Producción minera de México reportó caída de 5.8 % interanual en julio de 2025

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la producción industrial de México retrocedió 2.7 % en el mismo periodo.

De acuerdo con cifras originales del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), la producción minera mexicana registró una contracción de 5.8 % interanual en julio de este año, seguida por la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, agua y gas, que disminuyó 3.7 %.

La construcción retrocedió 3.5 %, mientras que las industrias manufactureras cayeron 1.9 % en el mismo periodo. En conjunto, la producción industrial de México retrocedió 2.7 %, arrastrada por caídas en los cuatro sectores que componen el indicador, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

¿Qué otras cifras registró la actividad industrial mexicana?

En cifras desestacionalizadas, la actividad industrial también presentó una baja de 2.8 % respecto al mismo mes del año pasado. Por componentes, la minería volvió a ser el rubro más afectado, con un retroceso de 5.9 %, en tanto que la construcción cayó 4.1 %, la energía 3.7 % y las manufacturas 1.8 %.

El panorama acumulado entre enero y julio de 2025 tampoco resulta alentador. En ese periodo, la producción industrial disminuyó 1.5 % frente al mismo lapso de 2024. La minería encabezó las pérdidas con una caída de 8.3 %, seguida por la generación y suministro de energía (-2.4 %), la construcción (-1.4 %) y las manufacturas (-0.2 %).

Este desempeño confirma la debilidad estructural del sector industrial mexicano, que ya había registrado tres caídas consecutivas en meses previos. En junio, la producción retrocedió 0.4 % interanual, principalmente por descensos en minería y electricidad.

La tendencia negativa se inscribe en un entorno de desaceleración económica nacional. Analistas señalan que el crecimiento de México en 2025 fue ajustado a un rango de entre 0.5 % y 1.5 %, por debajo de la meta oficial de entre 1.5 % y 2.3 %, lo que anticipa mayores retos para la segunda mitad del año.

Ventas de vehículos eléctricos nuevos llegarán a 40% del mercado global en 2030

La transformación del sector automotriz global, impulsada por el crecimiento sostenido de los vehículos eléctricos (EV), está reconfigurando el panorama manufacturero en América Latina. Con el litio como recurso estratégico y una creciente capacidad industrial, la región se integra aceleradamente a la cadena de valor de la electromovilidad, apoyada en soluciones avanzadas de automatización.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), las ventas de vehículos eléctricos nuevos alcanzarán los 20 millones de unidades este año y podrían representar el 40% del total global para 2030 si se mantienen los compromisos climáticos actuales. Este cambio estructural ha disparado la demanda por baterías de ion-litio y, con ello, el desarrollo de nuevas plantas de fabricación a gran escala.

De acuerdo con S&P Global Commodity Insights, la capacidad global para producir baterías se duplicará con creces hacia el final de la década. Pasando de 2,8 TWh en 2023 a 6,5 TWh en 2030. Este escenario exige procesos de manufactura más eficientes, seguros y sostenibles.

Ante la creciente demanda de eficiencia y sostenibilidad en la industria de electromovilidad, Rockwell Automation está acompañando a fabricantes de baterías y vehículos eléctricos con tecnologías avanzadas que optimizan la producción, fortalecen el control de calidad, minimizan el desperdicio en procesos críticos y garantizan la seguridad en el manejo de materiales sensibles. Este soporte se articula a través de plataformas como FactoryTalk® InnovationSuite, sistemas MES y la estrategia Connected Enterprise®. Las cuales integran datos, procesos y operaciones en tiempo real, alineándose con los estándares globales y potenciando la productividad mientras se mitigan riesgos operativos.

“La automatización es un habilitador clave para escalar la producción de baterías de manera segura, eficiente y sostenible. A través de nuestras soluciones integradas, transformamos entornos industriales conectados y digitalizados, optimizando desde el ensamblaje de celdas hasta el vehículo eléctrico. Este enfoque permite evolucionar a modelos lights-off con operación autónoma, control de calidad en tiempo real y trazabilidad completa. Incluyendo Battery Passport, consolidando así nuestra propuesta de valor en competitividad y sostenibilidad”. Así lo explica Israel Álvarez, Consultor Global de Industria en Rockwell Automation.

