Estados Unidos incrementó con fuerza sus exportaciones de células y módulos solares hacia Cuba, en medio de la profunda crisis energética que atraviesa la isla y de los frecuentes apagones que afectan a hogares y actividades económicas. Entre enero y julio de 2026, los envíos estadounidenses alcanzaron US$6,3 millones, un aumento de 1.070% frente a los US$538.000 registrados durante todo 2025.
El crecimiento de estos envíos resulta especialmente significativo debido a las restricciones comerciales que mantienen ambos países. Aunque China continúa siendo el principal proveedor de equipos solares para Cuba, los puertos estadounidenses de Florida, Texas y Luisiana están adquiriendo un papel creciente como puntos de entrada de tecnología destinada al mercado cubano.
El aumento de la demanda está relacionado con la necesidad de contar con fuentes alternativas de electricidad frente a la escasez de combustibles y las fallas del sistema eléctrico nacional. En 2026, Cuba ha registrado siete apagones nacionales, mientras que amplias zonas de la isla pueden permanecer durante varias horas al día sin suministro eléctrico. Esta situación ha llevado a empresas y particulares a instalar paneles solares acompañados de sistemas de almacenamiento para mantener operaciones básicas durante los cortes.
Un ejemplo es La Campana, un centro de eventos ubicado en La Habana que logró mantener sus instalaciones operativas durante uno de los apagones gracias a paneles solares y baterías de respaldo. El establecimiento invirtió alrededor de US$10.000 en un sistema de generación y almacenamiento que actualmente le permite funcionar en gran medida con electricidad autogenerada.
Mientras tanto, las importaciones provenientes de China han mostrado un comportamiento diferente. Hasta finales de julio, Cuba había recibido desde ese país equipos solares por US$19,5 millones, pero la cifra representó una caída de 83% frente al total de 2025. En septiembre, además, China realizó una donación de 5.000 sistemas solares para contribuir a enfrentar la crisis energética.
La expansión de la energía solar también responde a medidas adoptadas por el Gobierno cubano. En agosto de 2026 entraron en vigor disposiciones que eliminan el impuesto aduanero para la importación de sistemas solares fotovoltaicos, sus partes y componentes fundamentales. Las medidas también incluyen incentivos para otras tecnologías renovables y para inversiones destinadas a centros de servicios a la población.
Cuba ha acelerado además la incorporación de parques solares a su sistema eléctrico. De acuerdo con Bloomberg, la isla cuenta con 144 parques solares con una capacidad conjunta de 1.418 MW, equivalente a aproximadamente una quinta parte de su capacidad energética. Sin embargo, especialistas advierten que el país todavía enfrenta limitaciones para aprovechar plenamente esta generación debido a la falta de almacenamiento a escala industrial y a una integración insuficiente de los parques con la red.
El desafío es especialmente relevante porque la generación solar no puede sustituir por sí sola a las centrales capaces de entregar electricidad de manera continua. La falta de baterías de gran escala limita la posibilidad de utilizar durante la noche la energía generada durante el día, mientras que las deficiencias de la red dificultan aprovechar de manera eficiente la capacidad instalada.
Con este escenario, el crecimiento de las importaciones solares desde Estados Unidos refleja una transformación en el mercado energético cubano. Aunque China mantiene el liderazgo como proveedor, los equipos que ingresan mediante canales comerciales estadounidenses se han convertido en una alternativa para hogares y empresas que buscan reducir su dependencia de una red eléctrica sometida a fuertes restricciones de generación y suministro.



