Chile enfrenta desafío por relaves inactivos

Chile enfrenta el desafío de gestionar 654 depósitos de relaves que ya no se encuentran en operación, de acuerdo con el catastro de Sernageomin utilizado en la Agenda de Relaves 2025-2026 del Ministerio de Minería. Del total de 795 depósitos registrados, 601 están inactivos y 53 abandonados, mientras que 128 permanecen activos, 12 están en construcción y uno se encuentra en revisión.

La magnitud de estas instalaciones refleja la extensa historia minera del país y plantea nuevos requerimientos en materia de seguridad, monitoreo, estabilidad y desempeño ambiental. La condición de inactividad no significa necesariamente que un depósito esté abandonado o fuera de control, pero sí requiere mecanismos de gestión adecuados durante las etapas posteriores a la operación.

Gestión de relaves requiere visión de largo plazo

De acuerdo con Claudio Román, Principal Geotechnical Engineer de Ausenco, la gestión de estos depósitos debe considerar todo su ciclo de vida, desde las primeras etapas de diseño de una operación hasta el periodo posterior al cierre.

El especialista plantea que cada instalación requiere una evaluación particular, considerando sus características geotécnicas, el material almacenado, las condiciones ambientales y los riesgos asociados. Entre las alternativas que pueden analizarse se encuentran el reprocesamiento, reutilización, reubicación o remediación de los relaves, dependiendo de la viabilidad técnica, ambiental y económica.

Relaves también pueden contener minerales de interés

Además del desafío ambiental y de seguridad, algunos depósitos inactivos podrían representar una oportunidad para recuperar minerales que permanecen en los materiales almacenados.

Según Román, ciertos relaves podrían contener leyes remanentes de minerales de interés económico, aunque su eventual recuperación dependerá de estudios técnicos, condiciones ambientales y viabilidad financiera. Esto abre la posibilidad de evaluar estrategias de reprocesamiento como parte de una gestión más integral de los residuos mineros.

Esta perspectiva adquiere relevancia en un escenario donde la industria busca aprovechar de mejor manera los recursos disponibles y avanzar hacia modelos de economía circular. Sin embargo, el reprocesamiento no constituye una alternativa aplicable automáticamente a todos los depósitos, ya que cada instalación presenta condiciones diferentes.

Monitoreo será clave después del cierre

La gestión posterior al término de las operaciones requiere mantener información técnica actualizada y sistemas de monitoreo que permitan conocer permanentemente las condiciones de estabilidad de los depósitos.

El seguimiento de variables geotécnicas y ambientales, junto con la implementación de controles críticos, permite identificar posibles cambios y definir medidas de gestión de acuerdo con las características de cada instalación.

El desafío para la minería chilena, por tanto, no se limita a administrar los relaves mientras las faenas están produciendo. La creciente cantidad de depósitos inactivos evidencia la necesidad de incorporar desde el diseño de los proyectos una planificación que considere también el cierre y las etapas posteriores a la operación.

Este enfoque será además uno de los temas centrales de Tailings 2026, congreso internacional que reunirá en Santiago a especialistas de la industria para abordar tecnologías, gestión de riesgos, monitoreo, cierre y postcierre de depósitos de relaves.

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