Un ejemplo de esta implementación puede observarse en Norteamérica, donde fabricantes como The Shyft Group han confiado en Plex, la plataforma de planificación empresarial de Rockwell para acelerar su incursión en electromovilidad. La empresa desarrolló un chasis liviano para camiones eléctricos de última milla, logrando llevarlo del diseño a la operación en tan solo nueve meses. Este avance fue posible gracias a la integración total de operaciones, finanzas y cadena de suministro en una sola plataforma digital.

Los vehículos resultantes son 100% eléctricos y diseñados para recorridos urbanos de hasta 350 kilómetros. Lo que los convierte en una solución eficiente para la logística urbana. “Estos proyectos muestran cómo la tecnología puede acelerar la innovación en movilidad sustentable. Al mismo tiempo que mejora la competitividad industrial”, agrega el ejecutivo.

La experiencia acumulada por Rockwell Automation en la industria automotriz, junto con su red de socios tecnológicos y fabricantes OEM, posiciona a la compañía como un actor clave en el impulso de la electromovilidad en América Latina, conectando a la región con las principales tendencias globales en automatización inteligente y producción sustentable.

Minería mexicana: motor de 192 sectores productivos: CIDE

La minería en México se consolida como un sector estratégico para el crecimiento económico, al abarcar 192 sectores productivos y dinamizar más de 14 millones de empleos, según el estudio “Relevancia del sector minero mexicano en el desarrollo económico nacional”, elaborado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en colaboración con la Cámara Minera de México (CAMIMEX).

El análisis, realizado por investigadores del CIDE, revela que la minería impulsa la economía a través de relaciones de encadenamiento hacia adelante y hacia atrás. Hacia adelante, abastece a 123 ramas de la economía que utilizan minerales como insumo básico, generando 4.3 millones de empleos y un valor de producción superior a los 10 billones de pesos. Hacia atrás, se vincula con 26 sectores proveedores que aportan 2.6 millones de empleos y más de 5 billones de pesos en producción.

Empleos y salarios por encima del promedio nacional

El estudio subraya que la minería genera más de 3 millones de empleos entre directos e indirectos, de los cuales 416 mil son directos con una remuneración promedio de $22,518 pesos mensuales, 30% superior al promedio nacional y muy por encima de la línea de bienestar.

Adicionalmente, la industria impulsa 43 ramas de servicios asociados, que generan casi 7 millones de empleos adicionales, lo que refleja su impacto transversal en la economía mexicana.

Pedro Rivero, presidente de CAMIMEX, destacó que la minería representa un pilar del desarrollo económico: “Su aporte del 4.7% al PIB nacional y su capacidad de generar empleos en zonas rurales demuestran que es un motor de bienestar y competitividad”.

Valor agregado y contribución fiscal

El documento explica cómo los minerales multiplican su valor a medida que se transforman en insumos industriales: la plata hasta 28 veces, el cobre 160 veces y el hierro más de 8,700 veces.

Asimismo, si la productividad minera aumentara un 10%, se generarían 34 mil nuevos empleos directos y 14 mil millones de pesos adicionales en contribuciones fiscales, que se sumarían a los 45 mil millones de pesos que el sector aportó en 2024.

Minería y competitividad en Norteamérica

El estudio enfatiza que más del 90% de las exportaciones mineras hacia Estados Unidos incorporan procesos de refinación y manufactura, lo que convierte a México en un proveedor clave de valor agregado dentro del marco del T-MEC.

Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), señaló: “La capacidad de México para proveer insumos a través de los minerales refuerza su papel como socio industrial indispensable dentro del tratado regional”.

Por su parte, Alejandro Malagón, presidente de CONCAMIN, recordó que la minería es uno de los cinco sectores que más contribuyen al PIB industrial, con un 8.7%, al ser eslabón esencial de cadenas como la automotriz, electrónica, petroquímica y energética.

