“Construimos el futuro con sustentabilidad”. La frase, parte de la Carta de Valores de Codelco, marca el camino hacia una operación más responsable con el medioambiente y las comunidades. En ese contexto, la Corporación consolidó su hoja de ruta de economía circular, una estrategia integral con una meta ambiciosa: valorizar el 70% de sus residuos no peligrosos al 2030.
Este plan responde a compromisos internacionales y nacionales como el sello de producción responsable The Copper Mark, los principios del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM), la Ley REP y la Política Nacional Minera 2050. Además, se articula en tres ejes fundamentales: la ejecución de iniciativas operativas en terreno, con una amplia cartera de proyectos; el desarrollo de lineamientos corporativos internos que aseguren trazabilidad y estandarización en los contratos; y la creación de ecosistemas de innovación con proveedores y actores territoriales para incremental las posibilidades de valorización.
“En Codelco entendemos que hoy no existe producción sostenible sin responsabilidad con el entorno. La economía circular nos obliga a revisar cada proceso y cada insumo, y eso no solo reduce impactos: mejora nuestra eficiencia y competitividad. Los resultados en terreno confirman que es una decisión correcta, tanto ambiental como económicamente”, explica Gabriel Méndez, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de Codelco.
Neumáticos, escombros y residuos metálicos
La hoja de ruta define 18 iniciativas concretas para alcanzar las metas de valorización de 2026. Esta cifra escala a 54 en la planificación para 2030. Las acciones se enfocan, sobre todo, en la gestión de los principales residuos no peligrosos generados por la Corporación, como son los neumáticos fuera de uso (NFU), los escombros originados en distintas etapas de las operaciones y los metales provenientes de chatarra e insumos desgastados.
Uno de los proyectos de economía circular más significativos en el ámbito de los NFU es el recauchaje preventivo de neumáticos de camiones de extracción (CAEX), que pueden alcanzar un diámetro superior a 4,5 metros. La experiencia reciente en la División Chuquicamata demostró el potencial de este sistema. Entre enero de 2024 y junio de 2025, se recaucharon 321 neumáticos de este tipo en alianza con un proveedor externo. El aumento de la vida útil de este elemento clave para los vehículos mineros permitió reducir en 1.293 toneladas los residuos generados, así como evitar la compra de 121 neumáticos nuevos. Esto significó un ahorro de cerca de US$ 2,2 millones para la Corporación.
En paralelo, Codelco está impulsando un innovador sistema que permite utilizar escombros en reemplazo de áridos naturales, lo que se traduce en una reducción directa de gastos. Para 2026, por ejemplo, se proyecta una gestión de 12.600 m³ de escombros generados en la División Radomiro Tomic, que mediante un proceso interno serán reconvertidos en áridos reciclados para la construcción de infraestructura del depósito de relaves Talabre. Esto implica un ahorro total de US$ 3,77 millones, al no requerir la compra de nuevo material y evitar el transporte de los escombros hacia su disposición final, de acuerdo con la normativa vigente.
La hoja de ruta también contempla el escalamiento de modelos de insumos circulares, poniendo especial énfasis en iniciativas que ya han demostrado resultados exitosos en distintas divisiones. Entre ellas destaca el modelo de recuperación de bolas de molienda, actualmente implementado en El Teniente y Andina, que será extendido a Salvador en 2026. Este sistema consiste en el retiro de bolas de molienda desgastadas en desuso y residuos metálicos (scrap) por parte del proveedor, revalorizándolos como materia prima para fabricar nuevas bolas.
Durante 2025, los modelos de insumos circulares, que incluyen la recuperación de bolas de molienda entre otras iniciativas, generaron beneficios directos superiores a US$ 700.000. Para 2026, la proyección es duplicar estos resultados y recuperar más de 5.000 toneladas de residuos, los que serán reincorporados a la operación a través de la circularidad.
“Uno de los aprendizajes más importantes de este proceso es que la economía circular funciona mejor cuando involucra a los proveedores desde el inicio. El modelo de recuperación de bolas de molienda es un ejemplo perfecto: el proveedor retira el residuo, lo revaloriza y lo devuelve como insumo. Todos ganan, y el ciclo se cierra. Eso es lo que queremos replicar”, comenta Pablo Contreras, gerente de Acción Climática de Codelco.



