La forma de pactar los arriendos en Chile varía ampliamente según la comuna donde se ubique la propiedad. Así lo demuestra un sondeo de PROurbe Gestión Inmobiliaria, que levantó el tipo de pago (en UF o pesos) en las 15 comunas del Gran Santiago con mayor oferta de departamentos y casas en arriendo.
En el sector oriente, la UF es la que domina: Vitacura registra un 98% de arriendos bajo esta modalidad, seguida por Lo Barnechea (95%) y Las Condes (89%). “Hace cinco o seis años era poco común ver este tipo de acuerdos, pero ahora es cada vez más habitual. Mientras más alto sea el valor de la propiedad, más probabilidad hay de que se cierre el contrato en UF”, explica Víctor Danús, gerente general de PROurbe.
A juicio del experto, además de la incertidumbre económica y la creciente alza en la inflación, el valor del suelo es otro factor que influye. “Se trata de comunas donde la plusvalía del suelo es muy alta y los dueños de la propiedad también quieren ver reflejado ese retorno mes a mes”, explica. Según estudios de mercado levantados por PROurbe, en todas las comunas del sector oriente del informe el valor promedio en arriendos se ubica entre 0,38 y 0,42 UF por m2.
En contraste, los arriendos en pesos predominan en comunas con valores más accesibles. Recoleta, Estación Central y La Cisterna -que rondan un promedio de 0,2 UF por m2 en publicaciones de arriendos- registran un 100% de contratos en moneda local, seguidas por Quinta Normal con 98%, Santiago Centro con 96%, y Maipú con 95%.
Asimismo, se registran comunas donde la tendencia es mixta. Ñuñoa, por ejemplo, concentra un 50% de sus arriendos en pesos. “La predominancia del peso en estas comunas se explica pues este mecanismo entrega mayores certezas. El arrendatario tiene claridad de su gasto mensual y el arrendador también tiene menos riesgo de impagos”, explica Danús.
En esa misma línea, el gerente de PROurbe subraya que –más allá de la modalidad– los inversionistas deben considerar la rentabilidad efectiva de su propiedad. “Va a depender de la ocupación y de las condiciones del mercado de arrendatarios, por lo que en un lugar puede funcionar la UF, pero en otros no, ya que puede implicar una presión insalvable sobre el presupuesto mensual, especialmente en escenarios de ajuste al alza”, agrega.
Desde PROurbe señalan que el comportamiento de la UF será un factor a monitorear en el corto plazo. “Habrá que ver cómo impacta el ajuste de la inflación en abril, especialmente en un contexto donde las decisiones de arriendo están cada vez más sensibles al costo de la vida”, enfatiza Danús.