Retos y oportunidades para el sector

El CIDE advierte que para aprovechar el potencial de la minería es necesario consolidar una política industrial que impulse la innovación tecnológica en exploración geológica, promueva prácticas sostenibles, mejore la eficiencia regulatoria e integre a las comunidades locales en el desarrollo de proyectos.

Los autores concluyen que la minería no solo es fundamental para la economía mexicana, sino también para la competitividad e integración de Norteamérica, aportando insumos estratégicos que fortalecen la transición hacia industrias más complejas y tecnológicamente avanzadas.

AHR México, encuentro de innovación, tecnología, negocios y tendencias globales

En el marco de la AHR Expo México 2025, considerada la exposición más importante de aire acondicionado y refrigeración en Latinoamérica, Danfoss reafirma su compromiso con la innovación tecnológica y la sostenibilidad, presentando un portafolio de soluciones diseñadas para transformar la industria HVAC-R en Norteamérica.

Con tres décadas de presencia en México, la compañía danesa anunció sus más recientes lanzamientos enfocados en eficiencia energética, reducción de emisiones y competitividad industrial, destacando su contribución al fortalecimiento de la cadena de suministro local mediante productos fabricados en el país.

Entre las innovaciones que Danfoss presentará se encuentran los Compresores Turbocor®, líderes globales en tecnología sin aceite, que utilizan cojinetes magnéticos para garantizar máxima eficiencia y durabilidad. Asimismo, destacan los Sensores A2L, diseñados para monitorear refrigerantes de bajo potencial de calentamiento global (GWP), asegurando un manejo seguro y eficiente; así como los transmisores de presión y temperatura, que optimizan el control en aplicaciones industriales. La compañía también dará a conocer lanzamientos clave como el Neocharge, Almart, AK-CC25 y nuevas unidades condensadoras.

“Estamos cumpliendo 30 años en México con la firme convicción de seguir creciendo e impulsar la transición hacia tecnologías más sostenibles. Nuestra innovación no solo optimiza el uso de recursos, también ayuda a reducir la huella de carbono y a mejorar la eficiencia operativa de nuestros clientes”, afirmó Sony Martínez, director de ventas de Climate Solutions de Danfoss México.

Además de su exposición de productos, Danfoss participará activamente en la agenda académica de AHR Expo 2025. Ofrecerá un curso especializado sobre compresores Turbocor®, enfocado en sus ventajas de eficiencia y operación sin aceite, así como una presentación en el Teatro de Nuevas Tecnologías, donde abordará la transición segura hacia refrigerantes más limpios.

La AHR Expo México, que este año se celebra en Nuevo León, cuenta con 27,000 metros cuadrados de exhibición, más de 530 expositores, 60 conferencias y talleres y la participación de más de 14,500 profesionales del sector. El evento se posiciona como un espacio estratégico para el networking, la actualización normativa y el impulso de soluciones sustentables en América Latina.

Con esta participación, Danfoss no solo celebra su trayectoria en México, sino que reafirma su liderazgo en el desarrollo de tecnologías que promueven la sostenibilidad, la eficiencia energética y el crecimiento industrial del país.

Descarbonización industrial y cómo acelerarla en México

La ola de cambio en el mundo que han generado las energías limpias ha hecho que México empiece a modificar poco a poco su forma de suministrar electricidad, en especial por los compromisos tanto con el medio ambiente como con los inversionistas que buscan una industria segura, que no contribuya al cambio climático.

En 2022, México actualizó su porcentaje de reducción de emisiones de gases contaminantes, subiendo de 22% a 35%, según el Acuerdo de París. Sin embargo, también se ha incrementado el apoyo interno a la energía proveniente de recursos contaminantes y no renovables, como el petróleo.

México sigue clasificado como un país críticamente insuficiente en cuestión de promesas de reducción de emisiones de CO₂. Por sólo mostrar algunos números: en 2019, las emisiones de carbono por sector en México provenían 33% de la producción de electricidad y calor, 35% del transporte y 13% de industrias manufactureras y construcción, según el estudio Transporte 2050: el camino hacia la descarbonización y la resiliencia climática en América Latina y el Caribe de BID.

