Acercamiento entre EE. UU. y Venezuela abre opción de importar gas a Colombia; reactivación podría costar hasta US$300 millones

Desde los bombardeos a Caracas y la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, pasó menos de una semana para que se configurara un escenario real de acercamiento entre EE. UU. y Venezuela, y de paso, con Colombia. Con este panorama, se abren las puertas para que Colombia pueda importar energéticos que le hacen falta, como el gas. Sin embargo, no todo es color de rosa: con un sector energético venezolano revitalizado y una Pdvsa (Petróleos de Venezuela) más fuerte, Ecopetrol enfrentaría una mayor competencia tanto para atraer inversión como en sus exportaciones de petróleo.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, señaló que fue un “gran honor” hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien se encuentra en la Lista Clinton. Bajo este escenario, para los expertos se abre la posibilidad de que Colombia importe gas desde Venezuela. No obstante, la reactivación de la infraestructura gasífera entre ambos países podría costar, como mínimo, US$45 millones, aunque estudios más rigurosos sugieren que la cifra podría ascender hasta US$300 millones, así lo afirmó el experto en la industria y analista en geopolítica de la energía, Felipe Bernal.

Para entender este panorama, vale la pena señalar que luego de que Trump hablara telefónicamente con Petro el pasado 8 de enero, al día siguiente, el mandatario estadounidense confirmó que habría una reunión oficial en la Casa Blanca con el presidente colombiano, la cual se celebrará en la primera semana de febrero.

Después, Trump confirmó el 9 de enero que se reunió con las principales compañías energéticas estadounidenses para abordar exclusivamente el tema venezolano. Con lo cual, la reactivación e inversión sobre las mayores reservas de petróleo del mundo, superiores incluso a las de Arabia Saudita e Irán, trascendió a la captura de Maduro. Es por ello que, para los analistas, cuando una de las partes decide negociar tras haber impuesto sanciones que impedían ese mismo diálogo, es porque existe disposición a remover dichos obstáculos.

En este contexto, el ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma, solicitó a la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) evaluar todos los proyectos de regasificación que están sobre la mesa, incluidos los de Venezuela. No es la primera vez que Palma menciona la posibilidad de importar gas desde ese país, pero ahora el contexto se amplía, precisamente, por lo que él mismo ha definido como un “nuevo escenario político”.

Sin embargo, estos son apenas indicios de lo que podría suceder en el futuro. No existe claridad sobre de dónde saldrían las decenas de millones de dólares necesarias para reconstruir una infraestructura conjunta que permita importar gas desde Venezuela hacia Colombia. Bernal también añadió que las estimaciones sobre los recursos que necesita Venezuela para repotenciar su sector energético superan ampliamente los US$100.000 millones anunciados por Trump.

Una competencia más para Ecopetrol

“La rehabilitación de las reservas energéticas de Venezuela tomará al menos una década antes de generar impactos materiales significativos. Sin embargo, en el corto y mediano plazo, el sector de hidrocarburos a nivel nacional podría verse afectado por una presión bajista en los precios, ante un eventual incremento de la oferta, una tendencia que ya se percibía incluso antes de la intervención militar en Venezuela”, declaró Bernal.

Adicionó que una Pdvsa fortalecida y un mercado venezolano más competitivo sí representarían una mayor rivalidad, dado que Ecopetrol tendría que competir en condiciones más exigentes para atraer capital. Asimismo, dijo que la recuperación de la capacidad exportadora de crudo en Venezuela podría reducir la participación de Colombia en mercados y rutas tradicionales, aunque también abriría oportunidades de inversión conjunta entre ambos países.

Más allá de la inversión y del tiempo necesario para volver a los niveles de la “Venezuela Saudí”, Bernal subrayó que será clave el desmantelamiento de las “redes de corrupción estructural” que permanecen enquistadas en el sistema venezolano.

Otras estimaciones sobre la importación de gas desde Venezuela

Por su parte, Julio César Vera, presidente de XUA Energy y también experto en asuntos energéticos, indicó que la importación de gas sería un proceso que tomaría al menos nueve meses, en caso de concretarse. Por lo que el Gobierno Petro no sería el que recibiría las primeras moléculas del energético venezolano. También destacó que, además de revisar las inversiones en infraestructura energética, se deben considerar las deudas pendientes entre Ecopetrol y Pdvsa, que rondan en US$30 millones. Agregó que una Venezuela energéticamente fortalecida podría llevar a Ecopetrol a evaluar si resulta más rentable invertir en ese país que en Colombia, dependiendo de las condiciones ofrecidas a los accionistas.

A su vez, Sandra Fonseca, exdirectora de la Asociación Colombiana de Grandes Consumidores de Energía (Asoenergía), afirmó que la reactivación de los gasoductos es totalmente viable, dado que se trataría de adecuaciones sobre una infraestructura ya existente. Por sus tiempos de ejecución y el orden de magnitud del proyecto, afirmó que esta alternativa resulta más alcanzable que otros proyectos de regasificación que se promueven en el mercado local.

“Desde el momento en que se habilitan las inversiones en energía en Venezuela, la viabilidad para importar gas desde ese país es clara, positiva y deseable. De hecho, es una solución que complementa a la industria local para atender la demanda de gas en Colombia, fuertemente amenazada por la escasez del energético y los altos precios derivados de la falta de acción regulatoria de este Gobierno”, afirmó.

Lo que dicen exfuncionarios del Gobierno Petro

Durante la gestión del exministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, también se abordó la posibilidad de importar gas desde Venezuela. El exjefe de la cartera señaló que persiste incertidumbre sobre la viabilidad real de este escenario, debido a la forma en que EE. UU. podría administrar el comercio de los recursos energéticos venezolanos. En su concepto, el primer paso debería ser el levantamiento de las sanciones.

Camacho tampoco proyectó un impacto directo de la revitalización del sector energético venezolano sobre Colombia, más allá de una eventual disminución de los precios del Brent o una mayor volatilidad de las empresas del sector en los mercados bursátiles.

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