Las economías occidentales están aumentando su interés por contar con metales refinados y cadenas de suministro más seguras, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas, riesgos comerciales y una creciente preocupación por la concentración de activos estratégicos. Así lo señaló Jorge Montero, exministro de Energía y Minas, durante la primera edición de Rumbo a PERUMIN.
Montero explicó que la lógica tradicional del negocio minero ha favorecido la producción de concentrados, debido a que en esta etapa se genera un margen atractivo frente a los procesos posteriores de refinación. Sin embargo, sostuvo que las condiciones del mercado internacional están cambiando y que la seguridad del abastecimiento adquiere cada vez mayor peso en las decisiones de los países desarrollados.
“Geopolíticamente, las economías occidentales necesitan refinados, más que concentrados”, afirmó el exministro. Según explicó, los riesgos asociados a las rutas comerciales, la concentración de activos estratégicos y los conflictos internacionales están llevando a los compradores a priorizar cadenas de suministro con mayor control y trazabilidad.
En este nuevo escenario, la demanda internacional está evolucionando desde un modelo basado principalmente en la adquisición de metales a través de los mercados internacionales hacia uno que también considera la seguridad y trazabilidad del suministro. Para Montero, este cambio modifica las condiciones de competencia y abre una oportunidad para los países productores que puedan avanzar hacia mayores niveles de procesamiento.
El exministro señaló que esta transformación puede representar una oportunidad para Perú, especialmente si el país logra desarrollar capacidades de industrialización y procesamiento metalúrgico. A su juicio, el desafío no se limita a incrementar la producción minera, sino a generar mayor valor a partir de los recursos extraídos.
Uno de los espacios identificados está en la recuperación de subproductos minerales de alto valor que actualmente no son aprovechados en su totalidad. Montero sostuvo que algunos de estos elementos se encuentran en trazas comerciales y que su recuperación requiere procesos metalúrgicos especializados.
La mayor actividad de procesamiento también podría generar impactos económicos en las regiones mineras. Montero destacó que una estrategia de industrialización debe traducirse en más empleo y mejor remuneración, además de fortalecer las capacidades productivas y técnicas de los territorios donde se desarrolla la actividad minera.
En paralelo, planteó la necesidad de mejorar la gobernanza de los recursos provenientes de la minería. En particular, consideró importante fortalecer los planes de desarrollo concertado regionales para orientar los recursos del canon hacia proyectos y estrategias de largo plazo que contribuyan al desarrollo de las zonas productoras.
El planteamiento surge en un momento en que la demanda mundial por minerales estratégicos está adquiriendo mayor relevancia debido a procesos como la electrificación, la transición energética y la necesidad de asegurar cadenas de suministro. Para Perú, esta tendencia puede representar una oportunidad para avanzar desde la exportación de concentrados hacia una participación mayor en las etapas de procesamiento y refinación.
En ese sentido, el mensaje de Montero apunta a que el escenario internacional está modificando las reglas del negocio minero. La creciente preferencia por metales refinados, trazabilidad y seguridad de suministro podría impulsar nuevas inversiones en infraestructura metalúrgica y procesamiento, al tiempo que plantea al país el reto de convertir sus recursos minerales en mayores oportunidades de desarrollo económico y regional.



