Chile, Perú y Argentina buscan impulsar el Triángulo del Cobre

Chile, Perú y Argentina concentran una importante oportunidad para ampliar la producción mundial de cobre a través del denominado “Triángulo del Cobre”. El concepto fue abordado nuevamente por Jorge Cantallopts, director ejecutivo del Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco), durante una jornada del Club de la Minería de Aprimin, donde destacó la necesidad de transformar el potencial geológico de los tres países en nuevos proyectos productivos.

De acuerdo con Cantallopts, Chile, Perú y Argentina cuentan con una cartera de proyectos prioritarios que requiere inversiones de gran escala. Si estas iniciativas llegan a concretarse, la participación conjunta de los tres países en la oferta mundial de cobre podría aumentar desde alrededor del 35% actual hasta cerca del 48%, fortaleciendo el papel de Sudamérica en el abastecimiento de este mineral.

Uno de los principales desafíos identificados es mantener una exploración minera continua, acompañada de condiciones que permitan materializar las inversiones. La disponibilidad de recursos geológicos por sí sola no garantiza un aumento de la producción, por lo que el desarrollo de nuevos yacimientos requiere avanzar en permisos, infraestructura, capital y capacidades técnicas.

En este escenario, la cooperación entre los tres países aparece como otro de los ejes para desarrollar el potencial regional. Cantallopts planteó la posibilidad de fortalecer las redes de proveedores, compartir infraestructura y coordinar la formación de capital humano especializado, áreas que podrían beneficiar a las operaciones mineras de los tres mercados.

El potencial de esta integración ya había sido planteado durante CESCO Week 2026, donde se identificaron 42 proyectos de cobre en Chile, Perú y Argentina con un potencial de inversión conjunto de aproximadamente US$138.000 millones. De concretarse estas iniciativas, podrían aportar alrededor de seis millones de toneladas adicionales de cobre a la producción regional.

Además de incrementar la oferta de cobre, el desarrollo coordinado permitiría abordar desafíos comunes de la industria, como la disponibilidad de trabajadores especializados y la infraestructura necesaria para conectar las operaciones con los mercados. La propuesta apunta así a complementar la competencia por atraer capital con mecanismos de cooperación regional que permitan aprovechar las capacidades de Chile, Perú y Argentina.

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