El hecho de que los suministros de energía sean uno de los mayores contribuyentes a la generación de contaminación evidencia la falta de protagonismo de las energías limpias a nivel nacional, como la eólica o la solar.

Cabe destacar que el gobierno mexicano rectificó en el Acuerdo de París para reducir los gases de efecto invernadero. Con una meta actualizada de reducción en la cual se combina con un 30% proveniente de recursos propios y un 5% de apoyo internacional acordado.

Una de las muchas soluciones que pueden plantearse el gobierno mexicano y las empresas para reducir las emisiones de carbono, que afectan tanto a las inversiones en México como al medio ambiente, es la utilización del almacenamiento energético a través de baterías de litio, como el de Quartux.

Esta tecnología pueden reducir hasta un 40% el recibo de luz de la CFE con tarifas GDMTH. Además de proteger contra apagones y disminuir significativamente las emisiones de carbono.

De manera complementaria, el autoconsumo por sistemas solares fotovoltaicos se ha consolidado como una de las herramientas efectivas para avanzar hacia la sostenibilidad industrial. En este esquema, los contratos de compra de energía o PPA (Power Purchase Agreement) permiten a las empresas producir electricidad limpia directamente en sus instalaciones. Mientras un tercero asume la inversión y la operación del sistema. Este modelo, que ya se utiliza ampliamente en otros países, ofrece beneficios económicos al reducir la dependencia de la red. Así como mejora la planeación financiera al fijar precios de energía a largo plazo y contribuye a que las compañías mexicanas cumplan con las metas globales de reducción de emisiones.

 

Convocatoria Independencia Enegética Industrial

En este sentido, Quartux y Bono 2, así como Sociedad Mexicana de Normalización y Certificación (NORMEX) están lanzando una iniciativa llamada Independencia Energética Industrial 2025. Mediante la cual 20 empresas mexicanas recibirán 500 millones de dólares para instalar baterías de litio y sistemas de energía solar que utilizan inteligencia artificial. Todo esto tiene como objetivo que generen el 100% de la energía en el sitio, eliminando costos eléctricos y reduciendo significativamente las emisiones de carbono.

Esta iniciativa también incluye beneficios como permisos, certificaciones y una plataforma digital para la descarbonización de los negocios participantes. Lo que contribuye a reducir los costos de las energías fósiles utilizadas por la red de la CFE.

Es una convocatoria abierta a nivel nacional para todas las empresas con consumos superiores:  1 MW, con fecha límite de participación el 30 de septiembre. Los resultados serán publicados el 13 de octubre de 2025. Si una empresa quiere participar, puede inscribirse de forma gratuita a través del siguiente enlace.

Con este tipo de iniciativas, México podría tomar la delantera en la región, convirtiéndose en uno de los países con mejores políticas medioambientales de reducción de carbono y con mayor acceso a inversiones de empresas internacionales, que verían en el país un territorio prometedor para negocios socialmente responsables que nos beneficien a todos.

Minería impulsa el desarrollo económico de México con más de 14 millones de empleos

En un país que busca fortalecer su papel como socio estratégico en América del Norte, pocos sectores tienen un impacto tan profundo y transversal como la minería. Lejos de ser una actividad del pasado, la industria minera se revela hoy como una fuente insustituible de empleo, innovación tecnológica y crecimiento económico para México. Así lo confirma el estudio “Relevancia del sector minero mexicano en el desarrollo económico nacional”, elaborado por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en colaboración con la Cámara Minera de México (CAMIMEX).

Los investigadores Rodrigo Aliphat Rodríguez, Óscar Arturo García González y Vanessa Veintimilla Brando, responsables del estudio, ofrecen cifras y análisis que desmontan mitos y posicionan a la minería como un engranaje clave del aparato productivo nacional. Su trabajo detalla cómo esta industria se conecta directamente con 192 sectores económicos a través de complejas cadenas de valor, tanto de suministro como de demanda.

