Precio del oro alcanza máximo de nueve semanas y se acerca a los US$4.500 por onza

El precio internacional del oro extendió su reciente rally alcista y alcanzó un máximo de nueve semanas, acercándose nuevamente al nivel de US$4.500 por onza, impulsado por una combinación de factores monetarios y financieros que han fortalecido el atractivo de los metales preciosos.

En el mercado de futuros de Nueva York, el contrato más activo del oro avanzó 1,1% y cerró en US$4.448,30 por onza, su mayor nivel desde el 4 de junio. Con este movimiento, el metal acumula una ganancia de 8% en seis sesiones consecutivas al alza.

El avance se produce en un contexto marcado por las expectativas de una eventual reducción de las tasas reales en Estados Unidos, un dólar más débil y la continuidad de las compras de oro por parte de los bancos centrales.

A estos factores se sumó el comportamiento de las nóminas no agrícolas de Estados Unidos correspondiente a julio, cuyos resultados fueron inferiores a las expectativas y redujeron las perspectivas de un aumento del costo del crédito en ese país.

El oro recupera terreno durante 2026

El reciente repunte permitió que el oro regresara a terreno positivo en lo que va del año, con un rendimiento acumulado de 1,8%.

Sin embargo, el metal todavía se encuentra por debajo de los máximos alcanzados anteriormente. Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, a finales de febrero, registra una caída cercana al 15%, luego de haber llegado a aproximadamente US$5.230 por onza.

El segundo trimestre también estuvo marcado por una fuerte corrección. Entre abril y junio, el oro registró una contracción de 14%, su descenso trimestral más pronunciado desde el segundo trimestre de 2013.

A pesar de esta volatilidad, el metal mantiene una valorización de aproximadamente 29% en los últimos 12 meses, consolidándose como uno de los activos relevantes dentro del mercado de materias primas.

El comportamiento reciente evidencia la sensibilidad del oro frente a las decisiones de política monetaria, la evolución del dólar y los acontecimientos geopolíticos.

Bancos de inversión mantienen perspectivas favorables

Las principales instituciones financieras continúan proyectando precios elevados para el oro, aunque con diferencias respecto al ritmo y magnitud de su avance.

UBS prevé que el metal alcance los US$5.000 por onza durante el primer semestre de 2027, sustentado principalmente en las compras institucionales y una eventual relajación de la política monetaria estadounidense.

Por su parte, Citigroup estima que el oro podría llegar a los US$4.500 por onza durante el cuarto trimestre de 2026. El banco contempla la posibilidad de que los precios se mantengan estables o registren una ligera corrección durante el próximo mes, antes de retomar una trayectoria ascendente en septiembre.

Bank of America redujo en julio en 14% su pronóstico promedio para el oro durante 2026, hasta US$4.360 por onza, debido a una postura todavía restrictiva de la Reserva Federal. Sin embargo, mantiene una proyección de US$5.000 por onza una vez concluido el proceso de ajuste monetario.

En tanto, los analistas de ING redujeron sus estimaciones para finales de 2026 y proyectan ahora un promedio de US$4.300 por onza durante el tercer trimestre y US$4.600 durante el cuarto trimestre.

Un escenario favorable para la minería aurífera

La evolución del precio del oro constituye un factor relevante para las empresas dedicadas a la exploración, desarrollo y producción del metal. Una cotización elevada puede mejorar los márgenes de las compañías productoras y favorecer la evaluación económica de proyectos que requieren precios competitivos para alcanzar su viabilidad.

El escenario también puede incentivar nuevas inversiones en exploración, particularmente en regiones con potencial aurífero y proyectos que se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.

Para México, uno de los principales productores de metales preciosos, el comportamiento internacional del oro representa una variable relevante para la industria minera y para las decisiones de inversión de las compañías que operan en el país.

No obstante, las perspectivas continúan sujetas a factores que podrían generar nuevos movimientos en el mercado. Las decisiones de la Reserva Federal, la evolución del dólar, las tasas de interés reales, las tensiones geopolíticas y las compras de los bancos centrales seguirán siendo determinantes.

El oro se encuentra nuevamente cerca de los US$4.500 por onza, después de haber atravesado una fuerte corrección durante el segundo trimestre. Las previsiones de instituciones financieras apuntan a que el metal podría mantenerse en niveles elevados durante los próximos trimestres, aunque no se descartan episodios de volatilidad.

Para la industria minera, este escenario representa una oportunidad para fortalecer inversiones en exploración y producción, al tiempo que mantiene la atención sobre la evolución de los mercados financieros y las condiciones que determinarán el precio futuro del metal.

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