Incauca prepara cinco nuevos proyectos para ampliar su participación en el negocio energético y espera que este segmento represente entre 13% y 14% de los ingresos de la compañía en 2027. La estrategia contempla iniciativas de eficiencia energética, generación solar y aprovechamiento de subproductos de la caña de azúcar, en línea con el modelo de economía circular que desarrolla el ingenio.
Roberto Klinger, presidente de Incauca, explicó que la compañía recibió ofertas para los cinco proyectos que fueron llevados a licitación en agosto. En conjunto, estas iniciativas podrían incorporar entre 10 y 12 megavatios adicionales a su capacidad, fortaleciendo una operación que ya posiciona a Incauca como uno de los principales cogeneradores de energía del país.
La empresa actualmente cuenta con una capacidad de despacho de hasta 60 megavatios, luego de una inversión de $220.000 millones ejecutada entre 2019 y 2022. Su modelo utiliza principalmente el bagazo de la caña, residuo que queda después del proceso de extracción de los jugos, para alimentar las calderas y generar energía. En 2025, Incauca reportó 352.193 MWh de cogeneración y 165.001 MWh de excedentes entregados a la red.
Para 2026, la compañía estima ventas de energía por aproximadamente $110.000 millones, mientras que para 2027 proyecta alcanzar entre $140.000 millones y $150.000 millones. Con este crecimiento, el negocio energético pasaría a representar alrededor de 13% o 14% de los ingresos del ingenio, frente a su participación actual.
Entre los nuevos proyectos se encuentra uno enfocado en eficiencia energética, que contempla reemplazar equipos de la planta que presentan altos consumos. También se desarrollará una iniciativa para aprovechar la hoja de la caña que queda en los campos y utilizarla como combustible adicional en las calderas, aumentando la disponibilidad de biomasa para la generación eléctrica.
La compañía también contempla un proyecto solar asociado a los pozos de agua utilizados en sus operaciones. La iniciativa utilizaría paneles instalados dentro del ingenio para generar energía destinada a estos sistemas, bajo un esquema relacionado con comunidades energéticas. A esto se suma la evaluación de una planta para producir pellets a partir de bagazo, cachaza y otros subproductos del proceso azucarero.
Estos proyectos serían desarrollados mediante alianzas con terceros. Incauca aportaría el conocimiento técnico y los socios asumirían las inversiones, aunque la compañía todavía no ha revelado quiénes serían los inversionistas debido a que los procesos de selección no han concluido. La inversión de corto plazo prevista para estas iniciativas rondaría los US$30 millones, equivalentes a unos $100.000 millones.
La estrategia energética también contempla proyectos de mayor escala en biogás e hidrógeno, aunque ambos permanecen en evaluación. Incauca estima que estas iniciativas podrían requerir inversiones adicionales de entre US$40 millones y US$50 millones a largo plazo. La compañía considera que el aprovechamiento de residuos agrícolas puede ofrecer alternativas ante el incremento de los costos del gas y las necesidades de generación energética de la industria.
Con esta expansión, Incauca busca profundizar la transformación de su modelo productivo: además de azúcar y etanol, la generación energética se consolida como una de sus líneas estratégicas. La empresa señala que su operación permite aprovechar los residuos de la caña para producir energía renovable y entregar excedentes al sistema eléctrico colombiano.


