La decisión de Ecopetrol de declarar desiertos los procesos de contratación de gas natural importado para los proyectos de regasificación del Pacífico y Puerto Bahía, en Cartagena, incrementa la incertidumbre sobre el abastecimiento energético de Colombia y enciende las alertas en el sector industrial. La compañía tomó esta decisión debido a que los precios ofertados no resultaban económicamente viables para atender la demanda del mercado local, pese a que los contratos contemplaban compromisos de suministro por cinco años.
El panorama se complica por la disminución de la producción nacional de gas y las perspectivas del fenómeno de El Niño, que podrían reducir la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica y aumentar la necesidad de recurrir a centrales térmicas. Estas plantas requieren gas natural para operar, lo que podría intensificar la competencia por el suministro entre la generación eléctrica y los demás sectores productivos.
Industria asumiría el impacto de la escasez
De acuerdo con las proyecciones citadas por Valora Analitik, el déficit de gas podría alcanzar el 3,1 % de la demanda incluso con la entrada en funcionamiento de los dos nuevos proyectos de regasificación. Sin estas infraestructuras, el faltante podría superar el 10 %, según estimaciones del académico de la Universidad de los Andes, Sergio Cabrales.
En un escenario de escasez, los usuarios residenciales y otros consumidores considerados esenciales tienen prioridad en el abastecimiento. Por ello, las restricciones recaerían principalmente sobre los usuarios industriales del mercado no regulado, que podrían enfrentar reducciones en los volúmenes contratados, mayores costos operativos e interrupciones de sus procesos productivos.
El caso de Cerro Matoso refleja los riesgos para las actividades que dependen intensivamente del gas natural. La empresa minera había informado sobre la suspensión temporal de una de sus dos líneas de producción debido a problemas en el suministro, lo que redujo su capacidad operativa aproximadamente a la mitad. Una situación similar en otras compañías podría afectar la producción, el empleo y la continuidad de distintas actividades manufactureras y minero-industriales.
Proyectos de importación enfrentan retrasos e incertidumbre
Los proyectos de regasificación del Pacífico y Puerto Bahía buscan ampliar la capacidad de Colombia para importar gas natural licuado y complementar la oferta nacional. Sin embargo, la falta de contratos de suministro introduce incertidumbre sobre la disponibilidad efectiva del combustible, incluso si la infraestructura queda habilitada.
Según la información publicada, el proyecto del Pacífico, cuya infraestructura pertenece a Puertos, Inversiones y Obras S.A.S. (PIO), tenía prevista su entrada en operación para noviembre de 2026. Por su parte, Puerto Bahía, cuya infraestructura pertenece a Frontera Energy, proyectaba estar listo durante el primer trimestre de 2027.
La diferencia entre disponer de instalaciones para recibir y procesar gas y contar con contratos para adquirirlo resulta fundamental. Sin acuerdos comerciales que garanticen los volúmenes requeridos, las nuevas terminales no necesariamente podrán aportar el suministro esperado al sistema energético colombiano.
Cartagena mantiene un papel estratégico
Ante la incertidumbre sobre los nuevos proyectos, la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC), ubicada en Cartagena, mantiene una posición central en el abastecimiento de gas importado. De acuerdo con Julio César Vera, presidente de XUA Energy, esta infraestructura podría alcanzar una capacidad de aproximadamente 533 millones de pies cúbicos diarios hacia finales de 2026, incorporando volúmenes adicionales.
El especialista advirtió que la postergación de las nuevas alternativas de importación refuerza la dependencia de Colombia respecto de la terminal existente, al menos hasta que entren en operación otros proyectos de suministro, incluido el desarrollo gasífero costa afuera Sirius, en el mar Caribe.
Esta concentración de la capacidad de importación representa un desafío para la seguridad energética, especialmente si se presentan contingencias operativas o aumentos de la demanda asociados con la generación térmica. Por ello, los expertos consideran importante garantizar la disponibilidad de la infraestructura existente y avanzar en la diversificación de las fuentes de abastecimiento.
Ecopetrol deberá buscar nuevas ofertas de suministro
La prioridad inmediata será identificar alternativas comerciales que permitan asegurar la llegada del gas importado en condiciones viables para el mercado colombiano. Felipe Bernal, integrante del Centro de Política Energética de la Universidad de Columbia, señaló que será necesario revisar los procesos de contratación y evaluar las condiciones del mercado internacional para evitar nuevos resultados desiertos.
La búsqueda de gas en el mercado de corto plazo podría ser una opción, aunque estaría sujeta a la disponibilidad de cargamentos y a las condiciones de precios internacionales. La evolución del conflicto en Medio Oriente y la guerra en Ucrania también forman parte del contexto que puede influir en la oferta y el costo del gas natural licuado.
Paralelamente, los sectores industriales podrían evaluar alternativas como el gas licuado de petróleo (GLP), otros combustibles para procesos térmicos y, cuando sea técnica y ambientalmente viable, otras fuentes energéticas.
La evolución de las contrataciones y la puesta en marcha de nuevas infraestructuras serán determinantes para reducir el riesgo de restricciones. Mientras tanto, la crisis evidencia los desafíos que enfrenta Colombia para garantizar un suministro suficiente y competitivo de gas natural para los hogares, la generación eléctrica y el aparato productivo.