El primer hallazgo es contundente. Hacia adelante, la minería abastece a 123 ramas industriales que requieren minerales como insumo básico. Desde la manufactura hasta la transformación de metales, estas actividades generan más de 4.3 millones de empleos y un valor de producción que supera los 10 billones de pesos. Hacia atrás, la cadena minera absorbe insumos y servicios de 26 sectores proveedores, generando otros 2.6 millones de empleos y una producción que rebasa los 5 billones de pesos.

Este doble flujo económico convierte a la minería en una suerte de corazón productivo, bombeando recursos y oportunidades a lo largo del país. Los expertos del CIDE lo resumen con claridad: “La minería constituye un eje clave para el crecimiento de otras industrias y el dinamismo de decenas de proveedores, posicionándose como un referente en la competitividad internacional de México”.

Además del impacto directo en los sectores industriales, el estudio resalta la existencia de un ecosistema paralelo de 43 ramas de servicios asociados, que amplifican los efectos económicos de la minería. Este entorno genera 6.9 millones de empleos adicionales y representa una producción equivalente a 5 billones de pesos. La transversalidad de la minería queda así plenamente demostrada.

Si bien estos datos hablan de escalas macroeconómicas, hay un rostro humano detrás de cada cifra. El sector minero emplea directamente a más de 416 mil personas, muchas de ellas en comunidades rurales donde la minería representa la única fuente de empleo formal. Cuando se suman los empleos indirectos generados a lo largo de la cadena de valor, el total rebasa los 3 millones de trabajadores, con una incidencia económica en más de 14 millones de personas.

Además, estos empleos destacan por su calidad. El salario promedio en el sector ronda los $22,518 pesos mensuales, tres veces el salario mínimo y por encima del promedio de otras industrias, como la manufactura. La minería no sólo crea empleos: crea empleos bien remunerados, formales y con beneficios que superan al promedio nacional.

Pedro Rivero, presidente de CAMIMEX, resume así el impacto social y económico del sector: “La minería es un motor de economía y bienestar para México. Su aporte del 4.7% al PIB nacional y su presencia en regiones marginadas la convierten en un pilar del desarrollo económico y social”.

Más allá de la generación de empleo, el estudio subraya el potencial transformador de los minerales. Cada uno de ellos multiplica su valor a medida que avanza en la cadena de procesamiento. La plata, por ejemplo, puede aumentar su valor hasta 28 veces; el cobre, 160 veces; y el hierro, más de 8,700 veces. Estos incrementos son producto del trabajo industrial, tecnológico y logístico que se realiza en el país, lo que convierte a México no solo en un productor de materias primas, sino en un transformador con valor agregado.

En el contexto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), este valor agregado adquiere un peso geopolítico. Más del 90% de las exportaciones mineras mexicanas a Estados Unidos incluyen procesos industriales como el refinado o la manufactura. Actualmente, el 52% del total de exportaciones del sector tienen como destino el mercado estadounidense, lo que consolida a México como un socio industrial clave para industrias tan estratégicas como la automotriz, la electrónica o la energética.

Francisco Cervantes, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), es claro al respecto: “La capacidad de México para proveer insumos a través de los minerales refuerza su papel como socio industrial indispensable dentro del T-MEC”.

Desde la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN), Alejandro Malagón va más allá: “La minería es uno de los cinco sectores que más suman al PIB industrial, con un aporte del 8.7%”. Destaca también su papel como eslabón fundamental en industrias como la construcción, la petroquímica y la eléctrica.

Sin embargo, el informe no se limita a celebrar lo logrado. Advierte también sobre la necesidad de una política industrial minera más robusta, que fomente la innovación tecnológica, sobre todo en la exploración geológica. Plantea que se deben reforzar los marcos regulatorios para facilitar la inversión y agilizar los trámites, sin dejar de lado la sostenibilidad y la participación activa de las comunidades.

