Estados Unidos y Japón evalúan desarrollar un ambicioso proyecto de minería submarina en las aguas cercanas a la isla japonesa de Minamitorishima, en el océano Pacífico, con el objetivo de reducir su dependencia de China en el suministro de tierras raras y minerales críticos.
El proyecto apunta a aprovechar un importante depósito localizado en aguas profundas dentro de la zona económica exclusiva de Japón. Estudios recientes identificaron concentraciones de minerales como itrio, gadolinio y disprosio, elementos fundamentales para diversas aplicaciones tecnológicas e industriales.
Una reserva estratégica en aguas profundas
Minamitorishima se encuentra a más de 1.600 kilómetros de Tokio y, pese a su reducido tamaño, su zona económica exclusiva alberga depósitos de minerales considerados estratégicos para las industrias de alta tecnología.
El interés por estos recursos aumentó debido al dominio de China sobre la producción y procesamiento mundial de tierras raras. Estos elementos son utilizados en sectores como la electrónica, vehículos eléctricos, sistemas de defensa y tecnologías avanzadas.
Washington y Tokio buscan reducir la dependencia de China
La iniciativa cobró impulso después de una cumbre entre la primera ministra japonesa Sanae Takaichi y el presidente estadounidense Donald Trump.
Ambos países buscan desarrollar una cadena de suministro más independiente, que abarque desde la extracción de los minerales del lecho marino hasta su procesamiento y fabricación de productos de alto valor, incluidos los imanes permanentes utilizados en diferentes tecnologías.
Un desafío tecnológico sin precedentes
La explotación del depósito implicaría trabajar a grandes profundidades, convirtiendo al proyecto en uno de los desarrollos de minería submarina más ambiciosos planteados hasta ahora.
El desafío no solo estará en extraer los minerales, sino también en desarrollar sistemas capaces de transportar, procesar y separar los elementos de tierras raras de manera económicamente viable y con controles ambientales adecuados.
La iniciativa refleja además una tendencia creciente entre las principales economías del mundo: asegurar el acceso a minerales estratégicos necesarios para la transición energética, la digitalización y la industria tecnológica.
La competencia por minerales críticos se intensifica
El proyecto de Minamitorishima se enmarca en una disputa más amplia por garantizar cadenas de suministro de minerales críticos. El control de estos recursos se ha convertido en un factor estratégico para las principales potencias económicas, especialmente ante el papel dominante que China mantiene en el procesamiento de tierras raras.
De concretarse, la iniciativa de Estados Unidos y Japón podría marcar un nuevo capítulo en la industria minera al trasladar parte de la búsqueda de recursos estratégicos desde las operaciones terrestres hacia yacimientos ubicados en las profundidades del océano.


