El precio de la plata cerró el segundo trimestre de 2026 con una caída de 21 %, afectado por el fortalecimiento del dólar, las expectativas de tasas de interés más altas en Estados Unidos y una menor demanda de activos refugio.
La onza de plata concluyó el segundo trimestre de 2026 con un retroceso de 21 %, marcando su peor desempeño trimestral desde 2020. En el Commodity Exchange (Comex), el metal cerró por debajo de los US$ 60 por onza, presionado por un escenario financiero internacional caracterizado por un dólar fortalecido y expectativas de una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El comportamiento del mercado estuvo influenciado por el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, lo que redujo el atractivo de los metales preciosos que no generan intereses. A ello se sumó la expectativa de nuevas alzas en las tasas de referencia, factor que llevó a los inversionistas a reorientar sus posiciones hacia activos financieros con mayor rentabilidad.
Además de su condición de activo refugio, la plata mantiene una fuerte dependencia de la demanda industrial, especialmente en sectores como la electrónica, los paneles solares y la fabricación de componentes tecnológicos. Sin embargo, la desaceleración de la actividad manufacturera y la incertidumbre económica internacional moderaron las perspectivas de consumo del metal durante el trimestre.
Pese al ajuste registrado en los últimos meses, analistas consideran que la plata mantiene fundamentos favorables en el largo plazo debido a la creciente demanda asociada a la transición energética y al desarrollo de nuevas tecnologías. No obstante, su evolución en el corto plazo continuará condicionada por la política monetaria estadounidense, la fortaleza del dólar y el comportamiento de la economía global.


