Felipe Otálvaro y Julián Trujillo, dos investigadores del grupo Síntesis y biosíntesis de metabolitos naturales, de la Universidad de Antioquia, acaban de patentar un nuevo detector de mercurio, ese metal pesado y plateado que a temperatura ambiente se convierte en un líquido inoloro, y que a simple vista es indetectable.
Aunque lograron el hallazgo sin estarlo buscando.
—Durante nuestro trabajo cotidiano en el grupo de investigación estábamos ensamblando una molécula que sabemos que aparece en las plantas de banano y que tiene la particularidad de ser muy bonita porque tiene ese fenómeno de la fluorescencia, es decir, brilla de distintos colores con la luz, y en ese momento nos dimos cuenta de un detalle muy íntimo: que tiene una partecita que si se cambia por otra, modula precisamente esa capacidad de fluorecer —cuenta Felipe Otálvaro que además de ser el director del grupo desde que lo creó en el 2007, es profesor del Instituto de Química del mismo campus.
Lo que acaban de descubrir —él y Julián— era la simple intimidad de la molécula, sin pensar aún o sin tener claridades sobre sus posibles aplicaciones, sin embargo, durante este trabajo de ensamble recordaron que años atrás, en otro proyecto, habían dado con otra molécula que aparece en una planta comúnmente llamada Jacinto de agua y que completaba muy bien las propiedades de esta que estaban armando porque ambas se podían modular.
El mercurio está presente de forma natural en el medio ambiente, aunque su problema radica en sus altas emisiones a causa de la actividad humana en el último tiempo, las cuales provienen de dos fuentes principales.
La primera, la combustión del carbón, el lignito, la turba y la madera, ya que al arder liberan pequeñas cantidades de este metal. Y la segunda, la extracción de oro, aumentando aquí la acumulación en el ambiente mucho más que en otros lugares del mundo ya que, en Colombia, el oro es el cuarto producto más exportado, según el Observatorio de Complejidad Económica (OEC).
Es decir, “este es el país que más mercurio per cápita libera al ambiente en el mundo, con 75 toneladas cada año”, escriben en WWF. De hecho, la Mesa Nacional para el Control de Mercurio, convocada en enero de 2023, planteó una gran preocupación frente al tema ya que identificó más de “83 sitios como potencialmente contaminados con mercurio y que en ciudades como Bucaramanga, estos niveles superan hasta 160 veces lo permitido normativamente, evidenciando que el problema se ha vuelto una cuestión permanente” en el territorio nacional.



