El precio internacional del oro registró una recuperación moderada el jueves 8 de octubre de 2026, después de caer a su nivel más bajo en ocho semanas en el mercado de futuros de Nueva York. El repunte estuvo impulsado por compras de oportunidad de los inversionistas, que aprovecharon la caída reciente de las cotizaciones, mientras evaluaban las perspectivas de las tasas de interés en Estados Unidos y la evolución del dólar.
En el Commodity Exchange (Comex), el contrato de futuros del oro más negociado subió un 0,4% y cerró en US$4.157,60 por onza troy. Pese a esta recuperación, el metal continuó cotizando cerca de sus niveles más bajos desde el 4 de agosto, luego de varias semanas marcadas por una elevada volatilidad en los mercados internacionales.
La presión sobre el oro se intensificó durante la jornada anterior, cuando el fortalecimiento del dólar y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense redujeron el atractivo del metal precioso. El rendimiento del bono a diez años llegó a alrededor del 5,35%, su nivel más alto desde abril de 2002, encareciendo el costo del financiamiento y aumentando la competencia para los activos que no generan intereses.
Las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal también influyeron en el comportamiento de los precios. Los operadores redujeron la probabilidad que asignaban a un aumento de las tasas de interés en octubre, desde el 70% estimado una semana antes hasta el 22%. Para diciembre, en cambio, el mercado mantenía una probabilidad del 84%, reflejando la persistencia de la incertidumbre sobre las próximas decisiones del banco central estadounidense.
La recuperación se produce después de una corrección importante en las cotizaciones. El 24 de agosto, el oro superó los US$4.700 por onza troy, su nivel más alto desde mayo. Desde entonces, el precio acumuló una caída cercana al 12%, mientras que, desde el inicio de la guerra en Medio Oriente a finales de febrero, retrocedió alrededor del 20% respecto de los US$5.230 registrados en ese momento. En lo que va de 2026, la cotización presentaba una pérdida aproximada del 5%, aunque conservaba una ganancia interanual del 3%.
En este escenario, las perspectivas de las instituciones financieras muestran una visión cautelosa para los próximos meses. HSBC redujo sus previsiones del precio promedio del oro para 2026 y 2027 a US$4.490 y US$4.825 por onza troy, respectivamente. El banco anticipa que el metal podría enfrentar nuevas presiones en el corto plazo, aunque considera que podría estar acercándose a un punto de estabilización.
Por su parte, Goldman Sachs proyectó que el oro podría cerrar 2026 en torno a los US$4.650 por onza troy. La entidad ajustó ligeramente su estimación en septiembre, después de los últimos movimientos de la Reserva Federal, pero mantuvo una perspectiva favorable a largo plazo, respaldada por las compras de oro de los bancos centrales.
La evolución del oro continúa siendo relevante para las empresas mineras, debido a su impacto directo en los ingresos potenciales, los márgenes operativos y las decisiones de inversión. Aunque una recuperación de los precios puede mejorar las expectativas del sector, la volatilidad obliga a las compañías a evaluar sus costos de producción y sus planes de expansión bajo distintos escenarios de mercado.
El comportamiento de las tasas de interés, la fortaleza del dólar y las decisiones de los bancos centrales serán determinantes para establecer la dirección de las cotizaciones en el último trimestre del año. Por ahora, el repunte del 8 de octubre representa una recuperación parcial tras las recientes caídas, sin que implique todavía un cambio confirmado en la tendencia del mercado.


