La reconstrucción de viviendas afectadas por el terremoto registrado en Colombia será una de las principales prioridades del Gobierno de Abelardo de la Espriella, que anunció un plan de choque para recuperar los hogares de las familias damnificadas en las zonas con mayores daños. La estrategia contempla tomar como referencia el modelo aplicado por el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec) después del terremoto de 1999.
El sismo del 10 de agosto, de magnitud 7,4 y con epicentro en San José del Palmar, Chocó, provocó daños en viviendas, establecimientos educativos, centros de salud, infraestructura vial y otras edificaciones. Un reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) citado por Valora Analitik contabilizaba 2.965 viviendas colapsadas y 6.998 averiadas, mientras que el sector vivienda requeriría alrededor de $9,5 billones para su reconstrucción.
Un modelo basado en el Forec
El Gobierno plantea replicar algunos de los mecanismos utilizados por el Forec, que después del terremoto de Armenia dividió los municipios afectados en 32 zonas de intervención. La administración y ejecución técnica de los proyectos urbanos fue delegada a organizaciones no gubernamentales, gremios empresariales y entidades de la sociedad civil, bajo un esquema de gerencias zonales.
Uno de los elementos centrales de aquel modelo fue evitar que los recursos destinados a la reconstrucción fueran administrados directamente por las tesorerías municipales. En su lugar, los recursos públicos y de cooperación se canalizaron mediante encargos fiduciarios, buscando agilizar la ejecución y establecer mecanismos específicos para el manejo de los fondos.
La experiencia también contempló subsidios directos para propietarios, destinados a cubrir la adquisición de materiales de construcción y el pago de mano de obra. Paralelamente, las gerencias zonales brindaron asistencia técnica para el reforzamiento de viviendas y la aplicación de criterios de construcción sismorresistente.
Reconstrucción con criterios de seguridad
Uno de los principales desafíos será garantizar que las nuevas viviendas y las edificaciones reparadas cumplan con estándares adecuados de seguridad estructural y resistencia sísmica.
El modelo del Forec incorporó asesoría técnica para el reforzamiento de viviendas bajo la normativa sismorresistente vigente en ese momento. Para la reconstrucción actual, el reto será adaptar este enfoque a las normas y condiciones técnicas que rigen actualmente en Colombia.
La intervención deberá considerar además la ubicación de las viviendas. El modelo utilizado en 1999 contempló recursos para familias propietarias de lotes o viviendas completamente destruidas siempre que los terrenos no se encontraran en zonas de alto riesgo no mitigable.
Esto significa que la reconstrucción no se limitará a levantar nuevamente las edificaciones destruidas, sino que deberá incorporar criterios de ordenamiento territorial, gestión del riesgo y planificación urbana para reducir la vulnerabilidad frente a futuros eventos naturales.
Oportunidades para la construcción
El proceso de recuperación representará una importante demanda para el sector de la construcción. La reconstrucción de miles de viviendas requerirá materiales, maquinaria, servicios de ingeniería, mano de obra especializada, transporte y soluciones para infraestructura urbana.
Además de las viviendas, el terremoto dejó afectaciones en otros sectores. El consolidado citado por Valora Analitik registra daños en 328 instituciones educativas y nueve centros de salud, además de cientos de estructuras no residenciales y vías nacionales afectadas.
La magnitud de las necesidades abre oportunidades para empresas vinculadas con cemento, acero, prefabricados, materiales de construcción, sistemas eléctricos, instalaciones sanitarias, maquinaria pesada, ingeniería estructural y gestión de proyectos.
El proceso también podría impulsar la contratación de empresas locales en las regiones afectadas, contribuyendo a la recuperación económica de las comunidades mediante la generación de empleo y la activación de cadenas productivas.
Recursos y coordinación institucional
El Gobierno deberá establecer mecanismos que permitan movilizar los recursos necesarios y garantizar que lleguen efectivamente a las familias afectadas. La emergencia ya ha llevado a plantear mecanismos extraordinarios de financiamiento, incluyendo un crédito de hasta US$450 millones con el Banco Mundial anunciado para atender las consecuencias del terremoto.
La coordinación entre el Gobierno Nacional, las autoridades territoriales, organismos de gestión del riesgo, sector privado, gremios de la construcción y organizaciones de cooperación será determinante para ejecutar los proyectos con rapidez y transparencia.
El proceso también deberá avanzar de manera articulada con el censo y caracterización de damnificados, necesarios para determinar quiénes podrán acceder a los diferentes programas de apoyo. En Risaralda, por ejemplo, el Gobierno anunció medidas de alivio para familias afectadas, incluyendo subsidios de arriendo y apoyo temporal para el pago de servicios públicos, condicionados a la identificación de los hogares damnificados.
La reconstrucción de viviendas tras el terremoto se perfila así como uno de los principales desafíos de infraestructura para Colombia durante los próximos años. La referencia al modelo Forec busca recuperar una experiencia que combinó gerencias zonales, participación privada, asistencia técnica y mecanismos fiduciarios para acelerar la recuperación.
Más allá de reconstruir las viviendas perdidas, el desafío será aprovechar el proceso para mejorar la calidad constructiva, fortalecer la planificación territorial y reducir la exposición de las comunidades frente a futuros terremotos. Para el sector construcción, esta etapa podría convertirse además en un amplio programa de inversión en vivienda, infraestructura social y recuperación urbana, siempre que la ejecución de los recursos esté acompañada de controles técnicos y mecanismos de transparencia.


