, la capacidad de obtener permisos, la seguridad y el cumplimiento de los compromisos ambientales y sociales serán factores centrales para convertir el valor actual de los metales en mayor producción y desarrollo de nuevos yacimientos.


