Tierras raras abren oportunidades para diversificar la minería chilena

Chile busca ampliar su matriz minera más allá del cobre y el litio mediante el desarrollo de nuevos recursos considerados estratégicos para la transición energética y tecnológica. En este escenario, las tierras raras aparecen como una oportunidad para diversificar la actividad extractiva, especialmente en distintas zonas del centro-sur del país.

El subsecretario de Minería, Álvaro González, destacó el potencial de estos minerales y planteó que su desarrollo debe analizarse no solo desde la perspectiva extractiva, sino también por su capacidad para generar nuevas oportunidades económicas en los territorios donde se encuentran.

“Cuando hablamos de tierras raras no vemos solamente una oportunidad minera; vemos una oportunidad de desarrollo regional”, señaló González, subrayando que el desafío consiste en convertir ese potencial geológico en inversión, empleo y mejores oportunidades para las comunidades.

Las tierras raras agrupan un conjunto de elementos utilizados en industrias vinculadas con tecnologías avanzadas. Su importancia ha aumentado debido a aplicaciones relacionadas con la electrificación, energías renovables, electrónica, vehículos eléctricos y otros sectores considerados estratégicos para la transformación tecnológica global.

Para Chile, el interés por estos recursos también representa una posibilidad de ampliar geográficamente la actividad minera. Mientras gran parte de la producción tradicional del país se concentra en minerales como el cobre, el desarrollo de nuevos yacimientos podría contribuir a generar actividad económica en regiones del centro y sur que cuentan con menor presencia de la gran minería metálica.

El impulso a las tierras raras, sin embargo, requiere avanzar desde la identificación del potencial geológico hacia proyectos que puedan demostrar viabilidad técnica, económica y ambiental. En este proceso, la exploración, la innovación tecnológica y la generación de capacidades locales serán factores relevantes para determinar si estos recursos pueden transformarse en una nueva industria para Chile.

La diversificación también adquiere relevancia frente a las crecientes necesidades de minerales asociados a la transición energética. El desarrollo de nuevas cadenas productivas permitiría al país participar en mercados emergentes y, eventualmente, ampliar su oferta de minerales estratégicos.

Desde la perspectiva regional, el desafío planteado por las autoridades apunta a que los beneficios de una eventual industria de tierras raras no se limiten a la extracción. La generación de empleo, el desarrollo de proveedores y la incorporación de nuevas capacidades tecnológicas podrían convertirse en componentes importantes para fortalecer las economías locales.

De esta manera, las tierras raras comienzan a ocupar un espacio dentro de la discusión sobre el futuro de la minería chilena. Su desarrollo todavía enfrenta desafíos de exploración, inversión, permisos y sostenibilidad, pero el Gobierno considera que existe una oportunidad para incorporar nuevos minerales a la matriz productiva y abrir una nueva etapa de desarrollo minero en el centro-sur del país.

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