En un país donde los debates sobre la minería a menudo se polarizan, el estudio del CIDE y CAMIMEX ofrece una plataforma objetiva y sustentada en datos para repensar el lugar de esta industria en el futuro económico de México. Porque la minería no es una actividad aislada ni ajena al desarrollo: es un engranaje complejo, interconectado, vital. Apuesta por la transformación productiva, por la integración regional y por el bienestar colectivo.

Resulta fundamental que este tipo de análisis circulen más allá del ámbito académico o empresarial. Comprender que un mineral extraído en Zacatecas puede terminar en un auto eléctrico fabricado en Detroit o en un panel solar en Querétaro ayuda a dimensionar la importancia real de la minería. No se trata solo de extracción: se trata de valor, empleo, conocimiento y futuro.

Newmont: El Gigante de Zacatecas

Newmont, el titán global del oro, mantiene en México una operación de escala monumental a través de su mina Peñasquito en Zacatecas.

Tras superar una costosa huelga en 2023, la compañía ha demostrado una robusta capacidad operativa, registrando cifras de producción y financieras que reafirman al activo como uno de los pilares de su portafolio. Sin embargo, este desempeño se ve opacado por un horizonte de crecientes desafíos. La consolidación de la nueva Ley de Minería, junto a persistentes conflictos socioambientales, configura un escenario de riesgo que pone a prueba la estrategia a largo plazo de la minera en el país. El caso de Newmont en México es un estudio en tiempo real sobre la gestión de riesgos no operativos en una jurisdicción cada vez más compleja.

 

Producción y finanzas post-huelga

Los resultados operativos de 2024 y el primer semestre de 2025 confirman la capacidad técnica de Peñasquito. Tras la paralización de cuatro meses en 2023, la mina no solo recuperó su ritmo, sino que superó las expectativas. Las ventas atribuibles a Peñasquito alcanzaron los $2.8 mil millones de dólares en 2024, un notable incremento impulsado por la normalización de operaciones. La producción de oro se situó en aproximadamente 350,000 onzas, mientras que la de plata superó los 30 millones de onzas, consolidándola como una de las principales productoras de este metal a nivel mundial.

Igualmente significativos son los subproductos: la producción de zinc rondó las 450 millones de libras y la de plomo las 180 millones de libras. Los costos de mantenimiento todo incluido (AISC, por sus siglas en inglés), una métrica clave para la industria, se han mantenido competitivos, aunque presionados por la inflación y los nuevos acuerdos laborales. La inversión de capital, cercana a los $250 millones de dólares anuales, se ha centrado en la optimización de procesos y el mantenimiento del Tailing Storage Facility (TSF), una infraestructura crítica bajo constante escrutinio ambiental.

 

Relaciones laborales, un equilibrio precario

La huelga de 2023, liderada por la Sección 304 del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM), marcó un punto de inflexión. El conflicto, centrado en el reparto de utilidades (PTU), evidenció el poder del sindicato y el delicado equilibrio de las relaciones laborales. La resolución, mediada por la Secretaría del Trabajo, culminó en un nuevo Contrato Colectivo de Trabajo 2024-2026. Este acuerdo incluyó un aumento salarial directo del 7.5% y mejoras en bonos y fondos de ahorro.

Aunque el acuerdo trajo estabilidad, la disputa subyacente sobre el cálculo del PTU sigue latente, sujeta a la interpretación de las autoridades fiscales. Para la gerencia de Newmont, la gestión de la relación con el sindicato de Napoleón Gómez Urrutia es tan crucial como la geología del yacimiento. La paz laboral actual es funcional, pero precaria, y representa un riesgo financiero y operativo constante.

 

El frente socioambiental, el riesgo persistente

El principal riesgo no minero para Peñasquito sigue siendo el agua. Ubicada en una de las cuencas más estresadas hídricamente del país, la operación es objeto de un intenso escrutinio. Newmont reporta tasas de reciclaje de agua superiores al 70% en sus procesos, una cifra técnicamente respetable. No obstante, esta eficiencia operativa no ha logrado mitigar la percepción de comunidades locales, como el ejido de Cedros, que denuncian el agotamiento de sus pozos y la contaminación de acuíferos.

