ACERA: el desafío no es solo sumar capacidad renovable, sino electrificar la economía

Chile enfrenta una nueva etapa en su transición energética: el reto ya no consiste únicamente en incorporar más generación renovable, sino en lograr que esa electricidad sea utilizada de manera efectiva por hogares e industrias. Así lo planteó Ana Lía Rojas, directora ejecutiva de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA), durante el encuentro “Energía 2030: Del diagnóstico a la acción”, organizado por el Ministerio de Energía.

Para ACERA, Chile debe avanzar hacia una planificación que integre generación, almacenamiento, redes y nueva demanda, con el objetivo de convertir su ventaja en energías renovables en mayor competitividad y mejores condiciones de suministro.

Electrificación como eje de la transición

Uno de los principales desafíos identificados por el gremio está en reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Durante 2025, Chile destinó US$12.266 millones a la importación de combustibles fósiles, de los cuales aproximadamente US$10.047 millones correspondieron a crudo, diésel, gasolinas y gas licuado.

Actualmente, la electricidad representa cerca del 23% del consumo energético del país, mientras que los combustibles fósiles concentran alrededor del 63%. Para ACERA, estas cifras evidencian que aumentar la participación renovable en la matriz eléctrica no es suficiente si la economía continúa dependiendo de combustibles importados para el transporte, la industria, la minería y otros usos térmicos.

“Renovabilizar” la matriz debe ir acompañado, por tanto, de una mayor electrificación de los consumos, permitiendo que sectores que todavía utilizan combustibles puedan aprovechar la creciente disponibilidad de energía limpia.

Redes y almacenamiento, factores clave

El crecimiento de las energías renovables también plantea nuevos desafíos para la infraestructura eléctrica. ACERA destacó que actualmente se producen alrededor de 6,2 TWh anuales de vertimientos renovables, equivalentes a cerca del 7% de la generación del sistema. Esta energía no puede ser aprovechada debido, entre otros factores, a limitaciones de transmisión, almacenamiento y localización de la demanda.

En paralelo, el almacenamiento energético registra una rápida expansión. Chile cuenta con aproximadamente 2,3 GW de baterías en operación, mientras que los proyectos en construcción y pruebas permitirían superar los 10 GW hacia 2028.

Para el gremio, esta evolución demuestra que la siguiente restricción no está necesariamente en la capacidad de generar o almacenar energía, sino en contar con las redes necesarias para transportarla y con suficientes consumidores capaces de utilizarla en los momentos de mayor disponibilidad.

Una transición orientada al consumidor

ACERA plantea que la modernización del sistema energético debe traducirse finalmente en beneficios concretos para los consumidores. Para ello, será necesario seguir revisando las señales regulatorias y tarifarias, además de facilitar nuevas inversiones en transmisión, distribución y almacenamiento.

La organización también considera necesario diferenciar entre las reformas que requieren modificaciones legales y aquellas que pueden implementarse mediante ajustes regulatorios y administrativos dentro de las competencias actuales de las instituciones.

Chile ha construido una posición favorable en generación renovable y almacenamiento. El desafío de la próxima etapa será convertir esa abundancia de energía limpia en mayor electrificación, inversión, competitividad y desarrollo económico, articulando infraestructura y demanda para aprovechar plenamente el potencial energético del país.

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