Omar García tiene frente a él un equipo con cuatro pantallas y una vista que es, cuando menos, impactante. Enclavadas en una montaña en el Noroccidente antioqueñoestán las primeras 4 -de 8- turbinas de Hidroituango, la hidroeléctrica más grande de Colombia y que, cuando funcione en su totalidad, suplirá alrededor del 16 % de la demanda energética nacional.
En las cuatro pantallas que observa diariamente, Omar está pendiente de nada menos que de 65.000 variables que permiten que las turbinas 1 y 2, que empezaron a funcionar a finales de 2022, operen con normalidad.
Llegar a ese punto no fue fácil. Apenas cinco años y un mes antes, el 12 de mayo de 2018, uno de los túneles de desviación del río Cauca se destaponó. La creciente afectó al poblado de Puerto Valdivia, cercano al proyecto, así como la maquinaria al interior de la hidroeléctrica. Fue tal el daño que llegó a ponerse sobre la mesa que Hidroituango no funcionara.
Sin embargo, el año pasado lo hizo. A finales de noviembre, luego de meses de aplazamientos, las unidades 1 y 2 comenzaron a generar energía. Hasta mayo de 2023, generaron 1.637,27 gigavatios de energía por hora (GWh). Suficiente para suplir la demanda de energía de una ciudad intermedia como Pereira.
En total, la unidad 1 ha operado por 3.603 horas. Y la unidad 2, durante 2.578 horas. Pero que las turbinas ya estén funcionando no significa que no haya inconvenientes en el funcionamiento de Hidroituango.



