El precio internacional de la plata registró un avance semanal de 10%, impulsado principalmente por el debilitamiento del dólar y el cambio en las expectativas sobre la política monetaria de Estados Unidos. El repunte llevó al metal a su nivel más alto en aproximadamente un mes y medio.
En el mercado de futuros de Nueva York, la plata acumuló su cuarto avance en las últimas cinco jornadas. En el Commodity Exchange (Comex), el contrato más activo avanzó 3.6% en la última sesión y cerró en US$63.80 por onza, su mayor cotización desde el 22 de junio.
El comportamiento del metal estuvo relacionado con la publicación de datos económicos más débiles de lo esperado en Estados Unidos. Las nóminas no agrícolas registraron una reducción de 23,000 puestos durante julio, después de un aumento revisado de 20,000 empleos en junio, mientras que el mercado esperaba la creación de aproximadamente 80,000 puestos.
La desaceleración del mercado laboral redujo las expectativas de un nuevo incremento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Según las estimaciones citadas por el mercado, la probabilidad de un alza de tasas en septiembre disminuyó de 57% a 43.9%.
Un escenario de menor presión monetaria favorece a los metales preciosos, debido a que reduce el atractivo relativo de los activos denominados en dólares y genera condiciones más favorables para materias primas como la plata y el oro.
El debilitamiento de la moneda estadounidense también contribuyó al avance de la plata. Al cotizar internacionalmente en dólares, un dólar más débil puede favorecer la demanda del metal entre compradores que operan con otras monedas.
Pese al reciente repunte, la plata mantiene una corrección importante respecto de sus máximos alcanzados durante el año. El 29 de enero, el metal llegó a un récord histórico de US$121.64 por onza y desde entonces ha registrado una fuerte caída.
A finales de julio, el precio cerró en torno a los US$55.50 por onza, su nivel más bajo desde noviembre de 2025. En el segundo trimestre, el metal acumuló una caída de 21%, su peor desempeño trimestral desde el primer trimestre de 2020.
En lo que va de 2026, la plata todavía registra una disminución cercana al 17.5%. Sin embargo, en los últimos 12 meses mantiene una ganancia aproximada de 67%, reflejando la elevada volatilidad que ha caracterizado al mercado.
El comportamiento de la plata también está relacionado con sus fundamentos industriales. El metal posee una doble demanda: es utilizado como activo financiero y, al mismo tiempo, constituye un insumo relevante para sectores como la electrónica, la energía solar y otras tecnologías vinculadas a la transición energética.
Durante 2025, la plata registró un incremento de aproximadamente 150%, su mejor desempeño anual desde 1979. El rally estuvo asociado, entre otros factores, a restricciones en la oferta industrial y a un déficit global de suministro que se mantuvo por quinto año consecutivo.
El reciente repunte vuelve a poner el desempeño de la plata en el centro de atención de los mercados de materias primas, especialmente ante las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal, la evolución del dólar y el comportamiento de la demanda industrial.
Para la industria minera, un escenario de precios elevados puede mejorar las perspectivas de rentabilidad de los proyectos argentíferos y favorecer nuevas inversiones en exploración y desarrollo, aunque la volatilidad del mercado continúa siendo un factor relevante para la planificación de las compañías.