Historiales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) muestran sanciones previas por irregularidades en el manejo de residuos, lo que alimenta la narrativa de los grupos opositores. Los conflictos por el uso de la tierra y el cumplimiento de acuerdos de inversión social son recurrentes y, a menudo, derivan en bloqueos que afectan la logística de la mina. El desafío no es solo técnico, sino social: demostrar con datos verificables y acciones tangibles una gestión hídrica sostenible ante una audiencia escéptica y directamente afectada.

 

Navegando la nueva ley de minería

Quizás el mayor desafío estructural para el futuro de Newmont en México es la reforma a la Ley de Minería de 2023. Para una operación consolidada como Peñasquito, cuyo ciclo de vida se extiende por décadas, las nuevas disposiciones introducen una incertidumbre significativa. La ley ahora limita la duración de las concesiones y endurece las condiciones para su renovación, además de exigir consultas previas con comunidades indígenas para cualquier nuevo proyecto, un proceso que puede ser largo y complejo.

Financieramente, la reforma contempla un aumento en el pago de derechos y la obligación de presentar fianzas o seguros para garantizar la reparación de daños ambientales, lo que podría impactar los costos operativos. Este endurecimiento del marco regulatorio coincide con la estrategia global de Newmont de optimizar su portafolio y deshacerse de activos considerados «no esenciales».

Producción Minera de México retrocede el 5.8% interanual

La producción industrial de México retrocedió 2.7% interanual en julio, arrastrada por caídas en los cuatro sectores que componen el indicador, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con cifras originales del Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI), la minería fue el sector más golpeado, con una contracción de 5.8%, seguida por la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, agua y gas, que disminuyó 3.7%. La construcción retrocedió 3.5%, mientras que las industrias manufactureras cayeron 1.9%.

En cifras desestacionalizadas, la actividad industrial también presentó una baja de 2.8% respecto al mismo mes del año pasado. Por componentes, la minería volvió a ser el rubro más afectado, con un retroceso de 5.9%, en tanto que la construcción cayó 4.1%, la energía 3.7% y las manufacturas 1.8%.

El panorama acumulado entre enero y julio de 2025 tampoco resulta alentador. En ese periodo, la producción industrial disminuyó 1.5% frente al mismo lapso de 2024. La minería encabezó las pérdidas con una caída de 8.3%, seguida por la generación y suministro de energía (-2.4%), la construcción (-1.4%) y las manufacturas (-0.2%).

Este desempeño confirma la debilidad estructural del sector industrial mexicano, que ya había registrado tres caídas consecutivas en meses previos. En junio, la producción retrocedió 0.4% interanual, principalmente por descensos en minería y electricidad.

La tendencia negativa se inscribe en un entorno de desaceleración económica nacional. Analistas señalan que el crecimiento de México en 2025 fue ajustado a un rango de entre 0.5% y 1.5%, por debajo de la meta oficial de entre 1.5% y 2.3%, lo que anticipa mayores retos para la segunda mitad del año.

Rumbo al 2026: COPARMEX traza hoja de ruta empresarial para la revisión del T-MEC

Rumbo al 2026: COPARMEX traza hoja de ruta empresarial para la revisión del T-MEC
En el Summit Grandes Empresas: Rumbo Económico de México y Norteamérica, la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) y líderes empresariales coincidieron en que el T-MEC es más que un acuerdo comercial: se trata de una plataforma de certeza jurídica y de atracción de inversión. El presidente nacional, Juan José Sierra Álvarez, enfatizó que su revisión en 2026 representa una oportunidad única para reafirmar a México como un socio confiable en Norteamérica.

Cifras clave del T-MEC 2026 para México 

El exjefe negociador del tratado, Kenneth Smith Ramos, destacó que el T-MEC tiene un valor de 2 trillones de dólares, engloba más del 80% de las exportaciones mexicanas y que, desde 2006, más del 50% de la inversión extranjera directa proviene de Estados Unidos y Canadá. Ante este peso estratégico, advirtió que, aunque no ve un riesgo inminente de ruptura, sí habrá turbulencia política en el proceso de revisión, lo que exige capacidad de negociación y unidad entre gobierno y sector privado.

