Minera El Abra conmemora tres décadas de operaciones en la Región de Antofagasta, periodo durante el cual se ha consolidado como uno de los actores relevantes de la industria del cobre y como un importante impulsor de la actividad económica y social de la zona.
La operación, ubicada aproximadamente a 75 kilómetros al noreste de Calama, inició sus actividades en agosto de 1996 y alcanzó su régimen operacional al año siguiente. Actualmente, la compañía es controlada por Freeport-McMoRan, con una participación de 51%, mientras que Codelco posee el 49% restante.
Durante sus 30 años de trayectoria, El Abra ha desarrollado una operación de minería a cielo abierto enfocada en la producción de cobre y ha mantenido una presencia relevante en el territorio mediante iniciativas relacionadas con empleo, proveedores, desarrollo social y relacionamiento comunitario.
La compañía destaca que su actividad ha generado oportunidades para trabajadores y empresas de la región, fortaleciendo además la participación de proveedores locales dentro de su cadena de abastecimiento.
Continuidad operacional para las próximas décadas
Uno de los principales desafíos de Minera El Abra actualmente es asegurar la continuidad de sus operaciones. En este contexto, la empresa avanza en la evaluación de un ambicioso proyecto que contempla una inversión estimada de US$7.500 millones y que busca extender la vida útil del yacimiento por aproximadamente 40 años.
La iniciativa considera la construcción de una planta concentradora, una planta desalinizadora y un sistema de impulsión de agua, además de otras instalaciones necesarias para transformar el modelo productivo de la operación.
De concretarse, el proyecto permitiría a El Abra incrementar significativamente su capacidad productiva y alcanzar una producción de concentrados superior a 300.000 toneladas de cobre anuales. La nueva infraestructura también incorporaría tecnologías destinadas a mejorar la eficiencia del procesamiento.
La iniciativa se encuentra en proceso de evaluación ambiental, por lo que su desarrollo estará sujeto a la obtención de las autorizaciones correspondientes y al cumplimiento de los requisitos establecidos por la normativa chilena.
Impacto económico y empleo regional
La eventual ejecución del proyecto de continuidad operacional tendría un impacto significativo sobre la economía de Antofagasta. Durante la etapa de construcción se estima que la iniciativa podría generar hasta 20.000 puestos de trabajo en su periodo de mayor actividad, además de impulsar la contratación de proveedores y servicios especializados.
Una vez en operación, el proyecto contribuiría a mantener una actividad minera de largo plazo en la zona y a sostener la demanda por servicios, insumos y mano de obra vinculados con la industria.
La compañía también ha identificado oportunidades para fortalecer el vínculo con las comunas relacionadas con su área de influencia, entre ellas Calama, Ollagüe, María Elena, Tocopilla y Mejillones.
Este enfoque busca que la continuidad de la operación se traduzca no solo en producción minera, sino también en oportunidades de desarrollo para los territorios vinculados al proyecto.
Minería y sostenibilidad
La estrategia de continuidad también incorpora componentes asociados a la gestión ambiental y al uso eficiente de los recursos. El proyecto contempla infraestructura para la producción y suministro de agua, mientras que la compañía mantiene iniciativas orientadas a mejorar la eficiencia de sus procesos.
Durante 2025, El Abra produjo 91.376 toneladas de cobre y operó utilizando energía proveniente de fuentes 100% renovables, de acuerdo con su informe de gestión social y ambiental.
La empresa también ha avanzado en proyectos destinados a optimizar sus procesos de lixiviación. Entre ellos se encuentra la modificación de la pila permanente de lixiviación Sulfolix, iniciativa que obtuvo aprobación ambiental en 2025 y que contempla una inversión de aproximadamente US$741 millones.
Con estos proyectos, El Abra busca combinar la continuidad de su producción con mejoras en eficiencia operacional y gestión ambiental.
Tres décadas de presencia minera
El aniversario número 30 marca una etapa relevante para Minera El Abra, pero también coincide con una nueva fase de transformación de la operación.
La compañía enfrenta ahora el desafío de convertir su experiencia acumulada durante tres décadas en una plataforma para desarrollar una operación de mayor escala y con una vida útil extendida.
La eventual materialización del proyecto de continuidad operacional representaría una de las inversiones mineras de mayor magnitud actualmente en evaluación en Chile y tendría implicancias relevantes para la actividad económica, el empleo y la cadena de proveedores de la Región de Antofagasta.
Con una trayectoria iniciada en 1996 y nuevas inversiones proyectadas para las próximas décadas, Minera El Abra busca mantener su presencia como actor relevante de la minería del cobre y continuar contribuyendo al desarrollo productivo de la región.



