La inversión minera en el Perú podría superar los US$ 8.000 millones al cierre de 2026, lo que representaría su nivel más alto desde 2014. La proyección, elaborada por el Instituto Peruano de Economía (IPE), refleja el mayor dinamismo de la actividad minera durante el primer semestre y el avance de importantes proyectos que vienen impulsando los desembolsos del sector.
Entre enero y junio de este año, las inversiones mineras alcanzaron aproximadamente los US$ 3.300 millones, registrando un crecimiento del 34% en su evaluación semestral. Este resultado contrasta con el avance promedio anual de apenas 1,3% observado entre 2022 y 2025, evidenciando una recuperación significativa del flujo de capital destinado a la actividad extractiva.
Proyectos estratégicos impulsan el crecimiento
Uno de los principales factores detrás de esta evolución es el desarrollo de proyectos mineros de gran relevancia para el país. Entre ellos destaca Tía María, ubicado en Arequipa, donde continúan los trabajos vinculados a su construcción. A este se suman las inversiones destinadas a optimizar las operaciones de Shougang, en Ica, y Antamina, en Áncash.
El IPE prevé que los desembolsos aumenten durante el segundo semestre, favorecidos por el avance de estas iniciativas y por mejores expectativas empresariales y condiciones de financiamiento. De concretarse la proyección, el sector minero consolidaría una recuperación relevante y fortalecería su participación en el crecimiento de la inversión privada.
Además de ampliar la capacidad productiva, las inversiones permiten modernizar instalaciones, incorporar infraestructura y mejorar la continuidad operativa de las unidades mineras. Estos factores resultan fundamentales para sostener la competitividad del Perú como productor de minerales y aprovechar la demanda internacional de materias primas.
Nuevos proyectos serán determinantes
Pese a las perspectivas favorables para 2026, el instituto advirtió que mantener el crecimiento de la inversión en los próximos años dependerá de la puesta en marcha de nuevos proyectos. Uno de los aspectos que deberá considerarse es que Tía María tiene previsto culminar su construcción e iniciar operaciones comerciales hacia fines de 2027, por lo que será importante contar con nuevas iniciativas que mantengan el flujo de capital en el sector.
La continuidad de las inversiones también estará vinculada a la capacidad del país para desarrollar una cartera de proyectos competitiva, agilizar los procedimientos administrativos y ofrecer condiciones que permitan a las empresas ejecutar sus planes de largo plazo.
En ese sentido, la incorporación de nuevos proyectos y el avance de aquellos que se encuentran en etapas de construcción u optimización serán determinantes para evitar una desaceleración posterior al actual ciclo de expansión.
Inseguridad y minería ilegal entre los principales desafíos
El IPE identificó diversos factores que podrían limitar el desempeño de la inversión minera. Entre ellos figuran los trámites administrativos, la conflictividad social y el avance de la minería ilegal, problemas que pueden afectar la ejecución de proyectos y la confianza de los inversionistas.
La dimensión económica de la minería ilegal también representa un desafío. Según las estimaciones citadas por el instituto, las exportaciones de oro ilegal alcanzarían al menos los US$ 16.000 millones durante 2026, una cifra que evidencia la magnitud de esta actividad y la necesidad de fortalecer los mecanismos de fiscalización y control.
A ello se suma la percepción de inseguridad en el sector. De acuerdo con cifras del Instituto Fraser, el 64% de las empresas vinculadas a la minería considera que la inseguridad desincentiva las inversiones en el Perú, una proporción que duplica la registrada en Chile.
Frente a este escenario, el IPE destacó la importancia de impulsar nuevos proyectos, reforzar la fiscalización y generar condiciones que permitan sostener el crecimiento de la inversión minera durante los próximos años.
El resultado final dependerá de que el dinamismo observado en el primer semestre se mantenga hasta diciembre y de que el país consiga transformar sus oportunidades geológicas en proyectos concretos. De superarse los US$ 8.000 millones, 2026 marcaría un hito para la inversión minera peruana, aunque el reto de fondo será garantizar la continuidad de ese desempeño en el largo plazo.