COPARMEX definió tres pilares para enfrentar la coyuntura:

  1. Fortalecer el T-MEC como herramienta estratégica para detonar inversión y empleo.
  2. Diversificar mercados y reducir riesgos excesivos de concentración.
  3. Impulsar innovación, infraestructura, inclusión financiera y MiPyMEs, consideradas “el corazón de la economía mexicana”.

Estado de Derecho y energía competitiva para el nearshoring

Los empresarios insistieron en que, sin seguridad, reglas claras y energía confiable, México no podrá capitalizar el nearshoring. El mensaje fue claro: la inversión llega donde hay confianza institucional y condiciones estables. “El mejor programa social es el empleo formal, y este depende de un marco jurídico sólido y políticas energéticas modernas”, subrayó la Confederación.
El panorama no es sencillo. Según Smith Ramos, durante la revisión podrían aparecer amenazas de renegociación bajo escenarios políticos en Estados Unidos, pero México debe responder con una agenda clara: defender la certidumbre del T-MEC, integrar más a las MiPyMEs y acelerar la digitalización. Para COPARMEX, la clave será transformar esta coyuntura en un motor de inversión sostenida y empleos de calidad.
Al finalizar el encuentro, COPARMEX reiteró que no se trata solo de preparar un tratado, sino de construir un país competitivo e incluyente. “Debemos fortalecer el T-MEC, diversificar nuestros mercados y cuidar el talento que distingue a México. Solo así convertiremos el momento actual en una oportunidad histórica”, recalcó Sierra Álvarez.

COPARMEX pide fortalecer el T-MEC 2026 con certeza jurídica y energía confiable

En el Summit Grandes Empresas: Rumbo Económico de México y Norteamérica, COPARMEX, T-MEC y competitividad quedaron en el centro del llamado a transformar la coyuntura en una oportunidad histórica: consolidar a Norteamérica como la región más competitiva del planeta y llegar a la revisión del T-MEC en 2026 con unidad, visión de largo plazo y reglas claras para invertir.

Fortalecer el T-MEC 2026 con certeza jurídica

Durante la bienvenida, el presidente nacional Juan José Sierra Álvarez subrayó que el T-MEC “no es solo un acuerdo comercial”, sino una plataforma de certeza jurídica que integra cadenas de valor y atrae inversión; pero advirtió que su éxito exige compromiso público-privado, seguridad y Estado de Derecho. También puso énfasis en la infraestructura, la digitalización, la energía confiable y la inclusión financiera como palancas para detonar proyectos de alto impacto.

El encuentro puso en el centro a las MiPyMEs, que sostienen el empleo y deben incorporarse al nearshoring mediante encadenamientos, financiamiento y capacitación. La premisa: el mejor programa social es el empleo formal, y la integración regional debe traducirse en oportunidades para todas las regiones de México.

Nearshoring e integración México–Canadá

Otro eje del Summit fue la relación México–Canadá. Tras una gira de trabajo en Ottawa con cámaras y empresas canadienses, COPARMEX destacó una ventana de cooperación en sectores como energía, construcción y minería, así como en ingeniería, aviación y agroindustria, y la necesidad de “resetear” la relación para llegar fortalecidos a la revisión del tratado.

La jornada incluyó la conferencia magistral de Kenneth Smith Ramos sobre el panorama comercial de México y los escenarios rumbo al T-MEC 2026, así como paneles en materia económica y financiera. La conclusión: defender el T-MEC y acelerar una agenda común de certeza jurídica, infraestructura energética, innovación tecnológica y talento.

En la clausura, COPARMEX reiteró su papel como aliado de las empresas, del Estado mexicano y de los socios de Norteamérica, para que la región lidere el crecimiento global con inclusión, sostenibilidad y justicia social. “No cerramos un evento; abrimos una nueva etapa” para que las ideas del Summit se conviertan en proyectos, inversión e innovación.