Un estudio sobre el desarrollo urbano de Santiago de Chile advierte que ocho de cada diez manzanas de la capital presentan un único uso de suelo, una condición que limita la integración de actividades residenciales, comerciales, de servicios y recreativas, impactando directamente en la calidad de vida de cerca de cuatro millones de personas.
La investigación señala que la predominancia de zonas con un solo uso urbano genera ciudades menos dinámicas y obliga a la población a realizar desplazamientos más largos para acceder a servicios básicos, centros de trabajo, establecimientos educacionales, áreas comerciales y espacios de recreación. Esta configuración incrementa los tiempos de viaje, la congestión vehicular y la dependencia del transporte motorizado.
El análisis plantea que la escasa mezcla de usos del suelo representa uno de los principales desafíos para el desarrollo urbano sostenible, ya que limita la creación de barrios más compactos, accesibles y eficientes. En contraste, los sectores con mayor diversidad de funciones presentan mejores condiciones de conectividad, mayor actividad económica y una oferta más amplia de servicios para sus habitantes.
Especialistas destacan que promover un desarrollo urbano de uso mixto favorece una mejor utilización de la infraestructura existente, reduce la expansión desordenada de las ciudades y contribuye a disminuir las emisiones asociadas al transporte. Asimismo, fortalece la actividad económica local al incentivar la convivencia entre viviendas, comercios, oficinas y equipamientos públicos dentro de un mismo entorno urbano.
El estudio también identifica diferencias significativas entre comunas, evidenciando que aquellas con una mayor combinación de usos concentran mejores indicadores de accesibilidad y dinamismo urbano. En contraste, las zonas predominantemente residenciales o exclusivamente destinadas a actividades específicas presentan mayores dificultades para ofrecer servicios de proximidad y oportunidades de desarrollo económico.
Los resultados del informe refuerzan la necesidad de avanzar hacia políticas de planificación territorial que promuevan una mayor integración de usos del suelo, fomentando ciudades más inclusivas, resilientes y sostenibles. La incorporación de criterios de desarrollo urbano equilibrado será clave para enfrentar el crecimiento de las áreas metropolitanas y mejorar la calidad de vida de millones de personas.
El estudio aporta nuevos antecedentes para el debate sobre el futuro de Santiago y otras ciudades latinoamericanas, donde la planificación urbana desempeña un papel determinante en la construcción de entornos más eficientes, competitivos y centrados en las necesidades de sus habitantes.



