En medio de la carrera global por garantizar el suministro energético, China acaba de poner en marcha una obra que no solo rompe récords de ingeniería, sino que redefine la escala de lo que hoy significa producir y almacenar electricidad.
Se trata de la central hidroeléctrica de bombeo más alta del mundo, un proyecto cuya capacidad permite comparaciones directas con el consumo energético de regiones completas como Antioquia.
La información fue divulgada por PowerChina Chengdu Engineering Corporation Limited, operador del proyecto, y respaldada por datos de la agencia estatal Xinhua, que detallan el alcance técnico y estratégico de esta infraestructura.
Ubicada en el condado de Daofu, en la provincia de Sichuan en el río Yalong, la central se construye a 4.300 metros sobre el nivel del mar, superando ampliamente cualquier referente existente en este tipo de tecnología. Pero más allá de la altitud, lo que realmente llama la atención es su capacidad.
Una hidroeléctrica que podría abastecer a todo el departamento de Antioquia
El proyecto tendrá una capacidad instalada de 2.100 megavatios y una generación anual cercana a los 3.000 millones de kilovatios hora (kWh).
Para poner esta cifra en contexto, Antioquia —uno de los principales centros energéticos de Colombia— registra una demanda anual cercana a 11.188 GWh, según datos del operador del sistema XM.
Esto implica que, en términos anuales, la central de Daofu podría generar cerca de una cuarta parte de toda la energía que consume Antioquia en un año.
Sin embargo, el impacto es aún más llamativo cuando se observa desde el consumo diario. La planta está diseñada para almacenar hasta 12,6 millones de kWh por día, suficiente para abastecer alrededor de dos millones de hogares diariamente.
En Antioquia existen cerca de 2,7 millones de hogares, lo que significa que una infraestructura de este tipo podría cubrir una porción significativa de la demanda residencial del departamento bajo condiciones promedio de consumo.
A diferencia de una hidroeléctrica tradicional, este proyecto funciona como una gigantesca batería. Durante las horas de baja demanda, utiliza electricidad para bombear agua hacia un embalse superior. Luego, cuando el sistema lo requiere, libera esa agua para generar energía.
Este modelo se ha vuelto estratégico en países como China, donde la expansión de energías renovables —especialmente solar y eólica— genera fluctuaciones en la red eléctrica.
La central contará con seis unidades reversibles de 350.000 kilovatios cada una, además de un sistema compuesto por embalses, túneles y una central subterránea, lo que la convierte en una de las infraestructuras energéticas más complejas en desarrollo.
El proyecto implica una inversión estimada de 15.100 millones de yuanes (más de US$2.000 millones) y enfrenta desafíos técnicos poco comunes.
No es menor el hecho de que se construya a más de 4.000 metros de altura. De hecho, el propio director del proyecto, Yu Chuntao, reconoció que “el diseño, la construcción y la fabricación de equipos eléctricos son altamente exploratorios y desafiantes”, debido a la falta de precedentes en este tipo de desarrollos en zonas de alta montaña.
Una vez finalizada, la central estará conectada a redes de 500 kV y 1.000 kV, lo que permitirá transportar energía hacia grandes centros urbanos como Chengdu, uno de los principales polos económicos del suroeste chino.
Además de generar electricidad, el sistema servirá para estabilizar la red, gestionar picos de demanda y respaldar el suministro en momentos críticos.


