Banco Mundial prevé alza de 25% en los precios de los metales durante 2026

Los precios internacionales de los metales podrían aumentar un 25% durante 2026 y alcanzar nuevos máximos históricos, impulsados por las tensiones geopolíticas, las interrupciones en el suministro y la creciente demanda de materias primas para tecnologías de transición energética e infraestructura digital. Así lo proyecta el Banco Mundial en su informe Perspectivas de los mercados de productos básicos, publicado el 28 de octubre.

El organismo estima que los precios mundiales de las materias primas subirán un 23% este año, en un escenario marcado por el conflicto en Oriente Medio, las alteraciones del transporte marítimo y la incertidumbre económica internacional. En particular, el aluminio, el cobre y el estaño registrarían cotizaciones récord, debido a la combinación de una oferta limitada y una demanda sostenida de sectores industriales estratégicos. <Cite refs={[«turn266633search1″,»turn266633search2»]}/>

La proyección representa un factor relevante para la industria minera, ya que los precios de los metales inciden en los ingresos de las compañías productoras y en la evaluación económica de proyectos de exploración, ampliación y construcción de nuevas operaciones.

Cobre, aluminio y estaño impulsan las perspectivas

De acuerdo con el Banco Mundial, el crecimiento de la demanda asociado a las inversiones en energías renovables, vehículos eléctricos y centros de datos está contribuyendo al fortalecimiento de los precios de los metales industriales. Estas actividades requieren materias primas para fabricar componentes eléctricos, sistemas de transmisión, equipos tecnológicos e infraestructura especializada.

El cobre ocupa una posición relevante en esta tendencia por su utilización en redes eléctricas, sistemas de electrificación y equipos industriales. El aluminio también se beneficia de su aplicación en infraestructura, transporte y construcción, mientras que el estaño mantiene un papel importante en determinadas aplicaciones electrónicas.

A estos factores se suman las interrupciones de suministro registradas durante 2026, que han limitado la disponibilidad de algunas materias primas y reforzado la presión sobre las cotizaciones internacionales.

No obstante, el organismo prevé que los precios de los metales industriales disminuyan un 3% en 2027, lo que sugiere una posible moderación después de los máximos proyectados para este año. La evolución dependerá de las condiciones de oferta, la demanda global y la continuidad de las inversiones industriales.

Los metales preciosos subirían 40%

El informe también proyecta un aumento del 40% en los precios de los metales preciosos durante 2026, impulsado por la demanda de activos considerados refugio frente a la incertidumbre geopolítica y las dudas sobre las políticas económicas.

El oro destaca dentro de este grupo por su papel como instrumento de protección ante escenarios de volatilidad financiera. Las tensiones internacionales y los cambios en las expectativas económicas pueden incentivar la demanda del metal, aunque su cotización también responde a factores como las tasas de interés, el dólar estadounidense y los rendimientos de los bonos.

Para las compañías auríferas, un entorno de precios elevados puede mejorar los ingresos potenciales y favorecer la evaluación de determinados proyectos. Sin embargo, el resultado económico de cada operación depende también de sus costos de producción, las leyes del mineral, las recuperaciones metalúrgicas y las condiciones de financiamiento.

El Banco Mundial prevé que los precios de los metales preciosos se moderen parcialmente en 2027, aunque continuarían por encima de sus promedios históricos recientes. <Cite refs={[«turn266633search1″,»turn266633search2»]}/>

La energía registra el mayor incremento previsto

El encarecimiento de los metales forma parte de un escenario más amplio de presión sobre las materias primas. El Banco Mundial calcula que los precios de la energía aumentarán un 32% durante 2026, alcanzando su nivel más alto desde 2022, cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania.

El organismo prevé que el suministro mundial de petróleo disminuya un 5,2% este año, lo que supondría su mayor caída en cuatro décadas, excluyendo la recesión mundial de 2020. En ese contexto, estima que el crudo Brent promediará US$92 por barril durante 2026.

Las interrupciones en el transporte marítimo, los daños a infraestructura petrolera y la reducción de inventarios han elevado la vulnerabilidad de los mercados ante nuevas perturbaciones. El Banco Mundial advierte que una escalada del conflicto en Oriente Medio podría agravar estas presiones y trasladar mayores costos a otras actividades económicas.

Para la minería, el incremento de los precios energéticos constituye un factor de riesgo, debido al consumo de combustibles y electricidad en las operaciones de extracción, transporte y procesamiento. Por ello, el efecto de las mayores cotizaciones de los metales sobre los márgenes de las empresas dependerá también de la evolución de sus costos operativos.

Inflación y crecimiento económico bajo presión

El aumento simultáneo de los precios de la energía y de diversas materias primas podría dificultar la reducción de la inflación a nivel mundial. El Banco Mundial advierte que las perturbaciones comerciales y los mayores costos energéticos amenazan con afectar el crecimiento económico y aumentar la presión sobre los países importadores.

Aunque el organismo proyecta que los precios generales de las materias primas disminuyan un 7% en 2027, la persistencia de los conflictos y los riesgos climáticos podría alterar esa trayectoria. Entre los factores de incertidumbre figuran las interrupciones en el comercio de granos en el mar Negro y la posibilidad de un fenómeno de El Niño particularmente intenso.

El escenario plantea desafíos para los gobiernos y las empresas, que deberán gestionar la volatilidad de los costos, las condiciones de abastecimiento y las decisiones de inversión.

Para el sector minero, las previsiones del Banco Mundial ofrecen una referencia sobre las perspectivas de los mercados de metales, pero no garantizan que todas las materias primas ni todas las compañías se beneficien por igual. La evolución de la demanda, la oferta disponible y los costos de producción será determinante para definir el impacto real durante los próximos meses.

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