Las comunidades energéticas se posicionan como una alternativa para que hogares y empresas en Colombia reduzcan sus costos de electricidad y avancen hacia una mayor independencia energética, especialmente ante los desafíos que podría generar el fenómeno de El Niño sobre el sistema eléctrico. Este modelo permite que varios usuarios se organicen para generar, compartir y aprovechar energía renovable, principalmente mediante instalaciones solares.
De acuerdo con estimaciones y modelos desarrollados por Erco Energía, este mecanismo podría generar ahorros de entre 20 % y 35 % en la factura total de energía. El resultado depende de factores como las tarifas vigentes, la capacidad de generación de la planta solar, el porcentaje del consumo que puede cubrir y la duración del contrato establecido.
Una planta solar para abastecer varios establecimientos
Un caso presentado por Erco Energía muestra el potencial de esta modalidad para el sector empresarial. Una cadena comercial con 30 locales, ubicados en una misma área metropolitana y atendidos por el mismo operador de red, registra un consumo aproximado de 194.000 kWh mensuales y una factura cercana a los $187 millones colombianos.
Bajo el modelo de comunidad energética, estos establecimientos podrían compartir la producción de una planta solar de 990 kW, capaz de generar alrededor de 160.000 kWh al mes. Esta cantidad equivaldría aproximadamente al 83 % de la demanda energética conjunta de los locales, mientras que el consumo restante seguiría cubriéndose mediante la red eléctrica convencional.
Según las proyecciones de la empresa, la factura mensual podría disminuir de $187 millones a cerca de $133 millones con un contrato de cinco años, lo que representaría un ahorro aproximado de $53 millones mensuales, equivalente al 29 %. Con contratos de diez y quince años, los ahorros estimados alcanzarían el 32 % y el 35 %, respectivamente.
Estas cifras corresponden a un escenario modelado y no constituyen un ahorro garantizado para todos los usuarios. Los resultados pueden variar según las condiciones técnicas, económicas y contractuales de cada proyecto.
Marco regulatorio respalda las comunidades energéticas
En Colombia, esta figura cuenta con un marco normativo que comenzó a consolidarse con la Ley 2294 de 2023 y el Decreto 2236 del mismo año. Este último reglamentó los esquemas de Autogeneración Colectiva (AGRC) y Generación Distribuida Colectiva (GDC), que permiten desarrollar proyectos de generación y aprovechamiento compartido de energía.
Posteriormente, la Resolución UPME 501 de 2024 estableció disposiciones relacionadas con las condiciones técnicas y operativas para estos esquemas.
Felipe Basto, responsable del desarrollo e implementación de comunidades energéticas en Erco Energía, señaló que, según datos de XM citados en la publicación, a 2026 existían 14 comunidades energéticas registradas en el país. La compañía considera que esta modalidad representa una oportunidad para reducir gastos, mejorar la previsibilidad de los costos energéticos e incorporar fuentes renovables en las operaciones empresariales.
Dos modelos para implementar proyectos energéticos
Las comunidades energéticas pueden desarrollarse mediante distintas modalidades de contratación. Una de ellas es el modelo de acuerdo de compra de energía (PPA), en el que una empresa especializada financia, construye, opera y mantiene la planta solar. Bajo este esquema, los usuarios pueden acceder a los beneficios económicos de la generación sin asumir directamente la inversión inicial, de acuerdo con las condiciones pactadas.
La segunda alternativa es el modelo EPC, que comprende la ingeniería, adquisición y construcción del proyecto. En este caso, el usuario financia la instalación y contrata a una empresa especializada para diseñar, construir y operar el sistema, según el alcance acordado.
La elección entre ambas opciones depende de la capacidad de inversión, las necesidades de consumo y los objetivos financieros de cada organización. En ambos casos, la evaluación previa de la demanda energética y de la viabilidad técnica resulta fundamental para determinar el ahorro potencial.
Ante la perspectiva de mayores presiones sobre el sistema eléctrico, las comunidades energéticas ofrecen una vía para ampliar el uso de fuentes renovables y optimizar el gasto en electricidad. Su expansión dependerá de la viabilidad de los proyectos, las condiciones regulatorias y la capacidad de empresas y usuarios para organizarse en torno a soluciones de generación compartida.



