Aluvión en Santiago: el impacto de una isoterma cero alta.

Santiago, Chile – 8 de octubre de 2026 – Una repentina y violenta correntada de barro, piedras y sedimentos descendió hoy por la precordillera de Santiago, arrasando con vehículos, destruyendo locales comerciales e inundando establecimientos públicos en zonas urbanas de la capital. El fenómeno, provocado por una intensa tormenta y la saturación extrema de los suelos, tomó por sorpresa a los habitantes, especialmente en la comuna de Las Condes, y encendió las alertas sobre las anomalías climáticas que afectan a la Región Metropolitana.

El desprendimiento de tierra coronó una seguidilla de días de precipitaciones incesantes. En distintos sectores de la Región Metropolitana se registraron caídas de agua que superaron los 140 mm entre el lunes y el martes, mientras que otras zonas promediaron los 60 mm. En Las Condes, área que concentró gran parte de los destrozos en avenidas principales, las lluvias alcanzaron los 144 mm.

«El suelo está absolutamente mojado, no da, está totalmente saturado», declaró Catalina San Martín, alcaldesa de Las Condes, al evaluar los daños en la comuna. «El trabajo preventivo se hizo, esta lluvia era absolutamente inesperada, es la naturaleza», subrayó la edil frente a la emergencia que vio a micros y autos ser arrastrados por la corriente.

Anomalía climática: la isoterma cero

Las autoridades y expertos ya investigan las causas exactas que potenciaron la velocidad y magnitud del desastre, el cual ocurrió tras un llamado de atención técnico que no logró ser atendido a tiempo. La clave de la fuerza del aluvión radica en una condición meteorológica inusual para la cordillera en este volumen de precipitación.

Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo (UDD), explicó a ADN Radio que el evento fue detonado por una isoterma cero anormalmente alta. Esta condición provocó que, en las zonas de altura donde habitualmente se acumula nieve, precipitaran grandes cantidades de agua líquida. Este factor generó un escurrimiento superficial sumamente veloz ladera abajo, que arrastró el sedimento precordillerano directamente hacia las calles, multiplicando el caudal y su capacidad destructiva.

Los equipos de emergencia, maquinaria pesada y personal municipal se encuentran desplegados en terreno trabajando en el despeje de las vías y el catastro oficial de daños materiales.

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