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La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó la licencia ambiental para el desarrollo del proyecto minero El Alacrán, una mina de cobre a cielo abierto ubicada en Puerto Libertador, Córdoba, que contempla una inversión cercana a los US$700 millones por parte de la multinacional china JCHX Mining Management.
La iniciativa se perfila como uno de los proyectos mineros más importantes del país en las últimas décadas y busca posicionar a Colombia como un actor relevante en la producción de cobre, un mineral estratégico para la transición energética global debido a su utilización en baterías, paneles solares, vehículos eléctricos y sistemas de generación eólica.
Un proyecto de gran escala
El Alacrán cuenta con reservas estimadas en 97 millones de toneladas de mineral y tendrá una vida útil proyectada de 14 años. Según la compañía, la operación permitirá procesar hasta 20.000 toneladas diarias de cobre, oro y plata.
El proyecto fue declarado de importancia nacional en 2018 y representa un salto significativo para la industria minera colombiana. Actualmente, el país cuenta con una sola mina de cobre en operación, El Roble, ubicada en el departamento del Chocó.
Licencia condicionada a exigencias sociales y ambientales
La aprobación de la ANLA estuvo acompañada de una serie de condiciones orientadas a la protección ambiental y al bienestar de las comunidades locales. Entre las principales exigencias se encuentra el reasentamiento de aproximadamente 400 familias que habitan en la vereda Mina El Alacrán, garantizando viviendas dignas y condiciones económicas adecuadas durante el proceso de traslado.
Además, la licencia establece medidas de compensación ambiental, monitoreo permanente de las fuentes hídricas y obligaciones específicas para el manejo de residuos mineros históricos presentes en la zona debido a décadas de minería informal.
La ANLA explicó que el proyecto requirió una evaluación técnica especializada debido a la complejidad ambiental, social y económica que implica, incluyendo el desvío de fuentes de agua y la intervención de varias quebradas del área de influencia.
Observaciones técnicas generan debate
A pesar de la aprobación, el proyecto ha generado discusión entre expertos y organizaciones ambientales. Durante el proceso de evaluación, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) emitió varios conceptos técnicos en los que señaló inconsistencias y vacíos en algunos estudios presentados por la empresa, especialmente en aspectos relacionados con la hidrogeología y el comportamiento de las aguas subterráneas.
Los documentos del SGC advierten que ciertas formaciones geológicas habrían sido clasificadas como impermeables cuando podrían actuar como acuíferos, situación que podría modificar la evaluación de los impactos sobre los recursos hídricos de la región.
La empresa sostiene que los estudios cumplen con los requisitos establecidos por la autoridad ambiental y que implementará medidas de seguimiento y monitoreo para garantizar la protección de las fuentes de agua durante todas las etapas del proyecto.
Recuperación ambiental y control de pasivos mineros
Uno de los aspectos destacados de la licencia es la obligación de gestionar los pasivos ambientales acumulados por más de tres décadas de minería informal en la zona. La presencia histórica de mercurio, plomo y otros contaminantes ha afectado ecosistemas y cuerpos de agua locales.
Para enfrentar esta situación, el proyecto contempla la construcción de infraestructura especializada para el confinamiento y manejo seguro de relaves y residuos mineros, así como programas de monitoreo ambiental permanente.
Cronograma de ejecución
De acuerdo con los planes presentados por la compañía, el proceso de reasentamiento de la población iniciaría una vez queden en firme las autorizaciones ambientales. Posteriormente, la construcción de la mina comenzaría en 2027 y la etapa de explotación comercial está prevista para 2029.
El desarrollo de El Alacrán marca un nuevo capítulo para la minería del cobre en Colombia y refleja el creciente interés del país por participar en el suministro de minerales críticos para la transición energética mundial. Sin embargo, su ejecución estará bajo el escrutinio de autoridades, comunidades y expertos ambientales que seguirán de cerca el cumplimiento de las condiciones impuestas por la licencia.


