Del total de 395 proyectos en evaluación ambiental en el SEIA, más de un tercio corresponde a iniciativas de energía, seguidas por proyectos inmobiliarios y minería.
Es la palabra de moda en el último año. La denominada “Permisología” pasó del debate técnico al político, y profundizando en su significado, las Evaluaciones Ambientales son una piedra angular.
Karen Lassalle, Gerente de Evaluación Ambiental y Permisos de GHD Chile, explica que “si bien el foco público suele ponerse en la cantidad de permisos, en la práctica los mayores cuellos de botella se generan durante la evaluación ambiental, cuando los proyectos enfrentan observaciones reiteradas relacionadas con líneas de base incompletas, un sinfín de guías, evaluación de impactos acumulativos, modelaciones ambientales, gestión del recurso hídrico, planes de mitigación y compensación, y procesos de participación ciudadana”.
Al cierre de marzo, y de acuerdo con información disponible en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), existían 394 proyectos en evaluación, de los cuales un 35% correspondía al sector energía, seguido por proyectos inmobiliarios (17%), minería (14%) y saneamiento ambiental (11%), representando conjuntamente una inversión aproximada de USD $38.170 millones.
Aterrizando el concepto
Si bien existen sectores con una considerable cantidad de permisos para que los proyectos comiencen su etapa operativa, una reducción cuantitativa del checklist no pareciera ser la solución idónea.
“Más que una reducción cuantitativa de permisos por sector -lo que podría comprometer estándares ambientales-, la experiencia indica que el mayor impacto positivo se logra mejorando la eficiencia y coordinación del sistema, comenzando desde la etapa de evaluación ambiental”, explica la ejecutiva de GHD Chile.
Lo anterior, teniendo en cuenta también las dimensiones propias que posee cada sector. Por ejemplo, desde la perspectiva ambiental, energía y minería presentan altos niveles de complejidad durante la evaluación. En general, aclara Karen Lassalle, son asociados a la extensión territorial de los proyectos, la superposición con áreas sensibles (recursos hídricos, biodiversidad, comunidades) y la profundidad de los estudios ambientales exigidos, tanto en declaraciones de impacto ambiental como en estudios (EIA).
¿Cómo mejorar en Chile?
Actualmente, los mayores niveles de complejidad se concentran en permisos asociados a organismos como la Dirección General de Aguas (DGA) y SERNAGEOMIN, pero también ante tramitaciones con el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).
Sin embargo, la ejecutiva de GHD Chile afirma que “gran parte de estas dificultades podría anticiparse y resolverse si los estudios ambientales incorporan tempranamente criterios técnicos alineados con los requerimientos sectoriales, evitando reprocesos posteriores”.
Desde una mirada ambiental estratégica, existen diversas oportunidades de mejora:
- Fortalecer la etapa de prefactibilidad ambiental, incorporando evaluaciones tempranas de riesgo regulatorio, hídrico, cultural, social y territorial.
- Diseñar estudios ambientales más integrados, donde la ingeniería este claramente vinculada a los permisos sectoriales futuros.
- Permitir, en ciertos casos, una tramitación sectorial paralela a la evaluación ambiental, cuando existan antecedentes técnicos suficientemente robustos.
- Incorporar herramientas de inteligencia artificial y análisis avanzado de datos tanto en la elaboración como en la revisión de expedientes ambientales, reduciendo tiempos sin disminuir exigencias.
- Mejorar la articulación entre evaluación ambiental y permisos sectoriales.
- Reducir duplicidades de información y reconsideraciones técnicas.
- Incentivar una planificación ambiental más estratégica desde etapas tempranas de los proyectos.
Finalmente, y desde la perspectiva de la ejecutiva de GHD, el desafío no es únicamente simplificar permisos, sino elevar el estándar y la integración de las evaluaciones y estudios ambientales, permitiendo que los proyectos avancen con mayor certeza, menor reproceso y mayor legitimidad ambiental y social.



