El aumento en los costos de energía, transporte y materias primas podría encarecer las nuevas construcciones, aunque los expertos señalan que las viviendas actualmente disponibles no registrarían cambios inmediatos en sus precios.
El reciente shock internacional del petróleo, generado por las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, comenzó a generar preocupación dentro del sector construcción debido al posible incremento en los costos asociados a la ejecución de nuevos proyectos inmobiliarios. Según especialistas, el efecto no se trasladaría de manera inmediata al mercado de viviendas terminadas, sino que impactaría principalmente a los desarrollos que aún se encuentran en etapas iniciales de planificación y construcción.
El incremento del precio del crudo tiene incidencia directa en diversos componentes de la cadena constructiva, debido al mayor costo del transporte de materiales, operación de maquinaria pesada, movimiento de tierras y logística en obra. Además, productos vinculados al sector, como algunos insumos industriales y materias primas, pueden verse afectados por el aumento de los costos energéticos. Las estimaciones del sector apuntan a incrementos de costos que podrían ubicarse entre 5 % y 16,6 %, dependiendo de las características de cada proyecto y su nivel de avance.
De acuerdo con especialistas inmobiliarios, los proyectos que ya cuentan con un alto porcentaje de avance tendrían una menor exposición al incremento de costos, debido a que gran parte de sus contratos, materiales y procesos productivos ya fueron definidos. En cambio, los proyectos que se encuentran en fase de diseño, adquisición de terrenos o etapa inicial podrían incorporar estos mayores costos en sus presupuestos y eventualmente reflejarlos en el precio final de venta.
Para el stock actual de viviendas nuevas disponibles en el mercado, los expertos prevén una mayor estabilidad en el corto plazo. Las inmobiliarias continuarían enfocadas en comercializar las unidades existentes mediante estrategias comerciales, descuentos e incentivos, antes de trasladar completamente los nuevos costos derivados del escenario energético internacional.
El sector advierte además que un periodo prolongado de petróleo elevado podría afectar la velocidad de desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios, reduciendo la oferta futura y generando presiones adicionales sobre los precios de las viviendas. En este escenario, la planificación financiera, la eficiencia constructiva y la búsqueda de alternativas energéticas serán factores clave para mantener la competitividad de la industria.
Ante este panorama, los próximos meses serán determinantes para evaluar cuánto del incremento energético terminará incorporándose al mercado inmobiliario. Mientras los proyectos en ejecución buscan absorber los impactos actuales, los nuevos desarrollos enfrentarán el desafío de adaptarse a un escenario de mayores costos de construcción y mayor incertidumbre internacional.



