El uso de tecnologías basadas en datos está abriendo nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia energética en las operaciones mineras. Un caso desarrollado en una faena permitió reducir los tiempos de espera y las colas de camiones de extracción, disminuyendo en 2,8 puntos porcentuales las pérdidas operacionales y generando un potencial de ahorro energético estimado en 651 MWh al año.
La iniciativa utilizó Indimin Coach, una herramienta orientada a apoyar la toma de decisiones de supervisores y operadores a partir del análisis de información generada durante los turnos de trabajo. La solución fue utilizada entre 2023 y 2025, con el objetivo de identificar oportunidades de mejora en los procesos y reducir tiempos improductivos asociados a la operación de los equipos.
Los resultados mostraron que el nivel de adopción de la tecnología tuvo incidencia en las mejoras obtenidas. Los grupos que registraron un mayor uso de la herramienta alcanzaron una reducción promedio de 3,95 puntos porcentuales en las pérdidas operacionales, mientras que aquellos con menor nivel de utilización lograron una mejora de 1,75 puntos porcentuales.
A partir de estos resultados se realizó posteriormente una evaluación del impacto energético asociado a la reducción de los tiempos de espera. El análisis consideró principalmente las detenciones de los camiones en los equipos de carguío, así como las esperas durante las descargas en botaderos y plantas de chancado. La estimación determinó un potencial de ahorro de hasta 0,39 litros de combustible por ciclo.
Tomando como referencia más de 130.000 ciclos anuales por camión de extracción (CAEX), el ahorro energético potencial alcanzaría los 651 MWh por año, equivalentes a poco más de 50.000 litros de combustible. El resultado muestra cómo la optimización de procesos operacionales puede generar beneficios energéticos sin depender exclusivamente de cambios en equipos o infraestructura.
Este tipo de soluciones adquiere relevancia ante el aumento proyectado de la demanda energética de la minería del cobre en Chile. Cochilco estima que el consumo eléctrico del sector pasará de 27,6 TWh en 2025 a 33,2 TWh en 2034, un incremento de 20,2%, mientras que la producción de cobre crecería 8,3% durante el mismo periodo. Entre los factores que presionan el consumo se encuentran la menor ley de los minerales, una mayor dureza del recurso, el crecimiento de la concentración y el uso de agua de mar.
En paralelo, la matriz eléctrica de la minería chilena continuará avanzando hacia fuentes de menor impacto ambiental. Cochilco proyecta que en 2030 el 98,6% de la electricidad utilizada por la minería del cobre provendrá de fuentes renovables, por lo que el desafío no solo estará en descarbonizar el suministro, sino también en mejorar la eficiencia con la que esa energía es utilizada en las faenas.
Desde Indimin señalaron que uno de los principales desafíos consiste en llevar la información disponible hasta las personas que toman decisiones directamente en las operaciones. En este escenario, las herramientas digitales pueden conectar el análisis de datos con acciones concretas de supervisores y operadores, permitiendo incorporar la eficiencia energética dentro de las decisiones cotidianas de la faena.
Para calcular el potencial de ahorro se utilizó además un periodo de referencia de cuatro meses, buscando reducir la influencia de variaciones en las condiciones operacionales. El análisis plantea la necesidad de verificar que las mejoras sean efectivamente atribuibles a la iniciativa tecnológica y no a otros cambios que también pudieran haber reducido los tiempos de espera y las colas de los equipos.
La experiencia evidencia así el potencial de la digitalización aplicada a la minería para mejorar productividad, reducir consumos y optimizar el uso de los equipos existentes. En un sector que enfrenta una demanda energética creciente, la incorporación de datos y herramientas de apoyo a las decisiones podría convertirse en un componente cada vez más relevante de las estrategias de eficiencia operacional y sostenibilidad.



