El precio del oro cerró a la baja este jueves en el mercado de futuros de Nueva York, poniendo fin a una racha de ocho sesiones consecutivas de ganancias. La caída se produjo después de que el metal alcanzara previamente su nivel más alto en diez semanas, impulsado por las expectativas sobre las tasas de interés de Estados Unidos.
En el Comex, el contrato más activo del oro retrocedió 1,4% y cerró en US$4.407,50 por onza. Durante la jornada anterior había alcanzado los US$4.467, su mayor precio desde el 2 de junio.
Toma de ganancias tras el fuerte repunte
La corrección estuvo asociada principalmente a una toma de ganancias luego del importante avance registrado durante las últimas jornadas.
El comportamiento del metal también está condicionado por las expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga las tasas de interés sin cambios en septiembre, escenario que se ha visto favorecido por una moderación de las presiones inflacionarias.
Un escenario de tasas más bajas o estables suele favorecer al oro, debido a que reduce el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera intereses. Al mismo tiempo, las menores expectativas de endurecimiento monetario han limitado la fortaleza del dólar, beneficiando a los metales preciosos.
El oro mantiene ganancias en el último año
Pese al retroceso, el oro logró regresar a terreno positivo en lo que va de 2026, con una ganancia cercana al 1%.
En términos interanuales, el metal acumula un avance de aproximadamente 31%, aunque todavía registra una caída cercana al 14% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, ocurrido a finales de febrero.
El precio también se encuentra muy por encima del mínimo registrado el 16 de julio, cuando el contrato más activo cayó hasta US$3.982,70 por onza.
Perspectivas apuntan a nuevos máximos
A pesar de la corrección, las perspectivas para el oro continúan siendo favorables. Proyecciones institucionales citadas por Mining México ubican el precio entre US$4.500 y US$4.900 por onza hacia finales de 2026.
Además, UBS proyecta que el metal podría alcanzar los US$5.000 por onza durante el primer semestre de 2027, respaldado por las compras institucionales y una eventual flexibilización de la política monetaria estadounidense.


