Chile cuenta con una cartera de 53 proyectos de infraestructura hídrica no convencional que contempla inversiones estimadas en US$23.914 millones, de acuerdo con la actualización del catastro elaborado por la Corporación de Bienes de Capital (CBC) y la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades). Las iniciativas corresponden a proyectos de desalación, reúso de aguas residuales y sistemas de extracción y transporte de agua.
El catastro, actualizado a septiembre de 2026, considera iniciativas que se encuentran en etapas de ingeniería o construcción. Del total, 33 proyectos ya cuentan con una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) favorable, mientras que 14 están en evaluación ambiental y seis todavía no han ingresado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).
Desalación concentra la mayor inversión
Las plantas desaladoras representan la mayor parte de la cartera, con 26 proyectos y US$18.290 millones de inversión, además de una capacidad proyectada de producción de 31.982 litros por segundo.
El catastro también contempla ocho plantas de tratamiento de aguas residuales, con inversiones por US$439 millones y capacidad de 3.295 litros por segundo, junto con 19 sistemas de extracción y transporte de agua que representan US$5.185 millones y una capacidad de 15.031 litros por segundo.
A esta cartera se suma la infraestructura que ya se encuentra operativa en el país, compuesta por 26 plantas desaladoras y 10 sistemas de impulsión de agua de mar de tamaño industrial, con una capacidad instalada conjunta de 18.681 litros por segundo.
Minería mantiene protagonismo
La minería y el sector sanitario concentran la mayor parte de las inversiones proyectadas en plantas desaladoras. Sin embargo, también aumentan los proyectos multipropósito destinados a atender necesidades de la minería, la agricultura, centros urbanos y localidades rurales.
Según Acades, este avance refleja el papel que están adquiriendo las soluciones de agua no convencional frente a la presión sobre las fuentes de agua continental y la necesidad de fortalecer la seguridad hídrica del país.
El desarrollo de estas tecnologías también se relaciona con nuevas actividades que demandan grandes volúmenes de agua, entre ellas la minería, los proyectos de hidrógeno verde y los centros de datos, además del abastecimiento de la población.
Antofagasta y Atacama concentran inversiones
A nivel regional, Antofagasta lidera la cartera con 14 proyectos y US$7.936 millones comprometidos. Le siguen Atacama, con 10 proyectos y US$3.395 millones; Coquimbo, con siete iniciativas y US$4.138 millones; y Valparaíso, también con siete proyectos y US$2.971 millones.
Entre las iniciativas de mayor capacidad figuran el Proyecto Aguas Marítimas Cramsa, con 8.100 litros por segundo; el reúso de infraestructura de agua industrial de Engie Energía, con 6.000 litros por segundo; y Enapac de Aguasol, con 3.500 litros por segundo.
La magnitud de la cartera evidencia el crecimiento de la infraestructura hídrica no convencional en Chile y su importancia para asegurar nuevas fuentes de abastecimiento frente a las restricciones de disponibilidad de agua continental.



