Empresas nacionales e internacionales buscan comprar la Regasificadora del Pacífico

La Regasificadora del Pacífico, uno de los proyectos estratégicos para fortalecer el abastecimiento de gas natural en Colombia, ha despertado el interés de grandes empresas nacionales y fondos internacionales que estarían evaluando la posibilidad de adquirir la infraestructura una vez finalice su construcción. La operación aún no ha sido confirmada, pero distintos actores del mercado estarían analizando una eventual compra, según información publicada por Valora Analitik.

La posible venta se produciría después de que concluya la construcción del proyecto, prevista para noviembre de 2026, de acuerdo con declaraciones de su gerente general, Jesús Urías. La iniciativa está vinculada al empresario Óscar Isaza, propietario de PIO S.A.S., compañía que ha participado en la construcción y venta de cinco terminales portuarias en Colombia. La eventual transacción permitiría al comprador hacerse con un activo estratégico para el mercado energético del país.

El proyecto está diseñado para facilitar la importación de gas natural licuado (GNL) a través del Pacífico colombiano, con una infraestructura ubicada en el entorno portuario de Buenaventura y conexión hacia el sistema de transporte de gas en el Valle del Cauca. Su propósito es ampliar las alternativas de suministro para el suroccidente del país y contribuir a atender la demanda en escenarios de menor disponibilidad de gas nacional.

Según información divulgada previamente por Valora Analitik, la infraestructura registraba un avance del 80 % en septiembre de 2026. La inversión inicial se estimó en aproximadamente US$172 millones, con participación de PIO S.A.S., Banco de Occidente, Financiera de Desarrollo Nacional y BTG Pactual. Además, el proyecto contempla una posible ampliación que elevaría la inversión total a cerca de US$300 millones y permitiría aumentar la capacidad de entrega de gas.

El interés de potenciales compradores se presenta en un contexto de preocupación por la seguridad energética de Colombia y la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento. La disponibilidad de gas importado podría adquirir mayor relevancia ante eventuales restricciones de la oferta nacional y un aumento de la demanda, especialmente durante periodos de sequía que reduzcan la generación hidroeléctrica y eleven el consumo de gas en las plantas térmicas.

Por ahora, no se han divulgado públicamente los nombres de las empresas interesadas ni los términos de una eventual negociación. La posible comercialización del activo dependerá de las decisiones de sus propietarios y de las condiciones que se establezcan para la transacción. Si se concreta, la operación podría marcar una nueva etapa para la Regasificadora del Pacífico y para el desarrollo de infraestructura de importación de gas natural en Colombia.

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